Agregar Infobae enGoogle

Terremoto en Colombia: Unicef compartió consejos sobre cómo apoyar emocionalmente a los más pequeños en medio de una tragedia

El Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia compartió varias recomendaciones para acompañar a los más pequeños

El reporte actualizado la mañana del martes 11 de agosto deja 181 fallecidos, 1.595 heridos y 195 desaparecidos - créditos Catalina Olaya | Colprensa | Jaime Saldarriaga / AFP | @@UNICEFColombia/X

Tras el fuerte sismo de magnitud 7.4 que sacudió Colombia la mañana del lunes 10 de agosto de 2026, la Unicef (Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia) ha difundido una serie de recomendaciones para ayudar a niños y niñas a gestionar el impacto emocional de la emergencia.

La organización en Colombia puntualizó la importancia de brindar acompañamiento cercano y comunicación adecuada a los menores en momentos de crisis.

De acuerdo con los consejos que se compartieron a través de un carrete en su cuenta de Instagram, el primer paso es hablar con los niños sobre lo ocurrido de manera clara y honesta.

PUBLICIDAD

“Una vez que estén en un lugar seguro, conversa con ellos y ellas sobre lo que sucedió”, señala la organización en su publicación.

Una de las recomendaciones principales es hablar sobre lo ocurrido con los menores, en este caso el terremoto de 7.4 que se presentó en Colombia - crédito @unicef_colombia/IG

Responder a sus preguntas de forma sincera y adaptada a su edad ayuda a disipar el miedo y la confusión generados por el evento sísmico.

El organismo internacional también aconseja fomentar que los menores expresen sus emociones. Es común que los niños experimenten miedo, incertidumbre o tristeza después de una emergencia como un terremoto.

PUBLICIDAD

Por tal motivo, desde la Unicef se recomienda animarles a verbalizar sus sentimientos y evitar frases como “no tengas miedo” o “no pasa nada”, dado que esto puede invalidar sus emociones.

Para proteger la salud mental de los menores, la Unicef sugiere limitar la exposición a imágenes o detalles perturbadores relacionados con el sismo.

Evitar la sobreexposición a noticias, videos o relatos gráficos contribuye a que los niños permanezcan en un ambiente seguro y positivo.

Es importante hablar con los más pequeños y estarlos acompañando luego de la tragedia - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Por lo anterior, la organización recuerda que la estabilidad emocional de los adultos es clave para transmitir seguridad a los más pequeños.

Como parte de las estrategias para superar el impacto del sismo, Unicef recomienda utilizar distractores saludables. Proporcionar actividades como juegos, dibujos o música permite que los niños canalicen su energía y reduzcan la ansiedad.

También se resaltó el mantener rutinas y ofrecer espacios para la recreación facilita el retorno progresivo a la calma y ayuda a restablecer la sensación de normalidad.

La organización reiteró que el acompañamiento emocional en emergencias es fundamental, e instó a padres, cuidadores y docentes a estar atentos a señales de estrés o angustia en los niños.

La prioridad, según Unicef, es garantizar la protección integral de la infancia, promoviendo el diálogo, la empatía y el apoyo emocional constante tras el terremoto que afectó a miles de familias en diferentes regiones de Colombia, y en el que algunos perdieron a sus padres.

El juego puede ser un aliado estratégico para que los menores puedan sentirse mejor con el paso de los días - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Por qué persiste la sensación de que está temblando

El terremoto en Colombia no solo sacudió ciudades como Bogotá, Cali, Medellín, Pereira, Manizales y Quibdó; también dejó en muchas personas mareo, taquicardia, insomnio y miedo a volver a entrar a un edificio, reacciones que psicólogos clínicos describen como predecibles en los primeros días y que requieren atención si persisten durante semanas.

Este fenómeno se identifica como síndrome de mareo pos-sismo y se asocia el malestar con haber estado en un tercer piso o más alto durante el movimiento, sentir zumbido o taponamiento en los oídos, tener antecedentes de mareo en carro o avión y presentar niveles altos de ansiedad.

En dicha respuesta por parte del organismo intervienen el oído interno, que regula el equilibrio, el sistema nervioso y el componente emocional.

“Lo primero que hay que decirle a la gente es que no se está enloqueciendo. El cuerpo hizo justo lo que tenía que hacer: prendió una alarma para protegerla. El problema es que esa alarma no se apaga con la misma rapidez con la que se encendió”, explicó Denisse Morales, directora de la Maestría en Psicología Clínica de la Universidad de San Buenaventura en Bogotá.

Además del mareo, las señales de estrés y angustia pueden incrementar con el paso de las horas, aunque esto es normal y solo después de algunas señales sería necesario consultar - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Según Morales, pueden aparecer vértigo, taquicardia, manos frías, dificultad para concentrarse o temor a dormir. La psicóloga señaló que esos síntomas son esperables en los primeros días y que, en la mayoría de los casos, ceden solos.

Esta persistencia tiene una explicación práctica: cada réplica reinicia el ciclo de vigilancia del cuerpo. La calma, por eso, no vuelve de una sola vez, sino por tramos.

Para bajar esa alarma sin perder atención frente a nuevas réplicas, la especialista recomendó primero anclar el cuerpo: sentarse, apoyar firmemente los dos pies en el suelo, fijar la mirada en un punto quieto de la pared y nombrar en voz alta cinco cosas que se ven alrededor. Ese ejercicio devuelve al cerebro una referencia de estabilidad.

La especialista también aconsejó alargar la exhalación: inhalar contando hasta cuatro y soltar el aire contando hasta seis durante dos minutos. Expulsar el aire más despacio de lo que entra ayuda a disminuir las pulsaciones y el pulso cardíaco.