El 11 de junio de 2026, la colombiana Thalía Saldarriaga se dirigió ante el papa León XIV y contó su historia de migración y desarraigo durante el cierre de la gira del pontífice en España, un gesto que vinculó la visita papal con el reclamo por una acogida digna para las personas que abandonan su lugar de origen con el fin de encontrar un mejor futuro.
Saldarriaga confesó, en diálogo con Blu Radio, que estuvo nerviosa y “con las piernas temblando” en medio del acto. Así mismo, dijo que expresó su agradecimiento al sumo pontífice “por recordarle al mundo con su voz en favor de quienes vamos caminando por estas tierras y que cada vida es una oportunidad de encuentro”.
La mujer oriunda de Cartagena, Bolívar sostuvo que decidió abandonar Colombia por la carencia de oportunidades de empleo tal y como ocurre con miles de latinoamericanos que deciden emigrar.
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Antes de salir del país, Saldarriaga trabajaba en agencias navieras, pero que la edad se convirtió en un obstáculo para conseguir empleo: “La edad también implica mucho de que te restringen bastante en los trabajos”. La necesidad de sostener a su hijo de 20 años y a sus padres la llevó a viajar a Tenerife, donde ya vivía un hermano, con una maleta cargada de sueños y esperanzas.
Sin embargo, dijo que encontrar empleo no fue tarea fácil, por lo que poco después de arribar al país ibérico, un desalojo la dejó al borde de la indigencia y expuso otra barrera habitual para los recién llegados: el acceso al alquiler.
“Estuve a punto de estar en calle... para alquilar es muy complicado una persona que no es de acá, no tiene contacto”, relató Saldarriaga a Caracol radio. Ese momento de máxima vulnerabilidad fue el punto en el que aparecieron Cáritas y SEAR, organizaciones que, según el texto fuente, le ofrecieron techo y una ruta de integración.
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La ayuda institucional la llevó de beneficiaria a voluntaria
En su relato, Saldarriaga afirmó que pudo reconstruir su vida en España gracias a las redes de acogida para personas migrantes en riesgo de exclusión.
Hoy participa como voluntaria y aplica los principios de “acoger, proteger, promover e integrar” que defiende la cabeza visible de la Iglesia Católica. Su experiencia personal, explicó a Blu Radio, le permitió reconocer el sentimiento de invisibilidad con el que llegan muchas personas migrantes.
“Lo más importante para nosotros cuando llegamos es que nos escuchen... saber de pronto que la persona que te está recibiendo también ha pasado por situaciones similares genera mucha más empatía”, afirmó la colombiana al medio citado.
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Aunque su situación mejoró, todavía enfrenta trabas administrativas. “Estoy todavía en proceso de papeles, entonces eso te restringe mucho para poder trabajar”, dijo.
Para Saldarriaga, los minutos de atención que le dedicó León XIV tuvieron un valor que excede la escena pública. “Es la confirmación de nuestra fe católica... algo inimaginable, una bendición enorme”, expresó.
Cura venezolano también habló al papa León XIV sobre las dificultades de migrar
Darwin Rivasel, cura venezolano que ejerce en La Restinga (isla canaria de El Hierro), puerto al que llegaron en los últimos años miles de inmigrantes, explicó que, durante sus siete años en las Canarias, ha vivido en primera persona los cuatro verbos promovidos por el papa Francisco, antecesor de León XIV: “acoger, proteger, promover e integrar”.
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El sacerdote relató cómo numerosas personas de buena voluntad decidieron actuar para afrontar la crisis migratoria de El Hierro. La situación fue difícil, pero siempre encontraba “algún motivo de esperanza, alguna sonrisa, algún rostro agradecido” que justificaba su esfuerzo, confesó.
“Vale la pena seguir ayudando” y que los cristianos reconozcan “la carne sufriente de Cristo” en los que padecen, concluyó.
También relató ante el vicario de Cristo su experiencia migratoria con un joven marroquí de 24 años, que valoró la ayuda de la Iglesia católica para conseguir trabajo, la residencia legal en España y una nueva vida.
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“Muchas gracias, santo padre, su presencia hoy es un ejemplo más para mí de que los cristianos se preocupan por las personas migrantes como yo”, apreció.