Un nuevo caso de acoso dentro del sistema de transporte masivo de Bogotá volvió a generar indignación entre los usuarios de Transmilenio y reabrió el debate sobre la seguridad de las mujeres en buses y estaciones de la capital.
Esta vez, la joven Carolina Quiñonez Hernández denunció haber vivido minutos de angustia dentro de un articulado que recorría la Troncal de las Américas, donde, según relató, fue víctima de intimidaciones y comentarios obscenos por parte de un hombre frente a decenas de pasajeros que no reaccionaron.
El caso ocurrió en un bus articulado que transitaba por una de las troncales más concurridas de la ciudad y, de acuerdo con el testimonio entregado por la víctima, el sujeto comenzó a hostigarla desde el momento en que abordó el vehículo entre las estaciones Entre Vías y Américas-Marsella.
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La situación, según explicó Carolina en entrevista con Noticias RCN, fue escalando con el paso de los minutos hasta convertirse en un episodio de terror, pues el hombre no solo la acosó verbalmente, también habría intentado intimidarla físicamente mientras el resto de pasajeros observaba sin intervenir.
“Me comienza a morbosear, a decir palabras obscenas. Uno siente susto, yo sentí el corazón a mil cuando él me comienza a tocar el cabello y cuando ya me amenaza con abusarme sexualmente. A mí hasta me comenzaron a sudar las manos, me sentí totalmente descompensada”, relató la víctima al medio sobre los angustiosos momentos que vivió dentro del articulado.
Quiñonez Hernández aseguró que, pese a encontrarse rodeada de otros usuarios, nadie reaccionó para ayudarla ni para enfrentar al agresor. Esa falta de apoyo aumentó el miedo y la sensación de vulnerabilidad mientras intentaba encontrar una forma segura de salir del bus.
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Según su versión, logró descender finalmente en la estación Banderas, donde pudo alejarse del sujeto luego de varios minutos de tensión y miedo constante.
Como era de esperarse, el caso rápidamente empezó a circular en redes sociales y generó rechazo entre ciudadanos que cuestionaron la indiferencia de algunos pasajeros frente a este tipo de situaciones. Además, el episodio volvió a poner sobre la mesa las alarmantes cifras relacionadas con acoso y violencia contra las mujeres en el transporte público de Bogotá.
De acuerdo con datos revelados por las autoridades, diariamente siete mujeres denuncian haber sido víctimas de acoso o abuso dentro del sistema de transporte.
Las cifras son aún más preocupantes si se revisa el balance del año, ya que información oficial indica que en lo corrido de 2026 ya se han registrado más de 107.000 casos relacionados con diferentes formas de violencia y acoso contra mujeres en espacios públicos y sistemas de movilidad.
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Tras conocerse la denuncia, la Secretaría Distrital de la Mujer asumió el acompañamiento del caso y actualmente brinda atención psicológica a la víctima. Además, desde la entidad reiteraron que este tipo de conductas no pueden normalizarse y recordaron la importancia de denunciar cualquier agresión ocurrida dentro de Transmilenio.
El Distrito también reveló que durante el año anterior al menos 2.837 mujeres recibieron atención especializada después de reportar agresiones, abuso o situaciones de violencia dentro del sistema de transporte masivo de la ciudad.
Las autoridades insistieron en que continúan fortaleciendo las campañas de prevención, sensibilización y denuncia para enfrentar el acoso callejero y las agresiones dentro del transporte público. Además, reiteraron el llamado a los ciudadanos para no guardar silencio frente a este tipo de hechos y apoyar a las víctimas cuando ocurran situaciones de riesgo.
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El caso de la joven en la Troncal de las Américas volvió a despertar preocupación entre miles de usuarias de TransMilenio, muchas de las cuales aseguran haber vivido situaciones similares en medio de recorridos diarios por la ciudad. Mientras tanto, organizaciones y colectivos defensores de los derechos de las mujeres siguen insistiendo en la necesidad de reforzar medidas de seguridad, vigilancia y reacción inmediata dentro del sistema para evitar que más pasajeras enfrenten episodios de miedo y violencia durante sus trayectos.