Durante años, pensionarse en Colombia fue una meta especialmente difícil para miles de mujeres que, además de trabajar, asumieron labores de cuidado, maternidad y tareas domésticas no remuneradas. Desde este 2026, ese panorama empezó a cambiar con la entrada en vigor de una reducción progresiva en las semanas exigidas para acceder a la pensión de vejez.
La medida comenzó a regir oficialmente desde el 1 de enero y aplica tanto para mujeres cisgénero como para mujeres trans, luego de que la Corte Constitucional estableciera que debían recibir las mismas condiciones pensionales en edad y tiempo de cotización. El ajuste hace parte de una serie de cambios que buscan reducir las brechas históricas que afectan a las mujeres dentro del sistema laboral colombiano, marcado por altos niveles de informalidad, interrupciones laborales relacionadas con el cuidado familiar y menores oportunidades de estabilidad económica.
En el caso del Régimen de Prima Media, administrado por Colpensiones, el requisito pasó de 1.300 a 1.250 semanas cotizadas. Además, se implementará un beneficio adicional para madres: por cada hijo nacido vivo o adoptado se descontarán 50 semanas, con un límite máximo equivalente a tres hijos. La reducción continuará aplicándose de manera gradual durante los próximos años. La meta del sistema es que en 2036 las mujeres puedan pensionarse con 1.000 semanas cotizadas.
PUBLICIDAD
Las modificaciones también cobijan al Régimen de Ahorro Individual, manejado por los fondos privados de pensiones. Allí, el requisito para acceder a una pensión mínima disminuyó de 1.150 a 1.135 semanas desde este año. A partir de ahora, el número seguirá bajando de forma progresiva, cada año se reducirán 15 semanas hasta alcanzar igualmente el umbral de 1.000 semanas en 2036.
Uno de los puntos que más llama la atención es la inclusión de las mujeres trans dentro de este esquema. La Corte Constitucional, mediante la sentencia SU-440 de 2021, determinó que las mujeres trans tienen derecho a acceder a las mismas condiciones pensionales establecidas para las mujeres cisgénero, siempre que hayan realizado la corrección del marcador de sexo en sus documentos de identidad.
La decisión fue interpretada por distintos sectores como un reconocimiento a las barreras laborales y sociales que también enfrentan las mujeres trans en Colombia, especialmente en materia de acceso al empleo formal y protección social.
PUBLICIDAD
Expertos en temas laborales han señalado que la reducción de semanas intenta responder a una realidad que durante años impactó las posibilidades de pensión femenina. Muchas mujeres tienen trayectorias laborales interrumpidas por maternidad, cuidado de hijos, atención de adultos mayores o trabajos domésticos no remunerados que históricamente no fueron reconocidos dentro del sistema pensional.
El cambio, además, llega en medio de un debate más amplio sobre sostenibilidad financiera y cobertura pensional en el país, donde una parte importante de la población sigue sin lograr cumplir los requisitos para pensionarse.
Aunque las nuevas reglas representan un alivio para muchas trabajadoras, especialistas advierten que todavía persisten retos importantes relacionados con informalidad, desempleo y desigualdad salarial, factores que siguen limitando la capacidad de cotización de millones de mujeres en Colombia. Por ahora, la reducción progresiva de semanas marca uno de los cambios más relevantes en materia pensional de los últimos años y abre un nuevo escenario para quienes durante décadas vieron la jubilación como una meta prácticamente inalcanzable.
PUBLICIDAD