El calor no da tregua en buena parte del norte del país. En el Caribe colombiano, la sensación térmica empezó a sentirse más pesada de lo habitual, con jornadas largas de sol intenso y cielos despejados que se repiten día tras día. Detrás de ese panorama no hay casualidad, responde a una combinación de factores atmosféricos que hoy mantienen al Caribe colombiano bajo condiciones secas persistentes.
La Dirección General Marítima (Dimar) puso el foco en este fenómeno tras identificar un patrón que limita la formación de lluvias en la región. Desde sus centros de monitoreo, la entidad explicó que el comportamiento actual del clima está asociado a una reducción significativa del vapor de agua en la atmósfera, un elemento clave para que se desarrollen nubes de tormenta.
A esto se suma la presencia de una masa de aire cálida y seca que actúa como una especie de barrera. En términos técnicos, funciona como un “tapón térmico” que impide que el aire ascienda y, con ello, bloquea la formación de nubosidad densa. El resultado es un cielo mayormente despejado y una radiación solar más intensa durante el día.
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El fenómeno no se queda ahí. En paralelo, se ha fortalecido el sistema de altas presiones sobre el Atlántico Norte, lo que intensifica los vientos alisios. Estos vientos favorecen el descenso de aire seco hacia la superficie, reforzando el ciclo de estabilidad atmosférica que mantiene alejadas las lluvias. “Como consecuencia de estas condiciones meteorológicas, se prevé un incremento significativo en la sensación térmica durante los próximos días, especialmente en zonas costeras y urbanas del litoral Caribe”, indicó la Dimar.
Las cifras ya muestran el impacto. En distintos puntos del Caribe colombiano, las temperaturas alcanzaron rangos elevados que, combinados con la humedad propia de la región, incrementan la percepción de calor. En Riohacha, por ejemplo, los termómetros oscilan entre los 25 °C y los 40 °C, mientras que en Cartagena se mueven entre los 27 °C y los 37 °C.
Barranquilla registra valores similares, con máximas cercanas a los 38 °C, y en Coveñas se reportan picos que pueden llegar hasta los 41 °C. Santa Marta, por su parte, se mantiene en un rango entre 26 °C y 34 °C, aunque con sensaciones térmicas superiores en algunos momentos del día. En zonas como el Golfo de Urabá y el Darién, las temperaturas también se elevaron, alcanzando hasta los 39 °C. En el archipiélago de San Andrés y Providencia, aunque los registros son más moderados, se mantienen constantes entre los 30 °C y 32 °C, con condiciones de calor sostenido.
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Este comportamiento coincide con los reportes recientes del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), que advierte sobre un aumento generalizado de las temperaturas máximas en varias regiones del país durante los primeros días de mayo. Según el Ideam, en algunos casos estos valores se acercan e incluso superan registros históricos, lo que refuerza la posibilidad de episodios asociados a olas de calor. Este tipo de eventos se caracteriza por un incremento sostenido de las temperaturas por encima de los promedios habituales para la época.
En el caso del Caribe y la región insular, el calentamiento es particularmente acelerado. Las condiciones actuales reflejan una combinación de factores que favorecen un ambiente más cálido de lo normal, con impactos que van más allá de la incomodidad térmica. El aumento de la temperatura no solo eleva el riesgo de agotamiento o golpes de calor, especialmente en poblaciones vulnerables, también puede afectar actividades productivas, ecosistemas y la disponibilidad de agua en algunas zonas.
Para los próximos días, el panorama no muestra cambios drásticos. El Ideam prevé que “continúen las altas temperaturas en amplias zonas del Caribe, el norte de la región Andina y la Orinoquía, debido a la persistencia de una masa de aire con bajo contenido de humedad y a una circulación anticiclónica en niveles intermedios de la atmósfera”.
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