Durante más de un siglo, el fútbol supo mantenerse como el deporte más popular del mundo. El tránsito del amateurismo al profesionalismo permitió que la FIFA ideara la Copa del Mundo como un torneo tan ambicioso como nunca se había visto hasta entonces, fuera de los Juegos Olímpicos.
Salvo por el receso obligado producto de la Segunda Guerra Mundial, cada edición veía mejorar y crecer la organización en términos de logística, ambición, e inventiva para atraer al público. Cada herramienta de marketing era bienvenida, siempre que estuviera al servicio de la competencia y enganchara al público a consumir su producto.
Mientras eso sucedía, la música pop se iba posicionando poco a poco como un elemento ineludible. Tener una canción en los más vendidos o los más sonados en la radio representaba estatus e ingresos, lo que combinado con la pasión por el fútbol motivó la aparición de las canciones especialmente compuestas para el Mundial.
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Curiosamente, la idea estaba flotando desde la primera edición. Uruguayos Campeones, cantada por José Pepino Ministeri se concibió luego de las gestas de la Celeste en las Olimpiadas de 1924 y 1928, cuando se llevaron el oro en ambas ediciones, pero volvió a cobrar fuerza durante la primera edición del Mundial.
Canzone Azzurra de Mario Mariotti sirvió para darle ánimos a la selección de Italia en 1934, y Marcha do Scratch Brasileiro de Lamartine Babo buscó hacer lo mismo por la selección de Brasil en 1950. Pero no eran una manifestación universal del Mundial sino, precisamente, temas concebidos para dar apoyo al anfitrión y a menudo al margen de las intenciones de los organizadores. Sin embargo, eso cambió en 1962.
El primer gran antecedente musical de un Mundial apareció en Chile 1962 con El Rock del Mundial, interpretada por Los Ramblers. Aunque buena parte de su letra también se centraban en animar a La Roja, fue la primera que hizo alusión directa al Mundial, prueba del impacto que ya tenía la competencia en el panorama internacional.
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El tema, influenciado por el rock and roll estadounidense, no nació como una iniciativa de la FIFA, sino de los organizadores del evento, y terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural dentro del público chileno y la primera canción que formalmente musicalizó una Copa del Mundo.
La costumbre se mantuvo a partir de entonces, con suerte dispar. Para el Mundial de Inglaterra 1966 se utilizó World Cup Willie, interpretada por Lonnie Donegan, conocido en Gran Bretaña como el “rey del skiffle” e inspirada en Willie, la primera mascota oficial de una Copa del Mundo, dejando en evidencia cómo el torneo comenzaba a desarrollar identidad visual y sonora propia.
Para México 1970, el primer Mundial transmitido globalmente en color, se apeló a Los Hermanos Zavala, agrupación coral de Guanajuato que interpretó Fútbol México 70. En Alemania 1974 se escogió a la cantante y actriz polaca Maryla Rodowicz para dar voz a Futbol, siendo uno de los primeros casos donde la canción oficial se interpretó en la inauguración.
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Para el campeonato de Argentina 1978, hubo un claro salto de ambición cuando la organización le encargó al compositor y arreglista Ennio Morricone —entonces popular por musicalizar películas del género spaguetti western— la composición de la Marcha Oficial del Mundial 78, apostando por un aura más ceremonial y grandilocuente.
Entrando a los 80 y, por ende, a un momento donde la música pop vivía un momento de especial auge con el incremento en las ventas de álbumes por el estilo, la Copa del Mundo siguió acercándose al pop para posicionarse de otra manera entre los amantes del balompié, pero no por una iniciativa directa de la FIFA, sino de cada país organizador.
Para el Mundial de España 1982 se hizo un esfuerzo en esa dirección al elegir a Plácido Domingo para interpretar el tema oficial de esa edición, un pasodoble titulado sencillamente El Mundial.
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Por su parte, en el Mundial de México 86 se escogió como canción principal El mundo unido por un balón de Carlos Abara, que gozó de una recepción significativa en la que fue reconocida como una de las mejores ediciones de siempre.
Llegados a este punto, ya era de rigor contar con una canción oficial del Mundial y la universalidad o alusiones al certamen o el país anfitrión eran una marca registrada de este tipo de temas. En vista del creciente éxito del certamen, la FIFA tomó las riendas de lo relacionado con la música, llevando a otro nivel lo que hasta ese momento era más una curiosidad.