La inflación en Colombia volvió a acelerarse en junio de 2026 y llegó a 6,14% anual, su nivel más alto desde julio de 2024. El dato, divulgado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), completó cuatro meses consecutivos de aumentos y reactivó la presión sobre el costo de vida y la política económica.
La subida respondió al peso de servicios, alimentos, alojamiento y tarifas reguladas. El repunte puede mantener elevadas las tasas de interés, encarecer el crédito, dificultar una baja más rápida de los precios y añadir riesgos para el crecimiento, el empleo y las cuentas fiscales. Por su parte, la variación mensual fue de 0,39%, por debajo del 0,47% de mayo, pero por encima del 0,10% de junio de 2025. Hace un año la inflación anual estaba en 4,82%.
Qué está empujando la inflación en Colombia
Anif señaló que servicios y alimentos explicaron 72,7% del resultado de junio. El centro de estudios añadió que tres categorías concentraron el 64% de la inflación anual de ese mes.
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- Alojamiento y servicios públicos: aportó 1,6 pp, con una variación de 5%.
- Alimentos y bebidas no alcohólicas: sumó 1,3 pp, con una variación de 6,8%.
- Restaurantes y hotele: registró la mayor variación entre las 12 divisiones, con 9,6% y un aporte de 1,1 pp.
En la medición mensual, esas tres divisiones explicaron el 85,2% del aumento de junio. El informe también indicó que la inflación acumulada del primer semestre llegó a 4,77%, frente a 3,74% en igual periodo de 2025. Anif agregó que, de forma histórica, cerca del 76% de la inflación anual suele concentrarse en los primeros seis meses. También sostuvo que los servicios explicaron la mitad del incremento acumulado en el semestre, con alzas en comidas fuera del hogar, arriendo efectivo y servicios de copropiedad.
La directora del Dane, Piedad Urdinola, dijo que los rubros que más impulsan los precios son servicios públicos, alojamiento, alimentos y bebidas no alcohólicas, salud, educación y bienes y servicios para el hogar. En alimentos, pesaron, sobre todo, los perecederos, en especial frutas frescas, papa y tomate.
La directora de Investigaciones Económicas del Grupo Cibest (Bancolombia), Laura Clavijo, dijo a El Heraldo que el resultado respondió a aumentos en productos de limpieza y mantenimiento, prendas de vestir para hombre, productos para aseo personal, cerveza y refajo, y artículos de higiene corporal. También indicó que hubo bajas mensuales en lavadoras, secadoras, lavavajillas, artículos de decoración y equipos de grabación y reproducción de imagen y sonido.
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Clavijo añadió al medio que los vehículos nuevos y usados continuaron ejerciendo presiones a la baja sobre la inflación. La economista de BBVA Research para Colombia, Mariana Quinche, sostuvo en ese mismo medio que alimentos subió 6,83% anual, con 79 puntos básicos (pb) más frente al mes anterior, por el encarecimiento de perecederos y, en menor medida, carnes.
Tasas altas, salario mínimo y presión sobre el crédito
El economista jefe de Citi para la región, Ernesto Revilla, dijo a Portafolio que “Colombia es el único país que para el 2027 va a seguir con la inflación ligeramente superior al objetivo del banco central”. Según el analista, eso implica que siete años después de la pandemia el país aún no volvería plenamente a la meta.
Revilla atribuyó parte de esa persistencia al aumento del salario mínimo en 2026, que elevó las expectativas de inflación. En ese escenario, puntualizó al medio que el Banco de la República elevó su tasa en 75 puntos básicos hasta 12%, una trayectoria distinta a la de otros bancos centrales de la región.
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Para el economista, el movimiento encarece el financiamiento del sector privado y restringe el crédito. Según él, “la combinación complicará los años 2026 y 2027 por sus efectos sobre empresas, hogares y crecimiento”.
Por su parte, el gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, Felipe Campos, afirmó a Portafolio que “la inflación a junio ahora está subiendo más rápido de lo que los analistas pensaban que el salario mínimo causaría”. También advirtió que una inflación persistente por encima de 5% elevaría la vulnerabilidad de la economía ante choques externos.
Entretanto, el profesor de Hacienda Pública de la Universidad del Rosario Henry Amorocho vinculó el repunte con la tasa de 12% y con la incertidumbre climática. Sobre el aumento de 23,7% en el salario mínimo sostuvo que desde junio su efecto empezaría a perder fuerza porque, según dijo, “el mercado se ajustó”.
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Amorocho afirmó al medio que el ajuste se refleja en contratación no asalariada, contratos de prestación de servicios y empleo por cuenta propia. El director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, César Pabón, dijo que el impacto del salario mínimo golpeó más al primer semestre, pero seguirá apareciendo de forma gradual.
Clavijo señaló a El Heraldo que la tendencia respalda una inflación de cierre de año de 6,4%. Añadió que la inflación básica promedio de junio llegó a 6,02%, en niveles que no se veían desde el segundo semestre de 2024. Según BBVA Research, el Banco de la República podría aplicar al menos un aumento adicional y llevar la tasa a 12,25%.
Reto fiscal y riesgos para la segunda mitad de 2026
Revilla afirmó a Portafolio que “el reto de Colombia es fiscal y se le añade este componente inflacionario”. El economista también dijo que el mercado da margen al nuevo Gobierno mientras observa sus primeras decisiones.
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Y es que para Citi ese margen depende de las definiciones sobre gasto, impuestos y reformas en los primeros 100 días. Revilla planteó que una agenda de reforma fiscal podría fortalecer las finanzas públicas y ayudar a recuperar la confianza privada. Anif advirtió que la inflación seguiría acelerándose, aunque a un ritmo menor. El centro de estudios también alertó sobre un posible fenómeno de El Niño de alta intensidad, con presiones adicionales sobre alimentos y energía.
Amorocho dijo al medio regional que la incertidumbre climática ya afecta sectores como el agro y puede trasladarse a los servicios públicos. Citi agregó que un episodio fuerte o muy fuerte de El Niño en la segunda mitad de 2026 podría aumentar la dependencia de combustibles caros para generar energía y golpear combustibles, tarifas eléctricas, alimentos y crecimiento.