Tener carro en Colombia siempre ha sido una mezcla entre comodidad y un gasto que nunca deja de aparecer mes a mes. Uno siente que gana libertad y facilidad para moverse, pero al mismo tiempo empieza a notar cómo el bolsillo se va ajustando con la gasolina, el seguro, el mantenimiento y hasta los impuestos.
En medio de ese panorama, cada vez toma más fuerza la comparación entre un carro eléctrico y uno tradicional a gasolina. En ese escenario aparece el Tesla Model Y frente al carro más vendido del país en su segmento a combustión: la Renault Duster.
La idea de fondo es simple: cuál cuesta menos en el día a día y cuál termina siendo más pesado cuando se mira el gasto completo. Y aunque la respuesta parece obvia al principio, en Colombia casi nunca lo es.
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Consumo diario: el eléctrico saca ventaja desde el primer kilómetro
Para este análisis se toma un uso promedio de 50 kilómetros diarios, es decir, unos 1.500 kilómetros al mes, algo normal en ciudades como Medellín o Bogotá.
En la Duster, que rinde entre 38 y 48 kilómetros por galón, se necesitan cerca de 35 galones al mes para cubrir ese recorrido. Con la gasolina corriente alrededor de $15.840 por galón, el gasto mensual en combustible se ubica cerca de $550.000 pesos.
En cambio, el Tesla Model Y, que funciona con electricidad, tiene un consumo mensual que, con tarifas entre $650 y $1.100 por kWh, se traduce en un gasto aproximado entre $180.000 pesos y $230.000 pesos.
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La diferencia es clara: solo en energía, el Tesla puede ahorrar entre $300.000 pesos y $350.000 pesos mensuales frente a la Duster.
Gastos adicionales: seguros, mantenimiento y pico y placa
Más allá del combustible o la electricidad, hay otros costos que pesan en el día a día.
En el caso del Soat, la Duster tiene un valor anual entre $792.800 pesos y $1.121.400 pesos, lo que equivale a unos $66.000 pesos a $93.000 pesos mensuales.
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A esto se suman los mantenimientos regulares, como cambios de aceite y revisiones, que el carro a gasolina requiere de forma constante, mientras que el eléctrico reduce gran parte de esos gastos mecánicos.
Pero uno de los puntos más fuertes está en el pico y placa solidario. En algunas ciudades, la Duster puede llegar a pagar entre $650.000 pesos y $1.100.000 pesos mensuales si se quiere circular sin restricciones. El Tesla, en cambio, normalmente está exento de esta medida, lo que le da una ventaja importante en uso urbano.
Crédito de la Duster: el pago mensual pesa desde el inicio
La Duster versión Zen tiene un precio aproximado de $85.990.000 pesos. Con una cuota inicial de $25.800.000 pesos, el crédito queda en unos $60.190.000 pesos.
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Bajo el esquema financiero planteado, con un plazo de 48 meses y un seguro de vida de $138.437 pesos, la cuota mensual aproximada se ubica en $2.177.895 pesos (incluyendo seguro de vida).
Esto reduce de forma importante el peso del financiamiento frente a escenarios más cortos o con condiciones más exigentes, aunque sigue siendo un componente clave dentro del costo total mensual del vehículo.
Crédito del Tesla: el punto donde el análisis se invierte
En el caso del Tesla Model Y, la financiación se analiza bajo un escenario a cinco años, con una cuota inicial del 10% del valor del vehículo.
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En ese contexto, el crédito asciende a aproximadamente $107.100.000 pesos, lo que genera una cuota mensual cercana a $2.400.000 pesos durante cinco años.
Si a esto se le suma el costo operativo mensual del vehículo —principalmente energía, entre $180.000 pesos y $230.000 pesos— el costo total mensual del Tesla se ubica alrededor de $2.800.000 pesos.
Este es un punto clave del análisis, porque aunque el eléctrico es más barato de operar, su costo financiero mensual puede ser más determinante en el gasto total del propietario.
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No gana el más eficiente, gana el que mejor se financia
La comparación deja una idea clara: en el uso diario, el Tesla Model Y es más económico que la Duster. También tiene ventajas en mantenimiento y restricciones urbanas.
Sin embargo, cuando entra el crédito, el panorama cambia completamente. El peso de la financiación puede hacer que el costo mensual total del vehículo eléctrico sea más alto de lo que muchos esperan.
Al final, la decisión no depende solo del consumo o la tecnología, sino de algo mucho más determinante: la capacidad de financiamiento y el flujo mensual real de cada persona.
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