La consolidación de mascotas en la vida de los hogares colombianos está modificando la estructura del gasto familiar. Una reciente investigación del Programa de Administración de Empresas de la Universidad Manuela Beltrán (UMB) aportó datos reveladores: el desembolso anual por cada animal de compañía puede aproximarse a los 2 millones de pesos. Esta cifra se traduce en un componente estable y prioritario dentro de la economía doméstica.
El fenómeno no es menor: según el Dane, el 67% de los hogares colombianos tiene al menos un perro, un gato u otra especie como compañero habitual. Esta tendencia obliga a muchas familias a contemplar, de manera sistemática, gastos mensuales que incluyen alimentación, salud y otros cuidados específicos.
El impacto financiero de los animales en casa
El estudio de la UMB, basado en encuestas a 315 personas, identificó que el gasto promedio mensual por hogar destinado al bienestar de las mascotas ronda los 164.000 pesos. Si se proyecta este monto durante un año, el resultado se acerca al 1,968 pesos, equivalentes al 9,4% del salario mínimo mensual vigente en 2026.
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Este nuevo escenario financiero afecta las prioridades del hogar. El 49,8% de los encuestados reconoció haber sacrificado alguna compra personal para cubrir las necesidades de sus animales. Así, el presupuesto familiar se reorganiza para dar cabida a estos integrantes no humanos.
El compromiso económico varía entre los propietarios. Más de la mitad de los encuestados, 54,9%, gasta menos de 100.000 pesos mensuales, pero el 45,1% supera esa suma y un 7,6% de este grupo destina más de 400.000 pesos mensuales a sus mascotas. A medida que crece la inversión, se vuelve más visible la importancia que las familias otorgan al cuidado responsable de sus animales.
La compra de alimentos es la principal fuente de gasto, concentrando el 82,9% del presupuesto destinado a las mascotas. Mucho más atrás quedan otros rubros como la atención veterinaria (7,6%), accesorios (0,3%), colegio para mascotas (0,3%) y otros conceptos que suman el 8,9% restante.
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Decisiones familiares y planificación ante imprevistos
La presencia de animales de compañía ha impulsado un cambio en la percepción sobre el rol de las mascotas. Según la investigación, el 90,2% de los participantes las considera parte de la familia. Este vínculo emocional influye en las decisiones de gasto, ya que los propietarios priorizan el bienestar de sus animales incluso por encima de sus propias necesidades.
Además tener una mascota no solo se trata de gastos previsibles como comida o accesorios, sino de prever posibles emergencias veterinarias que pueden desestabilizar la economía familiar si no se han contemplado con antelación.
Los investigadores de la UMB advierten que, aunque la mayoría de los hogares logra administrar los gastos regulares, los imprevistos médicos pueden incrementar significativamente los costos. Por eso, recomiendan que los propietarios integren los gastos de la mascota en la planificación mensual, constituyan un fondo de ahorro para emergencias y evalúen la contratación de seguros o planes de salud para animales.
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Recomendaciones para una tenencia responsable y sostenible
Para evitar que el mantenimiento de mascotas se convierta en una carga financiera inesperada, los expertos sugieren medidas específicas. Entre ellas, incorporar de forma explícita los gastos del animal en el presupuesto familiar, establecer un fondo para emergencias veterinarias y revisar periódicamente el monto destinado al cuidado de la mascota.
La actualización constante de estos gastos resulta clave, ya que las necesidades de los animales pueden variar según la edad, el tamaño y su estado de salud. Así, la planificación financiera se convierte en una herramienta fundamental para garantizar tanto el bienestar animal como la estabilidad del hogar.
Los animales de compañía no solo generan lazos emocionales profundos, sino que también exigen una gestión económica consciente y adaptada a las nuevas realidades de la vida doméstica.
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