La presentadora y modelo Nanis Ochoa enfrenta un nuevo reto de salud tras anunciar que será intervenida por tercera vez debido a complicaciones en su rostro.
A través de videos difundidos en sus redes sociales, la también exparticipante de realities como La casa de los famosos describió el estado en que se encuentra y los motivos que la llevan nuevamente al quirófano.
Ochoa detalló que, debido a una fractura, su rostro presenta asimetría y molestias constantes, situación que ha afectado su vida cotidiana y la ha obligado a buscar soluciones médicas especializadas.
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La intervención a la que se someterá es una cirugía ortognática, cuyo propósito es corregir problemas estructurales en la mandíbula y el maxilar, tanto para mejorar la funcionalidad como la apariencia. Según explicó en sus propias palabras, “estoy fracturada”, y mostró la dificultad para cerrar la boca correctamente. Ochoa expresó su esperanza de que esta tercera operación sea la definitiva: “Esperemos que esta sea la vencida”.
“Bueno, tercera cirugía, vean cómo tengo la boca de abierta, estoy tracturada acá (mandíbula izquierda), por eso se me tira toda la cara hacia el otro lado, porque no tengo cómo sujetar de este lado. Esperemos que esta sea la vencida”, dijo Ochoa en sus redes sociales.
“Si supieran el camino de dolor y paciencia que hay que tener con esa cx de maxilofacial”, “Estas muy bonita 👏❤️ y si es por salud vas a estar mejor.bendiciones!“, ”Nanis nadie sabe a fondo porque uno se debe hacer esas cirugías, para tener una mejor salud, no es vanidad es calidad en la salud", “Qué fácil es juzgar cuando no se entiende el proceso del otro”, dicen algunas de las reacciones en redes sociales.
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En los últimos meses, Nanis Ochoa también se ha sometido a otros procedimientos estéticos, buscando alcanzar una figura más estilizada, como lo ha compartido en sus redes sociales. A pesar de los desafíos físicos y emocionales, la presentadora mantiene una actitud optimista y ha manifestado su deseo de superar definitivamente esta etapa, continuar con su carrera y retomar su vida habitual.
¿En qué consiste la cirugía maxilar? El procedimiento que enfrenta Nanis Ochoa
La cirugía maxilar, conocida en el ámbito médico como cirugía ortognática, es un procedimiento especializado que se utiliza para corregir problemas en los huesos de la mandíbula y el maxilar cuando existen deformidades, fracturas o alteraciones que afectan la funcionalidad y la armonía facial. Este tipo de cirugía es recomendado cuando los tratamientos convencionales, como los frenos dentales, no resultan suficientes para solucionar la afección, especialmente en casos donde la estructura ósea está comprometida,según detalla el portal médico Mayo Clinic.
De acuerdo con información del portal, la cirugía ortognática permite alinear de manera adecuada los maxilares y los dientes, logrando que trabajen de forma óptima y ofreciendo una mejoría tanto en el aspecto facial como en funciones esenciales, como la mordida, la masticación y hasta el habla. Además, este procedimiento puede beneficiar a quienes presentan dificultades para tragar, desgaste excesivo de los dientes, mordida abierta o problemas para cerrar la mandíbula correctamente.
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Antes de la intervención, es común que el paciente lleve frenos dentales durante un periodo que puede variar de 12 a 18 meses, con el objetivo de alinear los dientes y preparar la estructura ósea para la cirugía. Durante esta etapa, el ortodoncista y el cirujano maxilofacial trabajan juntos en la planificación del tratamiento, utilizando radiografías, modelos tridimensionales y, en ocasiones, simulaciones virtuales para precisar los movimientos necesarios y anticipar los resultados.
La cirugía en sí suele realizarse bajo anestesia general. En la mayoría de los casos, el procedimiento se lleva a cabo desde el interior de la boca, lo que evita cicatrices visibles. El cirujano realiza cortes estratégicos en el hueso maxilar o mandibular, corrige la posición y fija los huesos con placas, tornillos y, en ocasiones, injertos óseos. Estos elementos ayudan a mantener la nueva alineación mientras se produce la consolidación ósea. Dependiendo de la complejidad, el paciente puede requerir una breve hospitalización para controlar el dolor, la hinchazón y asegurar el correcto inicio de la recuperación.
Durante el periodo postoperatorio, se recomienda una dieta líquida y posteriormente blanda, así como cuidados específicos para la higiene bucal y la administración de medicamentos para el control del dolor. La recuperación inicial suele durar alrededor de seis semanas, aunque la consolidación completa puede requerir hasta tres meses. Es posible que el uso de frenos dentales continúe tras la cirugía, para perfeccionar la alineación dental y garantizar resultados estables.
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Entre los riesgos asociados a la cirugía maxilar se incluyen la pérdida de sangre, infección, lesión nerviosa, fractura ósea, recaída de la mandíbula a su posición original, molestias en la articulación mandibular o, en raros casos, la necesidad de procedimientos adicionales. Sin embargo, cuando la cirugía es realizada por un equipo experimentado, las complicaciones son poco frecuentes.