El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que en su administración habría cambios con el servicio militar obligatorio, como parte de una estrategia para fortalecer el compromiso ciudadano y enfrentar los desafíos en el territorio nacional.
Durante un acto oficial con su equipo de empalme en Bogotá, el mandatario electo afirmó que la prioridad será conformar un gobierno con personas “comprometidas”, en referencia a la vocación patriótica como parte de la narrativa que quiere implementar en el país.
“Aquí necesitamos gente comprometida, gente doctrinaria. Necesitamos gente que se ponga las botas por el país. Cuando la patria llama a sus buenos hijos, tenemos que dar un paso al frente. Yo hace un año y medio vivía en Florencia, llevaba a mis hijos al colegio todos los días. Hoy estoy aquí poniendo el pecho por mi patria, el pecho por mi país, y lo hago de manera decidida y patriótica”, dijo.
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El líder político ha sostenido que se requiere incentivar la responsabilidad colectiva y fomentar el sentido de pertenencia nacional en el proyecto que él denominó Patria Milagro.
Aunque no entregó detalles sobre la forma de implementación ni precisó si la medida incluirá excepciones o modalidades diferenciadas, afirmó que su propuesta militar se sale de un asunto netamente político y es un “tema de país”.
“Esto no se trata de un proyecto personal, ni de José Manuel o mío, o de un tema político. Esto se trata de un tema de país y tenemos que ser consecuentes en ellos. Aquí vamos a pagar todos el servicio militar para sacar a este país adelante, para hacerlo grande, porque Colombia se merece un mejor futuro”, dijo.
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Las críticas a la iniciativa
El anuncio no cayó bien entre los opositores del presidente electo. En redes sociales, numerosas voces dejaron sus consideraciones al respecto.
La senadora progresista Esmeralda Hernández se pronunció en sus redes sociales y recordó que el mandatario electo no cumplió con ese requisito:
“Abelardo, que nunca prestó el servicio militar, pide a los jóvenes que ‘se pongan las botas’ para ir a la guerra. Pero no habla de sus hijos, ni de los hijos de los banqueros, los poderosos o los más ricos. La guerra, como siempre, la quieren librar con los hijos de las familias de estratos 1 y 2, aquellos que muchas veces ni siquiera tienen la oportunidad de acceder a la universidad”, escribió.
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El periodista de El Espectador Germán Yances afirmó: “Abelardo de la Espriella no prestó el servicio militar. Es muy fácil hacer la guerra con los hijos ajenos, pobres, indígenas y afros!! (sic)”.
La economista Yesenia Parrado, de la Universidad Nacional, también escribió: “Mientras Petro planteó un servicio militar VOLUNTARIO pero con incentivos (pago digno de 1 salario mínimo) para que la juventud motivada sirviera al país, Abelardo de la Espriella lo va a volver obligatorio, y espero equivocarme, pero no demora en quitarles su salario (sic)”.
También se leyó: “Qué ironía. Quieren convertir a las fuerzas militares en carne de cañón, pero el presidente en su juventud ni conoció el servicio militar”.
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La lucha contra la corrupción y los principios del empalme
La referencia al servicio militar formó parte de un discurso más amplio sobre las problemáticas que De la Espriella quiere combatir durante su periodo presidencial.
Particularmente, sostuvo en el discurso que uno de los ejes será la lucha contra la corrupción y la defensa de los recursos públicos. “No voy a aceptar ningún acto de corrupción en mi gobierno”, afirmó, y advirtió que cualquier funcionario implicado en irregularidades será sancionado conforme a la ley, aún cuando fuera cercano a su circulo personal.
Además, el mandatario electo indicó que el proceso de empalme con el Gobierno saliente priorizará la revisión del funcionamiento institucional para reducir el tamaño del Estado y hacerlo más eficiente.
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Criticó la dispersión y falta de eficacia administrativa, citando como ejemplo la ubicación de entidades sin relación con su entorno operativo.
“Colombia es un país disfuncional. La Dimar queda aquí en Bogotá, donde no hay mar. Tenemos que hacer que este sea un Estado pequeño y funcional y que sea efectivo en la solución de los problemas de la gente”, señaló el presidente electo.
También se refirió a la reconstrucción de las narrativas y agendas de la patria, una estrategia para restablecer el orden y recuperar el relato político que “ha sido dañado por la izquierda.
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Otro principio de su gestión será la estabilización de la función pública, con el propósito de sentar nuevas bases para la eficiencia estatal. Finalmente, el rediseño del Estado colombiano, orientado a lograr una estructura funcional, ágil y efectiva en la solución de problemas para los colombianos.
Durante el evento, el jefe de gobierno electo insistió en que quienes aspiren a cargos en su gobierno deberán compartir los principios de su administración y evitar “medias tintas”.
El proceso de empalme inició tras la segunda vuelta electoral y continuará hasta el 7 de agosto, fecha en la que De la Espriella asumirá la Presidencia por el periodo 2026-2030.
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