La expulsión de la embajadora de Colombia en Bolivia, Elizabeth García, por parte del Gobierno boliviano generó molestia en el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y situó al país en un nuevo escenario de malestar diplomático. La decisión se basó en la “injerencia constante” del mandatario en asuntos internos de ese país.
En las calles de Bolivia se han registrado múltiples manifestaciones en contra de algunas decisiones tomadas por la administración de Rodrigo Paz Pereira, su presidente. Mineros, distintos gremios, transportadores y demás trabajadores han participado de las marchas, siendo algunos de ellos seguidores del exmandatario de izquierda Evo Morales, y han pedido la renuncia del mandatario.
Gustavo Petro calificó esta situación como una “insurrección popular” y una “respuesta a la soberbia geopolítica”. La respuesta del Gobierno boliviano a esas declaraciones fue concluir las funciones diplomáticas de la embajadora García en su territorio, aunque ello no implica una ruptura de relaciones con Colombia.
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Petro aseguró que el hecho de que la embajadora García fuera catalogada como “persona non grata” y su correspondiente expulsión son medidas extremas. “Si la expulsión de la embajadora fue consecuencia de nuestra disposición a facilitar el diálogo, entonces se están adoptando posturas extremas que pueden llevar al pueblo boliviano a una situación muy difícil”, indicó Gustavo Petro, en diálogo con Caracol Radio.
Presidente de Bolivia ratificó su postura contra Petro
El mandatario de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, reaccionó a las afirmaciones de su homólogo en Colombia y a las constantes opiniones que ha dado sobre la situación política de su país. En una rueda de prensa, expresó su rechazo y aseguró que, a su juicio, el presidente Petro actúa conforme a su ideología, dejando de lado disposiciones clave que hacen parte de los asuntos internos de cada territorio. “Cree que la ideología está por encima de las naciones”, dijo el jefe de Estado en una rueda de prensa.
“El ataque de Petro es un ataque a la democracia boliviana, porque él ha preferido su ideología, que parece carecer de conceptos democráticos, por encima de las relaciones y el respeto a la democracia de nuestras naciones”, afirmó.
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El jefe de Estado recordó que Colombia y Bolivia están unidas por la libertad que caracteriza a sus poblaciones y que también involucra a otros países de Sudamérica. Sin embargo, sus relaciones diplomáticas y la unidad que cobija a ambos territorios no permiten la injerencia de ningún mandatario o funcionario en las decisiones o situaciones que se presentan en los países.
Aclaró que, por su parte, el Gobierno boliviano siempre se ha referido a la administración colombiana en “buenos términos” y que en ningún momento ese discurso va a cambiar, teniendo en cuenta los aportes de Colombia a su Nación, sobre todo, en materia de apoyo ante distintas dictaduras. No obstante, reiteró su rechazo a las múltiples declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre su contexto político: “No podemos aceptar tremenda injerencia”, advirtió.
En ese sentido, indicó que su administración decidió expulsar a la embajadora de Colombia debido a que representa la voluntad de su jefe de Estado, algo que el país no piensa pasar por alto. “Por eso su embajadora se va, lo sentimos mucho, pero se va porque representa la voluntad antidemocrática del señor Petro”, indicó.
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De igual manera, envió un contundente mensaje al mandatario colombiano, recordando que, aunque ahora goza del título de presidente de la República, en pocos meses pasará a ser un exmandatario, debido a que en agosto de 2026 iniciará un nuevo Gobierno en Colombia, bajo la dirección de un líder distinto.
“Que Petro no se confunda, que ahora será presidente y mañana será un colombiano de a pie”, aseveró.