La campaña de Paloma Valencia denunció que un grupo de encapuchados atacó su sede principal en Bogotá el jueves 21 de mayo, a 10 días de las elecciones presidenciales, un episodio que su equipo presentó como una señal de falta de garantías para la oposición y de deterioro del ambiente democrático en Colombia.
Tras la denuncia, el expresidente Álvaro Uribe, líder del Centro Democrático y uno de los principales respaldos de la candidata en campaña, afirmó que algunos de los manifestantes habrían dejado propaganda política de Iván Cepeda, uno de los rivales de Valencia.
“Propaganda de Cepeda que llevaban los encapuchados que vandalizaron la campaña de Paloma”, escribió el exmandatario en X la mañana del viernes 22 de mayo.
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Sumado a esto, el dirigente político antioqueño precisó que “el oficio de Cepeda es destruir, provocar violencia y esconderse solapadamente en los DDHumanos (sic) y en la paz”.
Adicional a sus palabras, Uribe compartió dos fotografías que registraron integrantes del equipo de campaña de Valencia en los que se observa, en una se simula un tarjetón de votación que señala a Cepeda y su fórmula vicepresidencial: Aída Quilcué.
Mientras que el segundo volante se refiere al acto de cierre de campaña que se ofrecerá la tarde del viernes 22 de mayo de 2026 en la plaza de Bolívar, centro de Bogotá, por parte del equipo del senador y candidato por la coalición del Pacto Histórico.
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Hasta el momento, las autoridades policiales no han informado capturas ni identificaciones oficiales de los responsables.
En las imágenes del ataque, según el texto difundido por la campaña, se observaban consignas de respaldo al senador oficialista Iván Cepeda Castro.
De acuerdo con la campaña de Valencia, los agresores irrumpieron en la sede ubicada en la localidad de Chapinero, sobre la carrera Séptima de la capital, pintaron grafitis, sustrajeron elementos de la fachada y pusieron en riesgo la integridad de los colaboradores que estaban en el lugar, quienes no pudieron contener la arremetida.
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Tras lo ocurrido, según la misma campaña, la candidata del Centro Democrático se dirigió a la sede.
El ataque ocurrió en Chapinero y la campaña pidió una respuesta inmediata
En un comunicado difundido por el equipo de prensa, la campaña de Valencia se calificó el episodio como un acto “inaceptable” y se sostuvo que refleja una “peligrosa escalada de odio político”.
El pronunciamiento agregó: “Este tipo de conductas representan una peligrosa escalada de odio político que debe ser rechazada por todos los sectores democráticos del país”.
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En esa misma comunicación, el equipo de Valencia aseguró que los hechos “evidencian la falta de garantías para la oposición en Colombia” y expresó que existe alerta máxima entre sus colaboradores.
El documento también puntualizó: “Es profundamente preocupante que quienes ejercen su actividad política desde la legalidad y la democracia deban enfrentar amenazas, hostigamientos y actos de violencia por sectores radicalizados”.
La campaña vinculó lo ocurrido en Bogotá con episodios recientes en Antioquia, donde, según su versión, un grupo identificado con el Pacto Histórico intimidó a la esposa del expresidente Álvaro Uribe Vélez.
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“Hacemos un llamado urgente a las autoridades para que investiguen lo ocurrido, identifiquen a los responsables y garanticen condiciones de seguridad para todos los actores políticos del país”, agregó el documento por parte del equipo de campaña de la senadora caucana.
A menos de dos semanas de la primera vuelta presidencial, la aspiración de la congresista insistió en que estos hechos muestran “un deterioro preocupante del ambiente democrático en el país” y reclamó garantías reales de seguridad para continuar la actividad proselitista en el territorio nacional.
La campaña de Paloma Valencia ya había denunciado vandalismo y amenazas de muerte
El episodio de Chapinero se suma, según la campaña, a otros incidentes contra sedes de Valencia y contra figuras de la oposición.
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El 1 de mayo, manifestantes vandalizaron la sede política de la candidata en Bucaramanga durante una movilización, pintaron mensajes intimidatorios y dañaron la fachada de unas instalaciones que, de acuerdo con lo reportado, ya habían sido atacadas antes.
En Cartagena también se registraron daños, según el equipo de la candidata. La campaña añadió que, además de los ataques físicos, la senadora ha enfrentado amenazas de muerte.
Valencia denunció en una de sus salidas a plaza pública que un grupo armado ilegal, identificado por su campaña como el frente 42 de las disidencias de las Farc, le habría puesto precio a su “cabeza” por $2.000 millones.
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Frente a esas denuncias, el ministro del Interior, Armando Benedetti, anunció el refuerzo del esquema de protección de Valencia tras los ataques y amenazas.
El 12 de abril el funcionario declaró: “Rechazamos de manera categórica las amenazas de muerte contra la candidata Paloma Valencia y la vandalización de una de sus sedes de campaña”.