Con 55 votos a favor y 32 en contra, la plenaria del Senado de la República aprobó la proposición formal que autoriza el traslado de la corporación al departamento del Cauca. La medida busca permitir que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, pueda tomar posesión de su cargo en dicha región del país el 7 de agosto y no en Bogotá, como habitualmente se hace.
Para que el traslado de la sede sea efectivo y el evento constitucional tenga validez fuera de la capital colombiana, la iniciativa requiere aún el aval de la Cámara de Representantes, pero la votación en la corporación baja quedó programada para debatirse el martes 28 de agosto.
La propuesta fue impulsada por el senador Enrique Gómez, integrante del partido Salvación Nacional, de la colectividad política que apoyó la candidatura de Abelardo de la Espriella desde el comienzo del proceso electoral. El legislador lideró la radicación del documento suscrito por varios congresistas de su bancada para su posterior debate en el Senado.
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El texto radicado ampara la solicitud en las atribuciones de la Constitución Política de Colombia, apoyándose en los artículos 140, 141 y 192, así como en la Ley 5ª de 1992. La norma contempla la posibilidad de trasladar la sede del Congreso bajo circunstancias excepcionales mediante la aprobación de las plenarias.
“La sesión será de carácter excepcional y se realizará como expresión de unidad nacional, integración territorial y respeto por la voluntad democrática de los colombianos”, señala el texto formal presentado por los senadores del movimiento Salvación Nacional.
A pesar del avance en el Senado, el texto aprobado no especifica el lugar exacto dentro del departamento del Cauca donde se llevaría a cabo la ceremonia. La proposición avalada por los senadores solo autoriza el traslado territorial a esa zona del país, sin detallar la infraestructura o el recinto específico.
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¿La posesión será en una guarnición militar? Esto se sabe hasta ahora
Pese a que el presidente electo pidió realizar la ceremonia oficial dentro de una guarnición militar ubicada en la región, dicha condición no quedó establecida en la proposición votada en la plenaria del Senado.
La determinación sobre el recinto final o si se optará por una instalación militar dependerá de los acuerdos entre las directivas de ambas cámaras del Congreso y nuevas proposiciones. Las decisiones se tomarán una vez la Cámara de Representantes apruebe o rechace la idea.
Una vez que se terminó la sesión en el Senado, Enrique Gómez volvió a dejar en claro que la posesión del presidente electo en una guarnición militar no requiere autorización del presidente saliente, Gustavo Petro, sino la coordinación con las mesas directivas del Senado y la Cámara de Representantes.
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Gómez explicó que el proceso debe avanzar con la organización logística del evento: “Con esta decisión, generar las invitaciones a otros jefes de Estado, autoridades de entes multilaterales y comunicar, obviamente, la fecha a las cabezas de los poderes públicos y órganos de control, empezando, obviamente, por la rama jurisdiccional y los demás órganos de control”.
Frente a los cuestionamientos sobre la presencia de De la Espriella en una instalación militar, el dirigente político rechazó las críticas y aseguró que no existe ningún impedimento para que el mandatario electo ingrese a una guarnición.
“La premisa de que el ciudadano presidente electo no puede entrar a una guarnición militar es otra fantasía más del presidente saliente. No le prestemos atención a sus delirios”, señaló Gómez.
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Abelardo de la Espriella pidió que su posesión presidencial fuera en una guarnición militar fuera de Bogotá
El presidente electo, Abelardo de la Espriella, fue el que pidió que su ceremonia de posesión presidencial no se realizara en el Capitolio Nacional, como tradicionalmente ocurre, sino en una guarnición militar ubicada fuera de Bogotá.
La declaración fue entregada el 20 de julio de 2026, durante los actos conmemorativos del Día de la Independencia en Medellín (Antioquia), donde el mandatario electo aseguró que la decisión busca rendir homenaje a la fuerza pública y enviar un mensaje de respaldo a los uniformados, como una advertencia para los grupos ilegales.
“Me voy a posesionar en una guarnición militar para rendirle honor a los verdaderos héroes, y ese es un mensaje no solamente para nuestra fuerza pública, de respaldo y apoyo. Seré el primer defensor de nuestros policías y soldados, que no volverán a temer por hacer cumplir la ley”, afirmó De la Espriella.
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“Es un mensaje no solamente para nuestra fuerza pública de respaldo y apoyo (...) es un mensaje también claro y contundente para los bandidos: vamos por ellos, los vamos a someter y aquellos que no se quieran someter al imperio de la ley tendrán que caer bajo el fuego de las armas del Estado”, afirmó.
La propuesta de realizar la posesión fuera de Bogotá abrió un debate político y jurídico, debido a que el presidente debe asumir el cargo ante el Congreso de la República. Por esta razón, el Legislativo deberá autorizar el traslado temporal de sus sesiones para que la ceremonia pueda realizarse en el lugar planteado por De la Espriella, por ahora, una de las cámaras lo aprobó.