Hay preocupación entre las autoridades bolivianas después de que descubrieran un presunto intento de la banda Los Espartanos, radicada en la ciudad de Buenaventura pero con fuertes nexos en ese país, por apoderarse del negocio del narcotráfico en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.
El asesinato de un piloto vinculado al narcotráfico en una competencia de rally en Santa Cruz de la Sierra puso en primer plano la presencia de bandas colombianas en ese país, según información conocida por El Tiempo.
De hecho, el Gobierno boliviano habría pedido información detallada de varios connacionales que harían parte de la temida banda, que también ocupa un lugar en la llamada Paz Total del presidente Gustavo Petro, en medio de una investigación en la que buscan establecer si estos grupos intentarían ocupar el espacio dejado por el capo uruguayo Sebastián Marset, extraditado a Estados Unidos tras su captura en marzo de 2026.
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La captura de Marset, relacionado con el asesinato del fiscal antimafia Marcelo Pecci en Cartagena en 2022, desató una ola de violencia que ha tenido como protagonistas a varios colombianos.
En los días posteriores a su extradición, sicarios mataron al colombiano Yefferson Barreto Sánchez en una zona de fiesta, lo que se interpretó como una respuesta directa a la caída del jefe uruguayo.
Investigación sobre narcofiestas y capturas en Bolivia
Durante un operativo realizado por la Policía de Bolivia el 6 de abril en una lujosa hacienda, se detuvo a Jorge Isaac Campaz Jiménez, alias Mapaya, quien lideraba la banda los Espartanos de Buenaventura y permanecía prófugo desde hacía tres años.
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Junto a él, otros colombianos con antecedentes por porte ilegal de armas y narcotráfico también fueron capturados. A pesar de estos señalamientos, la defensa de los implicados sostiene que solo asistían al cumpleaños de un amigo, según información conocida por El Tiempo.
Las autoridades bolivianas han detectado que la violencia reciente está directamente vinculada a la pugna por el control de las operaciones que antes dirigía Marset y la presencia de colombianos forma parte de este fenómeno.
El comandante policial David Jenkhy Gómez explicó al diario nacional que el flujo de información entre los implicados buscaba beneficiar a quienes desean sustituir en el liderazgo al capo extraditado.
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El caso del asesinato durante el rally y las conexiones con Marset
El 26 de abril, en plena competencia de rally, fue asesinado el boliviano José Pedro Rojas Velasco, conocido como “Pepa” y señalado como piloto de los narcoaviones de Marset.
Posteriormente, las autoridades detuvieron a Elkin Deivi Bravo Omen, un colombiano acusado de seguir a la víctima y de enviar fotos y datos sobre sus movimientos a otro miembro de la organización. El análisis de su celular reveló imágenes de vehículos y propiedades asociadas a “Pepa”.
Este episodio es solo uno de varios hechos violentos recientes en la ciudad. En enero, ya habían sido detenidos cinco colombianos a quienes se atribuye integrar el esquema de seguridad de Marset.
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Entretanto, la cónsul de Colombia en Santa Cruz, Julia Toledo, reconoció que la situación podría estar relacionada con una disputa entre bandas tras la extradición de Marset.
“Luego de la extradición del uruguayo —Marset— se ha incrementado una disputa entre bandas. Es posible que haya colombianos involucrados. Pero las autoridades no nos han pedido información”, puntualizó la funcionaria a El Tiempo.
El escenario actual en Bolivia muestra una reconfiguración del mapa criminal tras la salida de Marset. La participación de colombianos en estos eventos sugiere que varias estructuras intentarían consolidarse en el espacio que dejó el capo uruguayo, lo que ha dado lugar a una sucesión de hechos violentos y capturas en la región.
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