En un nuevo capítulo de la arremetida contra la Registraduría Nacional del Estado Civil y su insistencia en un presunto fraude, el presidente de la República, Gustavo Petro, volvió a denunciar aparentes anomalías en la jornada del 31 de mayo, cuando se desarrolló la primera vuelta presidencial, en la que el abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella, con el 43,74% de los votos, superó a su candidato, el senador Iván Cepeda (40,90%), y forzó una nueva jornada.
Petro advirtió un posible fraude electoral en la primera vuelta presidencial y sostuvo que el caso debe pasar al Consejo Nacional Electoral (CNE), pese a que la Registraduría informó que el escrutinio cerró con apenas 0,7% de reclamaciones y sin contratiempos. El presidente afirmó que detectó 5.300 mesas “atípicas”, vinculó esa anomalía con una presunta modificación del censo el 26 de mayo y anunció que presentará un recurso para que se investigue.
El punto más sensible de su nueva acusación no fue el reconteo de votos, sino el censo electoral. El jefe de Estado aseguró en un trino que “la prueba definitiva no es contrastar formularios E14 con datos de conteo, sino ir a los formularios E-10 y E-11 y mirar si las personas que aparecen allí votando están en el censo electoral oficial”, y añadió que su denuncia apunta a que “el censo electoral fue posiblemente adicionado el 26 de mayo”, afirmó.
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El señalamiento del primer mandatario hace énfasis en una serie de comentarios que había hecho en publicaciones anteriores en sus redes sociales. Según su versión, el censo oficial pasó de 41.421.973 a 42.307.373 ciudadanos, lo que arrojó una diferencia de 885.409 cédulas; al tiempo que sostuvo que hubo cambios en puestos y mesas de votación dentro de la Divipole (División Política Electoral), en anomalías que atribuyó a la firma Thomas Greg & Sons.
A su vez, el gobernante indicó que el trámite que impulsa no busca frenar la elección pese a que había señalado que la supuesta premura en cerrar la fase de escrutinio buscaba desconocer sus denuncias sobre lo sucedido en la jornada electoral. “No detiene las elecciones, solo llevan a una investigación minuciosa en la justicia, miren estas primeras pruebas”, escribió el mandatario en su publicación, con la que insistiría en desconocer los resultados de la contienda.
Es preciso decir que los formularios E-10 y E-11 son documentos clave del kit electoral en Colombia, pues el primero contiene el censo electoral de cada mesa y permite a los jurados verificar y resaltar a los votantes habilitados que se presentan; mientras que el segundo es el acta donde los jurados registran sus datos al inicio y luego anotan manualmente el número de cédula, nombres, firma y huella dactilar de cada votante, como forma de control.
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Petro desplazó la discusión al censo electoral: así insiste en desconocer la legalidad de la primera vuelta
La tesis del presidente es que el eventual problema no está en los votos depositados en cada mesa, sino en la conformación del universo habilitado para votar. Por tal motivo, en esta nueva publicación, escribió que las pruebas de cruce de mesas atípicas “deben dar qué mesas de votación tienen votantes por fuera del límite físico alcanzable por una mesa” y que su denuncia debe ser revisada por la autoridad electoral mediante lo que llamó un recurso de procedibilidad.
El presidente ha vinculado esa hipótesis con una alteración extemporánea de datos, al remarcar -contrario a lo que ha expresado la Registraduría- que el software “sí fue modificado y dos veces el 26 de mayo del 2026”, primero a la 1:21:35 p. m. y luego a las 7:21:13 p. m., y esa modificación “consistió en modificar el censo electoral y el número de puestos y mesas”, para lo cual dijo tener metadata de la información que, denunció, no fue entregada a los partidos.
Así pues, Petro sustentó su denuncia en el volumen de votación por mesa, pues aparecen mesas con más de 300 votos en un día; pese a que el ente rector en lo electoral ya le explicó en detalle por qué en algunos puntos es normal que se registre este tipo de actividad. Y es que, partir de ese dato, intentó explicar cómo es que existen 635.000 votos “con que Abelardo supera a Cepeda” en la primera vuelta, lo que ha causado fuertes críticas de la oposición.
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En su argumentación, el presidente también afirmó que hubo 1.493 mesas adicionales no previstas en la relación oficial, además de 696 puestos de votación más. En su exposición, comparó 120.527 mesas oficiales con 122.020 registradas; un punto en el que la Registraduría le hizo importantes precisiones, al indicar cómo fue la distribución de puntos tanto en el país como en el exterior, en un asunto en el que buscó desvirtuar cualquier indicio de duda.
Registraduría aclaró que el escrutinio de la primera vuelta cerró con un nivel mínimo de reclamaciones
En medio de esta fuerte controversia, la respuesta de la entidad encargada de las elecciones fue contundente. La Registraduría precisó que durante el escrutinio de la primera vuelta “solo se registró un 0,7% de reclamaciones”, un dato que la entidad presentó como prueba de normalidad en el proceso. Por ello, el registrador Hernán Penagos defendió el trabajo de jurados y testigos, al considerar que “se llevó a cabo un muy buen conteo de mesa” en la fase inicial.
A lo que se suma, en su concepto, que “el escrutinio se llevó a cabo con mucho juicio y rigor”. También indicó que en el proceso participaron 3.000 comisiones escrutadoras y que las jornadas se desarrollaron sin novedades y que, en aras de la transparencia, el jueves 4 de junio entregará en su sede central un informe completo para misiones de observación y asistentes, con información “clara y detallada” sobre puestos y mesas puesta a disposición desde el 26 de mayo.
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