Robinson Díaz, uno de los actores más reconocidos de la televisión colombiana, se sinceró sobre los momentos más complejos de su vida personal y profesional en una entrevista concedida a la Revista Vea, en el marco de su cumpleaños número 60.
El intérprete de personajes emblemáticos en producciones como Vecinos y El cartel de los sapos hizo un balance de las lecciones que le dejaron la fama, los excesos y una crisis matrimonial que puso en riesgo la estabilidad de su hogar.
En la conversación con la publicación, Díaz reflexionó sobre cómo el ritmo vertiginoso de la industria del entretenimiento, sumado a la presión por mantenerse vigente, lo llevó a tomar decisiones equivocadas. Admitió que la sobrecarga laboral y el reconocimiento constante alimentaron un ego que terminó por afectar su juicio, generando un desequilibrio entre su vida personal y su carrera. Reconoció que, en ese contexto, recurrió al alcohol y a la fiesta como una forma de sobrellevar las exigencias de su entorno profesional, lo que solo profundizó la distancia en su matrimonio.
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Uno de los temas más delicados abordados durante la entrevista fue la infidelidad con la actriz Sara Corrales, ocurrida durante las grabaciones de Vecinos. Díaz no evitó el asunto y asumió la responsabilidad, señalando que ese episodio representó una ruptura de un compromiso fundamental. Admitió que traicionó tanto a su esposa, Adriana Arango, como a sí mismo, y que la crisis que vivieron se convirtió en un punto de inflexión en su vida y en su relación de pareja.
“Tuve momentos muy duros de rumba y de fiesta, eso siempre me ha gustado, pero yo no lo hacía de maldad... Me equivoqué, sobre todo con mi esposa me equivoqué, porque cuando uno está casado tiene un compromiso, y cuando uno rompe eso, pues viene el pecado, la falta, y eso fue lo que me pasó”, reflexionó el actor para la Revista Vea.
Actualmente, Robinson Díaz y Adriana Arango han alcanzado un nuevo equilibrio familiar, fortalecido por la colaboración profesional y el crecimiento de su hijo Juan José, quien se ha sumado al proyecto teatral de la familia.
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En la entrevista con el medio citado, el reconocido actor reveló cómo logró recuperar su vida luego del complicado escándalo que casi lo deja lejos de su esposa. “La conciencia me ayudó y también reconocer que hay fisuras, y eso es lo otro; yo no conozco gente perfecta, pero sí hay muchos que lo están buscando, y el matrimonio no es una mermelada sagrada, no es una cocada de miel, hay muchas cosas que son aburridoras”, explicó Díaz.
En medio del diálogo, Robinson recordó los altibajos que ha tenido con Adriana Arango y aseguró que eso está relacionado con el genio de las parejas, pues explicó que tanto él como ella tienen personalidades diferentes que en algún punto del matrimonio chocaron. “No estamos exentos de equivocarnos y yo siento que la vida es eso también, es un viaje y hay momentos donde uno se quiere bajar, quiere quedarse un rato, pero también hay momentos de extrema felicidad”, explicó.
Robinson Díaz reveló que quiere morir haciendo teatro
En su conversación con la Revista Vea, Díaz abordó sus planes a futuro en la actuación y mencionó su admiración por destacados actores ingleses que, incluso a los 80 años, continúan activos en el teatro. Inspirado por estos referentes, expresó su deseo de seguir vinculado a las tablas durante muchos años más.
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“Si me muero de un infarto, sí, pero no estar uno ahí muriéndose lento y sufriendo, y no porque sea romántico. Lo que yo sí quiero es morir con dignidad, morir como un buen actor, no estar pidiendo limosna, quiero morir con mi gloria, que la gente me recuerde con mis personajes o haciendo teatro hasta cuando pueda moverme y hablar bien. Por eso yo no pienso en el retiro, porque la pasión no se jubila”, explicó Robinson.