La presencia de compuestos farmacéuticos en la cuenca del río Bogotá quedó registrada en una investigación de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), que identificó sustancias de uso común y advirtió sobre posibles efectos en los ecosistemas y la calidad del agua.
El estudio detectó analgésicos, antibióticos y antihipertensivos en la cuenca del río Bogotá. La investigación señala que estos contaminantes emergentes no suelen incluirse en los monitoreos ambientales convencionales y que, según la literatura científica revisada, pueden afectar organismos acuáticos, favorecer la resistencia bacteriana y acumularse en sedimentos y tejidos vivos.
La investigación evalúa contaminantes emergentes de tipo farmacéutico en la cuenca, una problemática que ha despertado interés mundial por sus posibles efectos sobre los ecosistemas y la calidad del agua.
PUBLICIDAD
El estudio precisa que estas sustancias incluyen medicamentos, productos de cuidado personal y otros compuestos químicos derivados de actividades humanas. Los análisis también mostraron que algunos compuestos de uso cotidiano pueden permanecer en el ambiente y dejar una huella en los cuerpos de agua.
Prácticas domésticas que favorecen la llegada de fármacos al agua
Alfred Ballesteros director general de la CAR informó que el equipo científico encuestó a 207 personas de distintos sectores de la cuenca del río Bogotá. Según explicó, los resultados permitieron identificar conductas que pueden contribuir a la generación de residuos farmacéuticos y a su llegada al ambiente.
Entre los hallazgos, el estudio registró compra de medicamentos sin fórmula médica, interrupción de tratamientos y acumulación de productos sobrantes o vencidos en algunos hogares.
PUBLICIDAD
También encontró que cuatro de cada diez personas consultadas desechan medicamentos en la basura convencional. Otras dijeron que los almacenan en casa o que los arrojan al sanitario o al lavamanos.
“Nuestro equipo científico realizó una encuesta a 207 personas de diferentes sectores de la cuenca del río Bogotá para conocer prácticas relacionadas con el consumo, almacenamiento y disposición de medicamentos en los hogares. Los resultados permitieron identificar comportamientos que pueden contribuir a la generación de residuos farmacéuticos y a su eventual llegada al ambiente”, aseguró Alfred Ballesteros
El estudio advierte que esas prácticas pueden facilitar que esos compuestos lleguen a las fuentes hídricas.
Cómo se hizo el monitoreo en la cuenca del río Bogotá
La investigación incluyó monitoreos ambientales en 15 puntos distribuidos a lo largo de la cuenca del río Bogotá. El recorrido abarcó desde Villapinzón hasta el Salto del Tequendama e incluyó la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Salitre.
PUBLICIDAD
Para desarrollar el estudio, el laboratorio ambiental de la CAR utilizó tecnología que permite detectar e identificar compuestos químicos incluso en concentraciones muy bajas. La entidad indicó que ese trabajo se apoya en insumos que ofrecen contrastes de colores.
Posibles impactos ambientales y llamado a la disposición responsable
La literatura científica consultada en el estudio señala que estos compuestos pueden afectar a organismos acuáticos, favorecer procesos de resistencia bacteriana, acumularse en sedimentos y tejidos vivos e incluso transferirse a sistemas agrícolas irrigados con agua contaminada.
El estudio aclara que los resultados no buscan generar alarma. Su propósito es promover la reflexión sobre el uso y la disposición de los medicamentos, además de fortalecer la gestión de la calidad del agua y orientar estrategias de educación ambiental para la ciudadanía.
PUBLICIDAD
La entidad insistió en que el manejo de medicamentos vencidos o en desuso debe hacerse a través de puntos de recolección autorizados, incluidos los puntos azules de sus 14 direcciones regionales. El estudio plantea esa decisión cotidiana como una primera barrera para proteger el recurso hídrico.
“Invitamos a la ciudadanía a adoptar hábitos responsables frente al manejo de medicamentos y una vez vencidos o en desuso disponerlos en cualquiera de nuestros puntos azules ubicados en las 14 direcciones regionales de nuestra jurisdicción o en los lugares de recolección posconsumo autorizados, puesto que el cuidado del recurso hídrico comienza en casa”, el director general de la CAR, Alfred Ballesteros.