El anuncio de la Secretaría de Seguridad de Bogotá encendió las alertas entre los ciudadanos que recibieron mensajes sobre supuestos cambios en los puestos de votación.
En su cuenta de X, la entidad advirtió: “No se deje engañar. @Registraduria no ha cambiado su puesto de votación para la segunda vuelta presidencial. Personas inescrupulosas están enviando esta información a los correos para engañarlo. No abra enlaces desconocidos y verifique la información en los canales oficiales“, adjunto compartió un pantallazo de un correo falso.
La Registraduría Nacional del Estado Civil reiteró que no realiza traslados de puestos de votación durante eventos electorales, salvo en situaciones excepcionales. Solo circunstancias como problemas de orden público, desastres naturales o pedidos especiales de las alcaldías justifican una reubicación.
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Frente a riesgos derivados de lluvias intensas que se presentan en algunas regiones, la Procuraduría General de la Nación ordenó activar protocolos de emergencia. En casos de inundaciones, los puestos se trasladan a lugares seguros con el fin de garantizar el derecho al voto.
Los ciudadanos deben consultar los canales oficiales de su alcaldía o las transmisiones de la Registraduría para confirmar si hubo algún traslado de emergencia.
Las amenazas más comunes en este tipo de fraudes incluyen el robo de datos personales a través de técnicas como el phishing. En estos casos, los usuarios reciben un enlace que los redirige a una página web falsa, muy similar a la oficial de una institución bancaria, una red social o una tienda en línea. Si se ingresan datos como usuario y contraseña, los delincuentes los almacenan y pueden usarlos de inmediato para acceder a cuentas o servicios asociadas a la información brindada.
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Otro riesgo frecuente es la descarga involuntaria de software malicioso. Al hacer clic en enlaces desconocidos, el dispositivo puede infectarse con virus, spyware o ransomware.
Este último tipo de ataque puede cifrar todos los archivos personales del usuario, bloqueando el acceso a la información y exigiendo un pago para liberarla. Además, la propagación de este software puede ser silenciosa, pasando desapercibida durante mucho tiempo hasta que el daño es irreparable.
En ocasiones, los atacantes buscan extorsionar a las víctimas tras haber secuestrado sus dispositivos o datos personales. La exigencia de un rescate económico es una táctica común, especialmente cuando el usuario necesita recuperar información sensible. Además, los delincuentes pueden utilizar las cuentas comprometidas para enviar mensajes masivos a los contactos, replicando el engaño y expandiendo el alcance del ataque.
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Para protegerse frente a estas amenazas, se recomienda a la ciudadanía mantener criterios de desconfianza ante cualquier mensaje inesperado, especialmente aquellos que soliciten acciones urgentes, promociones o datos personales.
Es fundamental no abrir nunca enlaces ni descargar archivos adjuntos que provengan de remitentes desconocidos o correos que sospechosos. Toda información relevante debe ser verificada directamente en los canales oficiales de las instituciones, evitando intermediarios y correos sospechosos.
Si una persona ha hecho clic en un enlace fraudulento, es crucial actuar con rapidez: no proporcionar ninguna información, cerrar la página de inmediato y desconectar el dispositivo de internet si se sospecha una descarga maliciosa.
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Posteriormente, se aconseja realizar un escaneo completo con un antivirus actualizado y, en caso de haber ingresado datos de correos, cuentas bancarias o datos en general se recomienda cambiar todas las contraseñas desde un equipo seguro.
También se aconseja activar la autenticación en dos pasos para ingresar en todo tipo de cuentas. Este sistema añade una capa extra de seguridad, ya que exige una segunda verificación además de la contraseña habitual.
La mejor defensa contra el fraude digital es la prevención. Ante cualquier duda, siempre es preferible consultar fuentes oficiales antes de responder a solicitudes que comprometan la seguridad o los datos personales.
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