El presidente Gustavo Petro presentó en la noche del martes 2 de junio un balance de su política antinarcóticos y nuevamente atribuyó el aumento histórico de los cultivos de hoja de coca registrado entre 2018 y 2022 a las decisiones del gobierno de su antecesor, Iván Duque, que en su criterio abandonó los acuerdos de paz firmados con las Farc en 2016.
Durante la alocución presidencial realizada en la sede de Inravisión, el mandatario sostuvo que esa ruptura fue la causa directa de que los cultivos se dispararan más de 100% desde los niveles más bajos alcanzados durante el proceso de paz. “Esto es porque aquí se planteó hacer trizas la paz”, señalando que la desmovilización de cerca de 16.000 combatientes de las Farc durante el segundo mandato de Juan Manuel Santos había llevado los cultivos ilícitos a su punto más bajo, y que la reversión de esa tendencia coincidió con el cambio de gobierno en 2018.
Según las cifras presentadas por Petro, entre 2020 y 2021 los cultivos crecieron 43% —el mayor salto registrado en el período analizado—, y aclaró que ese aumento no respondía a una intención deliberada de Duque de favorecer el narcotráfico, sino a la política de seguridad que privilegió la fuerza sobre el diálogo.
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Para el período correspondiente a su administración con datos hasta abril de 2026, Petro presentó una curva de desaceleración: una tasa de crecimiento de 10% en 2023, de 3% en 2024 y cifras negativas en los cuatrimestres de 2025 y el primero de 2026. El presidente indicó que la reducción más reciente equivale a 8.821 hectáreas menos respecto al cuatrimestre anterior, y a casi 10.000 hectáreas menos frente a las 262.000 con que arrancó ese tramo final de su gobierno.
El eje de la estrategia oficial, en palabras de Petro, es el Programa Nacional de Sustitución de Cultivos Ilícitos, al que se han inscrito 31.000 familias en departamentos como Nariño, Putumayo y Norte de Santander. También mencionó que de acuerdo con los trabajos de verificación por parte de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), se erradicaron unas 8.584 hectáreas, mientras que el total de hectáreas en proceso de sustitución —incluyendo familias inscritas cuyas parcelas aún no han sido certificadas— asciende, según el gobierno, a 41.000 hectáreas. El programa, financiado exclusivamente con recursos colombianos hasta ahora, acaba de recibir el respaldo de cooperantes europeos y chinos, según informó Petro.
En materia de incautaciones, el presidente presentó cifras acumuladas que, según dijo, superan la suma de los tres gobiernos anteriores. Durante el primer período de Juan Manuel Santos se incautaron 653 toneladas; en su segundo período, 1.276; durante el gobierno de Duque, 2.029; y la actual administración lleva 3.210 toneladas con varios meses aún por delante.
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En ese sentido, Petro rechazó el argumento de la oposición, que atribuye ese récord a un mayor volumen de producción. “Eso también es relativamente cierto, pero ya nuestros números indican que incautamos más que las áreas sembradas nuevas”, destacó. La consecuencia, agregó, es que “cada vez es más difícil para el narcotraficante sacar cocaína de Colombia”.
El mandatario reconoció que ese éxito en la interdicción tuvo un efecto colateral: Ecuador se convirtió en el principal corredor de exportación de cocaína producida en Colombia y Perú, al desplazarse las rutas ante la presión ejercida por las fuerzas colombianas. También advirtió sobre el desplazamiento de nuevos cultivos hacia el río Putumayo en dirección al Amazonas, con destino a Belém do Pará (Brasil) para darle salida a los cargamentos hacia Europa y África.
En el caso de Norte de Santander, Petro describió una situación dividida: en el área donde opera el ELN —con quien no hay negociaciones activas— fueron asesinados 200 campesinos, calificados por él como crímenes de lesa humanidad; mientras que en la zona del Frente 33, donde sí existe un proceso de paz, el diálogo con el Estado permitió avanzar en la sustitución.
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Sobre la relación con Washington, Petro afirmó que no ha interrumpido la cooperación antinarcóticos a pesar de las tensiones diplomáticas con su homólogo Donald Trump, este valora la capacidad de incautación de las fuerzas colombianas. Señaló, no obstante, que la agenda bilateral parece haberse desplazado hacia objetivos políticos ajenos al combate al narcotráfico.
“Es garantizar que el campesinado viva próspero, no echarle fumigación y veneno y destriparlo”
En la parte final de su alocución, Petro remarcó que su política contra el narcotráfico tiene la clara intención de no repetir el ciclo de violencia que atravesó el país en otros momentos de su historia.
“Es garantizar que el campesinado viva próspero, no echarle fumigación y veneno y destriparlo, por favor. No volvamos a los tiempos de Laureano Gómez”, manifestó, haciendo una velada referencia a lo expresado por Abelardo de la Espriella con relación a “destripar a la izquierda”.
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“Aquí estamos demostrando cómo un diálogo social e incluso negociación de paz puede garantizar el éxito que ya está teniendo el programa de sustitución de cultivos con el campesinado de Colombia, que ya muestra cómo disminuimos los cultivos de hoja de coca que otro gobierno, por hacer lo contrario, fumigar, quemar ranchos, bombardear, etcétera, hizo disparar”, apuntó.