El 15 de septiembre de 2026, Alex Saab, empresario barranquillero, se declaró culpable ante la jueza federal Kathleen M. Williams, en Miami, Estados Unidos, de conspirar para lavar recursos procedentes de sobornos y fraude en contratos públicos venezolanos del programa de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), destinado a distribuir alimentos y medicinas. Su admisión puede abrir una etapa de cooperación con las autoridades de Estados Unidos sobre otras personas vinculadas al esquema.
Los contactos políticos que Saab, de 54 años, alcanzó en Venezuela y en otros países fueron consecuencia de la influencia que acumuló dentro del Gobierno venezolano, aunque no hay información concreta sobre vínculos específicos con figuras de la política colombiana. El exfiscal federal Kurt K. Lunkenheimer sostuvo que esas conexiones incluyeron reuniones y discusiones de alto nivel.
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Lunkenheimer, quien impulsó el proceso judicial contra Saab, explicó que un acuerdo de culpabilidad suele exigir reuniones con el Gobierno de Estados Unidos, la explicación de los delitos cometidos y la entrega de información sobre otros conspiradores. “Sí, así es como funciona”, afirmó en entrevista con Caracol Radio tras ser consultado sobre la posibilidad de que el empresario colabore contra personas con mayor poder.
La cooperación y una pena de hasta 20 años
La pena máxima por los delitos que Saab aceptó puede llegar a 20 años de prisión. La sentencia se definirá en una audiencia mediante una fórmula que considera la naturaleza de los delitos, el pago acordado y el nivel de cooperación que preste a las autoridades estadounidenses.
El empresario ya aceptó pagar USD 195.000.000. Lunkenheimer señaló que la defensa buscará la mayor reducción posible de la condena y recordó que el señalado cuenta con abogados “muy buenos”.
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El objetivo central de las autoridades estadounidenses podría ser Nicolás Maduro, pero la información suministrada por Saab también podría alcanzar a otros integrantes del gobierno venezolano que continúan en funciones. El exfiscal consideró que Washington podría intentar obtener datos sobre las personas que pretenda apartar del poder, dijo en el mismo diálogo.
La situación de Diosdado Cabello resulta “rara” para Lunkenheimer, debido a su historial y a los delitos que se cree que cometió. Sin embargo, señaló que no le sorprende que siga en una posición relevante mientras Delcy Rodríguez conserva poder dentro del Gobierno venezolano.
Estados Unidos podría estar reuniendo información sobre Cabello, incluso a través de Saab, para evaluar una eventual acusación. Lunkenheimer advirtió que una decisión de ese tipo no necesariamente ocurriría en el corto plazo y podría depender de un cambio político en Venezuela, con “elecciones libres y justas”.
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El indulto de Joe Biden a Alex Saab
En sus declaraciones a la cadena radial, el exfiscal Lunkenheimer señaló que dejó de trabajar en el expediente antes del indulto otorgado a Saab por el entonces presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Dijo que quienes participaron en el caso recibieron la decisión con sorpresa, pese a que existían rumores, por la gravedad de los delitos atribuidos al empresario contra el pueblo venezolano.
Lunkenheimer vinculó esa medida con el regreso a Estados Unidos de 10 ciudadanos estadounidenses que estaban detenidos injustamente en Venezuela. “Lo veo como algo positivo, como una decisión bastante difícil por parte del Gobierno Biden”, expresó, sustentando que el intercambio funcionó para las personas involucradas pese a que el Gobierno estadounidense sabía o creía que Saab era culpable de los cargos.
Álvaro Pulido, el socio señalado en el fraude del CLAP
Álvaro Pulido figura en la acusación presentada en octubre de 2021 por el presunto fraude relacionado con el programa CLAP, en el que también fue acusado Alex Saab. Lunkenheimer lo identificó como una persona cercana y socio del empresario, vinculada a su ascenso dentro del Gobierno venezolano.
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Pulido también fue mencionado en la acusación contra Saab de 2019. El exfiscal cree que continúa fugitivo, aunque aclaró que no dispone de información precisa sobre su ubicación y contempló dos posibilidades: que esté bajo custodia en Venezuela o que permanezca prófugo en Irán.
El acuerdo de Saab podría incluir medidas de protección para sus familiares, aunque Lunkenheimer dijo desconocer si esa cuestión figura de manera expresa entre las condiciones pactadas. Consideró que el Gobierno de Estados Unidos tendría interés en mantener a salvo a sus hijos y allegados, por el riesgo que podrían enfrentar.
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