La ajustada victoria de Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta presidencial abrió un complejo panorama de gobernabilidad para Colombia debido al estrecho margen que lo separa de su contrincante. Con el 99,99% de las mesas informadas en el preconteo oficial de la Registraduría, el abogado se consolidó como presidente electo con 12.958.415 votos, equivalentes al 49,66% del total.
La cifra alcanzada por el candidato del movimiento Defensores de la Patria superó por un margen mínimo al aspirante de izquierda Iván Cepeda, representante del Pacto Histórico, que obtuvo 12.708.158 sufragios, es decir, el 48,70%.
Esta histórica paridad dejó una diferencia de apenas 250.257 votos entre ambos proyectos, lo que significó que el nuevo mandatario asumirá las riendas del poder ejecutivo sin alcanzar el 51% de la votación nacional.
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Frente a este escenario de fractura y paridad matemática, Jaime Wilches, analista político de la Universidad Politécnico Grancolombiano, conversó con Infobae Colombia sobre los riesgos institucionales que representa gobernar un país tan fragmentado.
El experto advirtió que el resultado refleja una profunda división ciudadana, y señaló que “era muy predecible este escenario porque el país está superpolarizado”, una condición que complejiza el arranque del nuevo mandato. Según explicó el académico, la realidad nacional demuestra que “hay dos proyectos demasiado divididos” y, por ende, advirtió de manera tajante que “el que vaya a gobernar no puede ponerse con soberbia en la forma de gobierno porque va a tener una oposición demasiado fuerte”.
Los límites legales que tendrá Abelardo de la Espriella, según experto
Para el politólogo, la falta de una mayoría contundente obliga a los sectores tradicionales y a las nuevas fuerzas a replantear la forma en que se ejerce el poder tanto en las capitales como en las regiones.
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Wilches enfatizó que “las implicaciones que tiene como país es que tenemos que aprender a coexistir en la diferencia” y que la madurez democrática requiere “entender que a los gobiernos toca dejarlos gobernar, pero también toca respetar las normas de la oposición cuando se hagan críticas”.
Ante el nivel de tensión que dejó la reñida campaña electoral, el analista sugirió que las primeras acciones del mandatario electo deben enfocarse en desactivar la confrontación verbal. De acuerdo con el experto, “la primera acción que tiene que hacer Abelardo es no hacer un discurso incendiario en estos momentos”, inclinándose más bien por estructurar “un discurso de unidad donde reflexione y recapacite”.
Este cambio de postura es fundamental para el analista, bajo el argumento de que el nuevo presidente debe asimilar el resultado “entendiendo que de todas maneras la izquierda va a seguir siendo una fuerza muy importante en el país”, tras no haber logrado la ventaja que él consideraba arrasadora.
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Wilches analizó los límites legales del nuevo jefe de Estado y señaló que a partir del lunes 22 de junio de 2026 de la Espriella debe ser prudente y bajar la agresividad de su discurso “porque en Colombia ningún presidente puede gobernar por completo sin el Congreso”.
El especialista aclaró que “el Capitolio es el que hace las leyes, aprueba reformas grandes y decide temas clave como impuestos o presupuesto”, por lo que los decretos que puede firmar de la Espriella como nuevo presidente “sirven más para aplicar o ajustar lo que ya existe, pero no para cambiar de fondo las reglas del país”.
Al cierre de su análisis para este medio, Wilches explicó que “aunque alguien quiera saltarse al Congreso, en la práctica no puede reemplazarlo”, matizando que, si bien hay un pequeño margen para usar decretos para tomar decisiones rápidas o declarar un estado de excepción en casos graves, “eso es temporal y tiene control de la Corte Constitucional, por lo que no es una vía libre para gobernar solo ni de forma permanente”.
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