La gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, confirmó que en el departamento ya no hay personas en labores de búsqueda bajo escombros tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado lunes 10 de agosto.
La mandataria departamental informó que la familia que permanecía como desaparecida fue localizada con vida y que ya recibe atención, por lo que las autoridades cerrarán formalmente la fase de búsqueda y rescate.
De acuerdo con la información publicada por Blu Radio, Córdoba hizo el anuncio a través de sus redes sociales y aseguró que la emergencia entra ahora en una etapa distinta, enfocada en la atención humanitaria, el censo de damnificados y la recuperación de las comunidades afectadas.
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“En el departamento del Chocó ya no buscamos a nadie bajo los escombros por la misericordia de Dios”, escribió la gobernadora, al confirmar que el último caso pendiente fue ubicado. La mandataria agregó que la familia encontrada “ya está recibiendo la atención requerida”.
Chocó pasa a fase de atención a damnificados
El balance compartido por la gobernadora indica que el terremoto dejó 13 personas fallecidas y 182 heridas en el departamento. En Quibdó, las autoridades reportaron nueve muertos como consecuencia del movimiento telúrico, mientras los equipos territoriales siguen verificando daños en viviendas, infraestructura pública y servicios esenciales.
La confirmación de que no hay personas bajo los escombros representa un cambio operativo para los organismos de emergencia. Las labores ya no estarán concentradas únicamente en búsqueda y rescate, sino en identificar cuántas familias quedaron sin vivienda, qué comunidades requieren albergue, dónde se necesitan alimentos y qué sectores presentan mayores riesgos.
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La gobernadora explicó que, tras localizar a la familia desaparecida, el departamento debe avanzar en una respuesta organizada para quienes perdieron sus casas o quedaron en condición de vulnerabilidad. Esa nueva etapa exige coordinación entre alcaldías, Gobernación, Gobierno nacional, organismos de socorro y entidades humanitarias.
El anuncio también llega en medio de la presión por consolidar cifras oficiales y evitar diferencias entre reportes nacionales y regionales. Mientras en Chocó se habla de 13 fallecidos, el balance nacional entregado por el presidente Abelardo de la Espriella reportó 265 muertos, 3.494 heridos y 496 desaparecidos en el país.
Defensoría pide censo urgente en Quibdó
Durante un recorrido por las zonas afectadas de Quibdó, la defensora del Pueblo, Iris Marín, advirtió que una de las principales dificultades es la falta de un censo que permita establecer con precisión cuántas personas resultaron damnificadas.
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“Es urgente tomar los censos porque no hay realmente una estimación de cuántas son las personas afectadas, cuántas personas no tienen en este momento dónde dormir”, señaló Marín, al insistir en que esa información será clave para organizar la respuesta humanitaria.
La defensora también llamó la atención sobre las diferencias entre las cifras entregadas por autoridades nacionales y regionales. Según explicó, un registro actualizado permitirá dimensionar mejor la emergencia, priorizar la entrega de ayudas y definir qué familias requieren albergue, atención médica, alimentación o apoyo para reconstrucción.
Otra preocupación está relacionada con la capacidad de atención en salud. El Hospital San Francisco de Asís, principal centro asistencial de Quibdó, registra sobreocupación tras la emergencia. Aunque cuenta con planta eléctrica, requiere conectividad estable e internet para sostener la prestación de servicios.
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La situación hospitalaria preocupa porque la atención de heridos, pacientes remitidos y familias que buscan información puede mantenerse durante varios días. Por eso, las autoridades deberán reforzar no solo la infraestructura física, sino también los sistemas de comunicación y la capacidad logística para responder a nuevas solicitudes.
Por ahora, Chocó deja atrás la fase más angustiante de búsqueda bajo escombros, pero entra en una etapa igual de exigente: atender heridos, ubicar a los damnificados, garantizar techo temporal y llevar ayuda a las comunidades afectadas. Las autoridades deberán acelerar el censo y coordinar la asistencia para que la recuperación llegue primero a quienes más lo necesitan.