El sector bananero colombiano, fundamental en la economía de la región Caribe, enfrenta uno de sus desafíos más graves debido a la caída del dólar, el aumento de los costos de producción, los efectos climáticos y el incremento de la inseguridad en las zonas productoras. Durante el cuarto Congreso Bananero, la Asociación de Bananeros del Magdalena, La Guajira y el Cesar (Asbama), advirtió que los ingresos de los productores disminuyeron un 15% y alertó sobre la vulnerabilidad de millones de empleos vinculados al sector.
Entre los problemas más críticos mencionados figuran la reducción de ingresos debido a la devaluación del dólar, mayores costos en producción y exportación, y nuevas exigencias internacionales en sostenibilidad, las cuales afectan la productividad y la competitividad de Colombia en los mercados de Estados Unidos y la Unión Europea.
Efectos económicos y financieros en el banano colombiano
De acuerdo con el presidente del gremio, José Francisco Zúñiga, el impacto negativo de la tasa de cambio es uno de los factores que más perjudica la sostenibilidad del sector. “La tasa de cambio del dólar no nos favorece. Teníamos un dólar presupuestado de $4.000 o $4.200 y hemos tenido un dólar alrededor de $3.580. Eso hace que el productor bananero reciba 15% menos de ingresos”, explicó el dirigente en diálogo con La FM.
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Recordó que el banano se vende en dólares pero se produce en pesos, lo que amplifica la vulnerabilidad frente a la depreciación de la moneda internacional. “Cada centavo que cae el dólar es dinero que sale directamente del bolsillo del productor. Esa realidad no podemos ignorarla”, afirmó a Valora Analitik.
La disminución de ingresos y el alza en los costos han obligado a algunos productores a reducir labores prioritarias de fertilización y mantenimiento, situación que pone en riesgo la productividad futura y la calidad del banano destinado al mercado internacional.
Crisis logística y costos de exportación
Además del entorno económico, el sector enfrenta sobrecostos logísticos debido a la crisis en el estrecho de Ormuz y al encarecimiento de fertilizantes y petróleo. Zúñiga advirtió a La FM que “hemos tenido una situación difícil particularmente por el tema del estrecho de Ormuz. El fertilizante que pasa por ahí está teniendo encarecimientos y la guerra ha hecho que el crudo dispare sus precios”.
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El incremento en los precios internacionales del petróleo encarece el transporte marítimo y afecta la logística de exportación hacia destinos clave. “Todo esto trastoca la economía, la logística y los contenedores”, agregó Zúñiga.
Dicha combinación de factores puede desencadenar una reducción en la oferta y comprometer tanto la estabilidad laboral en el campo como la posición del banano colombiano en los mercados globales.
Amenazas climáticas y respuesta sectorial
Entre los riesgos inmediatos para el sector destacan los efectos del fenómeno de El Niño, que se manifiestan en sequías y eventos climáticos extremos en la región Caribe. Zúñiga dio a conocer que Asbama organizó mesas técnicas agroclimáticas en Magdalena, La Guajira y Cesar para anticipar y atender las afectaciones climáticas mediante la entrega de información y de directrices a los productores.
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“Estamos trabajando primero que todo en las mesas técnicas agroclimáticas para tener información oportuna y poder brindarle a todos los productores bananeros sus recomendaciones”, comentó el dirigente. Recordó que vientos fuertes causaron daños importantes en cultivos, lo que, sumado a la sequía, obliga al sector a optimizar el uso del agua y reforzar los procesos de fertilización para evitar una caída en la producción.
Inseguridad y llamados a la intervención estatal
La inseguridad y las extorsiones generan una dificultad adicional para la viabilidad de las fincas bananeras. Zúñiga reclamó una intervención inmediata del Estado en las áreas productoras: “Estamos necesitando una intervención urgente en nuestras áreas y zonas productoras de banano”.
Denunció la presión ejercida por bandas criminales sobre las plantaciones: “Estamos notando cómo día a día las bandas criminales asedian las producciones de banano para pedir extorsiones y hostigar estas plantaciones”. La situación pone en duda la estabilidad de miles de empleos y el crecimiento económico de la región.
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Estrategias para la competitividad y sostenibilidad del sector
De cara a este panorama, Asbama presentó durante el congreso un plan basado en cuatro compromisos:
- Competitividad.
- Adopción de nuevas tecnologías.
- Sanidad vegetal.
- Sostenibilidad.
La estrategia prioriza la incorporación de tecnología, como la inteligencia artificial, para fortalecer los procesos agrícolas y portuarios. “Los que la adopten avanzarán. Los que la ignoren, quedarán atrás. En Asbama creemos que el bananero colombiano tiene la capacidad y la disposición de estar en la vanguardia”, declaró Zúñiga.
La democratización de la tecnología busca mejorar la eficiencia en toda la cadena. En sanidad vegetal, el sistema fitosanitario establecido con el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y Agrosavia protege la reputación internacional del banano colombiano. Además, el líder gremial resaltó que la sostenibilidad debe ser asumida por toda la cadena de valor, incluidos importadores y distribuidores. “El productor colombiano está dispuesto a seguir cultivando responsablemente, pero necesita que ese esfuerzo se refleje en precios justos. Eso no es una concesión: es justicia”, anotó.
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Agregó que temas de infraestructura, seguridad y desarrollo social no pueden recaer solo en el sector privado y que el diálogo seguirá siendo imprescindible para afrontar los retos de largo plazo.