La tensión que dejó la contienda electoral presidencial, que culminó con las elecciones del 21 de junio de 2026, se trasladó en forma violenta a las zonas rurales del departamento de Nariño, donde las disidencias de las Farc habrían desatado una ola de intimidaciones contra la población civil.
De acuerdo con las denuncias que logró obtener la revista Semana, los habitantes de esta región estarían viviendo bajo el temor tras la difusión de mensajes intimidantes y convocatorias forzadas que surgieron como represalia por los resultados de la segunda vuelta presidencial, la cual le dio el triunfo a Abelardo de la Espriella.
La situación de orden público más grave se concentra en el municipio de Los Andes (Sotomayor). En este lugar, las estructuras delictivas habrían utilizado audios en la aplicación de mensajería WhatsApp para obligar a los líderes comunales, a los ciudadanos y de manera obligatoria a menores de edad mayores de 14 años a asistir a una reunión masiva bajo amenazas.
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El traslado de los pobladores se realizó bajo una fuerte presión psicológica que paralizó la actividad normal del municipio durante la semana posterior a los comicios. Un habitante de la región que asistió al evento bajo coacción, y que solicitó la protección de su identidad por seguridad, le relató a la revista en mención la zozobra que se experimenta en la zona.
De acuerdo con su testimonio, la comunidad fue congregada inicialmente en una vereda y posteriormente movilizada hacia un polideportivo de otra locación rural: “Todo un pueblo movilizándose, cambiándose de vereda, porque citaron a una reunión. Llegamos a un coliseo en el que se presentaron como la organización Franco Benavides y dijeron que tenían varios puntos a tratar”.
Durante el desarrollo de la reunión en el centro deportivo, los mandos del grupo armado ilegal expusieron sus directrices de control social, otorgando un plazo de 24 horas para la salida de las personas dedicadas al expendio de drogas en la zona, antes de enfocar su discurso en el plano netamente político.
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El cobro de un “impuesto” a la ciudadanía tras las elecciones
La presión hacia la comunidad de Los Andes aumentó cuando los disidentes intentaron individualizar a los simpatizantes del nuevo jefe de Estado, advirtiendo de forma desafiante que poseen registros sobre el sentido del voto de los lugareños y que los tienen plenamente identificados.
El testigo relató -a la fuente citada- el dramático momento en que los integrantes de la guerrilla exigieron que los votantes del presidente electo dieran la cara ante la comunidad para imponerles una millonaria sanción económica.
“Como último punto, pidieron dar un paso al frente a quienes votaron por Abelardo. Nadie se atrevió a salir. Acto seguido, dicen que tienen identificados a los que votaron y que habrá un impuesto a la revolución de 30 millones de pesos que le cobrarán a esas personas”, complementó el habitante en el reporte de prensa.
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Las investigaciones de las agencias de seguridad del Estado señalan que en esta región del suroccidente de Colombia operan las disidencias de las Farc bajo el mando de alias Iván Mordisco, adscritas al denominado Estado Mayor Central (EMC).
Estos son los territorios donde las disidencias de las Farc centran su poder
Las disidencias de las Farc comandadas por alias Iván Mordisco mantienen una presencia concentrada en regiones estratégicas para el narcotráfico, la minería ilegal y el control de corredores fronterizos.
Aunque tienen influencia en varios departamentos, sus principales bastiones se ubican en el suroccidente del país y en la Amazonía-Orinoquía, donde sostienen enfrentamientos tanto con la fuerza pública como con otros grupos armados.
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El principal foco de operaciones se encuentra en el suroccidente de Colombia, especialmente en el departamento del Cauca. Allí, el denominado Bloque Occidental Jacobo Arenas controla zonas como el Cañón del Micay y municipios como El Tambo, Argelia, Corinto y Toribío, considerados corredores estratégicos para la producción y salida de cocaína hacia el océano Pacífico.
En departamentos como Guaviare, Caquetá, Vaupés y Amazonas opera el denominado Bloque Amazonas o Suroriental, que aprovecha la compleja geografía selvática para ocultarse de las operaciones militares y controlar corredores fluviales que comunican con Brasil, Perú y Ecuador.
En esta región, además, las estructuras de “Iván Mordisco” sostienen una disputa interna con la facción liderada por alias Calarcá, especialmente en Guaviare, donde ambos grupos buscan quedarse con el control de economías ilegales y rutas del narcotráfico.
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Los mapas de expansión de estas disidencias fueron documentados por centros de análisis como la Fundación Ideas para la Paz (FIP) y la Fundación Paz & Reconciliación (Pares), además de informes de inteligencia de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional.