Un control de carretera en la vía Bogotá-Villavicencio terminó con el hallazgo de dos mujeres sin vida dentro de un vehículo, luego de que el conductor presuntamente intentara evadir a las autoridades y fuera detenido en el sector de Chipaque, en el departamento de Cundinamarca.
El procedimiento se realizó en el kilómetro 17+400 de la carretera. Según el reporte de Noticias Caracol, los cuerpos corresponderían a una niña de 10 años y su madrastra.
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De acuerdo con las primeras versiones, uniformados de la Policía de Tránsito y Transporte le hicieron señal de pare al conductor, pero el sujeto habría continuado la marcha hacia Villavicencio. Tras un seguimiento, los agentes lo interceptaron algunos kilómetros más adelante.
“Las autoridades, al parecer, persiguieron a un hombre que hizo caso omiso al paro de varios uniformados de la Policía de Tránsito y Transporte de Cundinamarca. Al verificar, los uniformados hallaron el cuerpo sin vida de una mujer y una menor de edad”, indicó el periodista Edwin Porras.
Los uniformados que llegaron a la escena del crimen señalaron que el presunto responsable quedó bajo custodia mientras avanza el caso.
La Concesionaria Vial Andina (Coviandina) confirmó la restricción y señaló que se mantuvo por las diligencias judiciales en el lugar. “Autoridades reportan cierre total al tráfico en el K17+400 por labores de levantamiento de personas fallecidas en situación ajena a la operación vial”, informó en redes sociales.
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La entidad señaló que en el punto estuvo personal de la Unidad de Criminalística para la inspección de la escena y el levantamiento de los cuerpos. Hasta el momento no se conocen las identidades de las víctimas ni las circunstancias en las que fueron encontradas dentro del vehículo.
Las autoridades trabajan en establecer la identidad de las víctimas y las circunstancias de las muertes. También buscan determinar cuál era el destino de los cuerpos.
El Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía General de la Nación (CTI) confirmó a La FM que fueron trasladados a las sedes del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, donde se adelantarán los análisis anatomopatológicos y los procedimientos oficiales para determinar la causa de la muerte.
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Coviandina prendió las alarmas: estas son las actividades humanas que están destruyendo la vía al Llano
Coviandina atribuyó los cierres recurrentes de la vía al Llano a captaciones artesanales de agua, drenajes improvisados, ocupación de laderas y desarrollos en zonas de riesgo, una combinación que, según explicó durante el Congreso Nacional de Infraestructura, debilitó la montaña y aceleró los derrumbes en el corredor entre Bogotá y Villavicencio, clave para el abastecimiento del centro del país.
En efecto, sostuvo que los deslizamientos más graves se concentran en sectores históricos construidos originalmente por el Instituto Nacional de Vías (Invías), no en obras recientes de los concesionarios. También planteó la creación de una gerencia especializada para coordinar inversiones de largo plazo, estudios técnicos y acciones entre las entidades que hoy intervienen de manera dispersa.
La concesionaria describió un patrón de deterioro asociado a intervenciones humanas acumuladas durante décadas. En ese diagnóstico incluyó mangueras instaladas sin permisos, reservorios sin impermeabilizar, caminos veredales sin manejo de aguas y pozos sépticos que infiltran residuos al subsuelo.
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Ese conjunto de prácticas incrementa la saturación del terreno y acelera los deslizamientos que obligan a cerrar la carretera con mayor frecuencia. Para los usuarios puede tratarse de una interrupción ocasional, pero para transportadores y comerciantes implica pérdidas millonarias e incertidumbre constante.
Conforme a sus explicaciones, buena parte de los tramos críticos coincide con sectores intervenidos durante años, donde confluyen fallas geológicas, ocupación informal y sistemas de drenaje improvisados. Su posición fue que el comportamiento actual de la montaña no puede explicarse solo por la calidad de las obras más recientes.
La empresa también señaló que varios Planes de Ordenamiento Territorial (POT) permitieron desarrollos urbanos y agrícolas en zonas de pendiente pronunciada. Esa presión adicional sobre taludes ya debilitados, sumada a un régimen de lluvias más intenso, convirtió algunos puntos del corredor en focos permanentes de emergencia.
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