La compra de colchones “económicos” en camiones que circulan por distintas regiones del país, causó alarma luego de que varios compradores denunciaran públicamente la estafa sufrida.
Los afectados relataron que estos vendedores aseguran ser empleados de fábricas y ofrecen los productos como “sobrantes” a precios bajos.
El engaño quedó al descubierto cuando, al abrir los colchones, las familias encontraron que estaban formados por materiales usados y en mal estado. “Miren la porquería en que estaba durmiendo mi hija”, manifestó indignado uno de los denunciantes a través de la cuenta de Colombia Oscura.
PUBLICIDAD
La situación fue documentada con un video en el que la esposa del denunciante detalló: “Son colchones reciclados, colchonetas y las unen, las rellenan de pura porquería. Mira, colchones, resortes viejos. 400 mil pesos nos costó el colchón. Supuestamente era nuevo y mire toda la porquería en la que estaba durmiendo mi hija”.
Las imágenes mostraron los restos de papeles, resortes oxidados y fragmentos de otros colchones ocultos bajo la tela exterior. El testimonio incluyó un llamado de atención: “Por favor, abstenerse de comprarle a estos perros hijueputas. Miren, miren la porquería que nos vendieron”.
Estas ventas se realizan generalmente desde camiones que recorren barrios, presentando los colchones como “nuevos” a precios atractivos. Los afectados aseguraron que solo después de observar videos en redes sociales sobre casos similares decidieron revisar el producto adquirido semanas atrás.
PUBLICIDAD
El denunciante relató: “Teníamos curiosidad desde el momento que se generó por vez primera hace unas semanas en las redes sociales el tema de estos colchones y hoy nos venció la curiosidad y decidimos romperlo. Mire la sorpresa que nos encontramos. De cosas no le ha dado una enfermedad a mi hija. Quién sabe esas porquerías de colchones de dónde los recogen”.
Este tipo de estafa expone a las personas a riesgos sanitarios, ya que los colchones contienen residuos y suciedad acumulada que pueden provocar alergias o enfermedades cutáneas. La modalidad denunciada evidencia que la búsqueda de precios bajos puede derivar en graves consecuencias.
Las reacciones en las redes no se hicieron esperar, “quién los manda a compara cosas baratas ... Lo barato sale caro según un dicho antiguo”; “Por ser chimbo y comprar barato después le sale caro y este es el resultado“; ”Eso les pasa por tacaños, quieren un súper colchón a precio barato q no supere los 200. Sigan regalando la plata...“; ”Pero ¿que esperaban encontrar en un colchón que venden por la calle? Hay que comprar en sitios reconocidos y almacenes que respaldan esa compra, ahh y no sean tan miserables con su propio cuerpo”, “Dice un dicho, lo barato sale caro !!!”; “La tacañería no joda, el vivo vive del bobo y el bobo de papa y mamá eso es como las hamburguesas de 5.000 que venden en la calle”; “Supuestas fábricas de colchones en barrios son quienes reciclan colchones viejos cambian el forro y listo a la venta”: fueron algunos mensajes.
PUBLICIDAD
Mujer denunció en TikTok una nueva modalidad de estafa por Rappi: “Así es como se roban las tarjetas”
El caso de Laura Salazar revela un nuevo esquema de fraude que utiliza la aplicación de domicilios Rappi para intentar obtener información personal y financiera de sus usuarios. El incidente comenzó tras realizar un pedido común, pero se transformó rápidamente en un intento de acceso no autorizado a su cuenta.
Laura relató que el supuesto repartidor nunca llegó al establecimiento, sino que permaneció en la fase de “yendo al establecimiento” y luego informó que la plataforma de Rappi estaba caída. A través del chat, el repartidor le envió un número de WhatsApp que, según él, correspondía al soporte de la compañía.
Al contactar ese número desde otro teléfono, Laura notó que la foto de perfil del supuesto soporte era similar a la oficial, pero presentaba inconsistencias. En ese intercambio, el supuesto soporte le solicitó el correo vinculado a su cuenta y poco después recibió un mensaje oficial con un código de verificación: “Este es tu código de verificación, por seguridad, no lo compartas”, recordó la usuaria.
PUBLICIDAD
El repartidor insistió varias veces para que le entregara el código. “Necesito que me diga, necesito trabajar, por favor dígame no sé qué”, expuso Laura sobre el tono de urgencia que usaba el estafador. Ella decidió no compartir el dato y logró evitar que accedieran a su cuenta.
En la práctica, el fraude consiste en persuadir a la víctima para que entregue el código de verificación que llega por mensaje oficial. Si la persona lo comparte, los delincuentes pueden tomar el control de la cuenta y realizar compras o extraer información bancaria.