El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, solicitó a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) autorización para que Hidroituango incremente la capacidad de almacenamiento de su embalse.
El objetivo es evitar un apagón eléctrico nacional ante el riesgo que representa el fenómeno de El Niño, pronosticado para la segunda mitad de 2026.
La razón principal de esta petición es reforzar la seguridad energética ante la amenaza de sequías provocadas por la eventual emergencia climática.
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En sus palabras, se busca disponer de una mayor reserva de agua para sostener la generación eléctrica nacional, prevenir racionamientos y limitar el aumento en las tarifas de energía en Colombia.
El gobernador planteó, durante la asamblea de la Andi (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia) realizada en Medellín, que se permita aumentar la cota de operación del embalse de los actuales 408 metros sobre el nivel del mar hasta 420 metros, el máximo técnico posible.
Esta acción, según Rendón, transformaría a Hidroituango en una “reserva estratégica de agua” y fortalecería la capacidad del país en tiempos de escasez de lluvias.
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“Hidroituango puede casi que doblar la capacidad útil del embalse, y eso permitiría que para la temporada de sequía que se avecina con el Fenómeno del Niño tengamos cómo producir energía eléctrica barata, porque si llegáramos a enfrentar un niño, se triplicaría la tarifa de energía”, declaró el gobernador antioqueño.
Justificaciones técnicas
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha advertido que existe una probabilidad superior al 90% de que un Súper Fenómeno de El Niño afecte a Colombia entre la segunda mitad de 2026 y comienzos de 2027, alertando sobre riesgos inminentes de reducción en los caudales de los ríos y comprometiendo el suministro eléctrico.
Expertos citados por El Colombiano aseguraron que para evitar cortes eléctricos nacionales, los embalses deberían alcanzar al menos un 80% de su capacidad antes de la temporada seca, pero actualmente se encuentran cerca del 64%.
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Hidroituango es esencial para la seguridad energética: entre enero y abril de 2026, generó más de 3.160 GWh, lo que corresponde aproximadamente al 11% de la demanda mensual nacional y abasteció, de media, a 3,8 millones de hogares, como destacan los datos oficiales presentados por el medio local.
Según la central, esa energía habría sido suficiente para mantener encendida la ciudad de Bogotá durante más de cinco meses.
Propuestas complementarias y peticiones regulatorias
Además, Andrés Julián Rendón solicitó al Gobierno Nacional que autorice el uso anticipado de plantas termoeléctricas, permitiendo así que la energía térmica cubra la demanda inmediata y las hidroeléctricas conserven más agua hasta que sea crítico liberarla.
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El gobernador pidió que la cadena hídrica Guatapé-San Carlos, conformada por Empresas Públicas de Medellín (EPM) e Isagén, pueda operar de manera coordinada durante la emergencia climática sin temor a sanciones por colusión, un término relacionado con prácticas antimonopolio investigadas en el sector.
“Actuar coordinadamente sin que nos vayan a castigar por una colusión, sin que les caiga (Cielo) Rusinque (superintendente de Industria y Comercio) con toda su policía secreta, sino que de verdad puedan hacer una tarea patriótica por evitar que Colombia caiga en el apagón”, remarcó Rendón.
Resaltó que Antioquia aporta cerca del 40% de la energía nacional en temporada de lluvias y el 30% durante épocas secas, reforzando la urgencia de implementar medidas extraordinarias.
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“Basta con una sola regulación de la ANLA y con comprender la magnitud del desafío que tenemos para evitar el apagón”, concluyó.
Tensiones regulatorias y controversias recientes
La solicitud del gobernador surge en medio de tensiones entre EPM, Hidroituango y la Anla. En abril de 2025, la entidad ambiental abrió un proceso sancionatorio contra el proyecto, tras un episodio en el que el nivel del embalse superó la cota autorizada durante una creciente extrema.
Las Empresas Públicas de Medellín defendió que este incremento permitió controlar el flujo y prevenir inundaciones en Puerto Valdivia y Caucasia. Sin embargo, la entidad nacional investiga el presunto impacto ambiental sobre aproximadamente 60 hectáreas de vegetación.
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La controversia se agrava con cuestionamientos sobre si el proceso sancionatorio responde a intereses distintos a la urgencia energética, profundizando el debate sobre la autonomía regulatoria en momentos de riesgo de racionamiento nacional.
El futuro del suministro eléctrico en Colombia estará marcado por la decisión de la Anla sobre el aumento del nivel operativo del embalse de Hidroituango, una medida que podría establecer las bases para enfrentar con éxito la próxima crisis climática.