El Batallón Tenerife del Ejército en Huila quedó en el centro de la polémica tras revelaciones que documentan un ambiente marcado por la indisciplina, fiestas y relaciones inapropiadas entre mandos y soldados. La situación se agravó al tiempo que grupos armados ilegales, como las disidencias de las Farc lideradas por Calarcá y Mordisco, expandían su control en la región.
Documentos internos y testimonios de militares
Según informes reservados del Ejército, revelados por Semana, la falta de disciplina en el Tenerife fue tan evidente que la venta de licor en el minimarket de la guarnición fue prohibida como medida urgente. En uno de los reportes se lee: “Se evidencia que el actual comandante ha encauzado la disciplina prohibiendo la venta de licor en el minimarket”.
Las declaraciones recogidas por la institución ofrecen un panorama perturbador. Una cabo tercero relató: “El coronel mantenía tomando con los cuadros y soldados del batallón en la casa de él o en lugares públicos, en oficinas y eventos”. Las fiestas y la permisividad alcanzaron tal punto que, según otra uniformada, “había un catálogo de soldados. Mantenían en fiestas donde terminaban todos con todos. Las soldados tenían relaciones amorosas con los cuadros”.
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La convivencia diaria, relataron varias testigos, se transformó en una rutina de borracheras, escándalos extramatrimoniales y hasta violencia intrafamiliar. Una de las mujeres militares narró que su capitán “la tenía con morados en los brazos y un morado muy visible en la cara”, tras una pelea con su esposa dentro del batallón.
Red de favores y denuncias de abuso de poder
El informe oficial describe cómo algunos oficiales utilizaban su rango para obtener beneficios personales. “A la soldado la sacaban del alojamiento para que se viera con los cuadros y, los fines de semana, salía de permiso, sin boleta, por el hecho de estar con los cuadros”, contó una uniformada. Las salidas incluían visitas a discotecas y hoteles, documentadas incluso con fotografías.
El informe no solo menciona la existencia de un catálogo de soldados, sino que señala que “la soldado era la que manejaba la plata; hoy ese catálogo ya no existe”. Más allá de los hechos, el contexto revela un patrón de permisividad y complicidad en los mandos medios y superiores, donde el ejemplo negativo de los oficiales fue replicado por suboficiales y soldados.
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Además de los escándalos sexuales, el documento recoge denuncias de acoso por parte de dos coroneles. Una cabo tercero declaró: “Dichas acciones han consistido en comentarios inadecuados, insinuaciones, amenazas, entre otros. Así mismo, tengo conocimiento de que otras compañeras han sido víctimas de situaciones similares, pero no han denunciado por temor a consecuencias negativas en sus carreras”.
Consecuencias en la operatividad y contexto de seguridad
Mientras se multiplicaban las fiestas y la indisciplina en el cantón militar, el avance de grupos armados ilegales en Huila y Tolima se hacía más notorio. Para 2024, la Defensoría del Pueblo emitió la Alerta Temprana 022 para Neiva y municipios cercanos, advirtiendo sobre el riesgo que enfrentaban los habitantes por la presencia de disidencias armadas.
En ese mismo periodo, los alcaldes de localidades como Garzón, Baraya y Hobo denunciaron amenazas e intimidaciones por parte de los grupos criminales. La crisis de seguridad se profundizó en 2025, año en que, según la Defensoría, en La Plata se produjo el cierre de comercios y la restricción de movilidad para aproximadamente 16.000 personas, configurando un evento de confinamiento masivo.
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Las autoridades civiles, como la gobernadora Adriana Matiz, evidenciaron la ausencia estatal en parte de la región. Según la mandataria, la falta de presencia militar permitió que los grupos armados impusieran “reglas y formas sociales de convivencia, como si fueran la única autoridad”.
Respuesta institucional y proceso disciplinario
Ante las denuncias y la gravedad de los hechos, el Ejército informó que adoptó medidas administrativas, incluyendo retiros de personal y acciones disciplinarias, “analizadas y aplicadas por las autoridades competentes, conforme a la normatividad vigente, con observancia del debido proceso y la reserva legal”. La institución confirmó además que está en curso una averiguación disciplinaria por los hechos ocurridos en el Batallón Tenerife.
El escándalo que involucra a oficiales, suboficiales y soldados del batallón Tenerife expone una cadena de conductas irregulares, desde el consumo de licor y fiestas hasta presuntos abusos de poder y violencia intrafamiliar. Estos hechos no solo pusieron en entredicho la disciplina militar, sino que coincidieron con un deterioro en la seguridad de Huila y Tolima, regiones donde la presencia estatal era reclamada con urgencia.
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