Así fue la liberación de un ocelote nativo tras culminar su rehabilitación en centro especializado de Antioquia

La estrategia coordinada para la ubicación del animal en una zona protegida busca afianzar la conectividad ecológica y fortalecer la existencia de corredores biológicos entre los municipios seleccionados para su integración

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El animal ya recorre los bosques nativos donde pertenece - crédito @antioquia.conecta/TikTok

La reciente liberación de un ocelote rehabilitado en los bosques de Urabá, cerca del Nudo de Paramillo, marca un avance en la recuperación de fauna nativa en Colombia.

El felino, tras pasar por un proceso de rehabilitación en el Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación (CAVR) del área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA), ya se desplaza en su entorno natural, en una zona seleccionada por sus condiciones favorables de alimento y refugio.

El animal, de la especie Leopardus pardalis, ingresó siendo un cachorro y fue atendido por un equipo interdisciplinario que priorizó la recuperación de habilidades esenciales para la supervivencia, como el acecho y la caza de presas propias de su dieta.

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Los ocelotes pertenecen a un hánitat natural del que son rescatados porque terminan desorientados - crédito CAR Cundinamarca

Desde el inicio, los especialistas observaron que el ocelote evitaba el contacto humano, lo que facilitó su readaptación al entorno silvestre.

La ubicación definitiva, entre los municipios de Dabeiba y Mutatá, fue elegida en coordinación con Corpourabá para asegurar la existencia de un corredor ecológico que permita el desplazamiento y la reproducción del animal.

Alexis Cuesta, director de Corpourabá, indicó: “Este lugar hace parte del corredor de conectividad ecológica clave con el Nudo de Paramillo, que le permite a esta especie desplazarse, reproducirse y mantenerse como una población saludable”.

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El subdirector Ambiental del AMVA, Alejandro Vásquez, calificó el proceso como “un caso exitoso porque representa el regreso de la fauna a su hábitat”, y agregó: “Este ocelote logró ser rehabilitado de forma efectiva. Hoy está recorriendo los territorios de la jurisdicción de Corpourabá”.

El pequeño animal tuvo un proceso de rehabilitación antes de ser liberado - crédito CAR Cundinamarca

La presencia del ocelote en la región contribuye al equilibrio ecológico, actuando como regulador de poblaciones de pequeños mamíferos, aves y reptiles.

Las autoridades ambientales recordaron la importancia de que la ciudadanía respete la vida silvestre y evite cualquier forma de comercio o tráfico de especies nativas. Exhortaron a denunciar ante las autoridades cuando se evidencie la ocurrencia del tráfico de especies animales y vegetales prohibidas.

La reincorporación de este felino al ecosistema natural muestra que es posible recuperar animales afectados por el tráfico o la pérdida de hábitat, siempre que cuenten con una atención especializada y un entorno adecuado para su readaptación.

A finales de 2025 ocurrió una situación similar

El ocelote rescatado en Fusagasugá fue entregado a las autoridades ambientales después de que un ciudadano lo hallara herido en una carretera mientras regresaba de la costa Caribe. El hombre le proporcionó alimento y refugio antes de contactar con la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), que asumió la custodia del animal.

El operativo se desarrolló en la zona urbana de Fusagasugá, donde profesionales de la CAR recogieron al felino el mismo día de la llamada. Los especialistas determinaron que el ocelote, identificado como Leopardus pardalis, se encontraba en condiciones de ser trasladado al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV), donde quedó bajo observación veterinaria.

El director de la CAR, Alfred Ballesteros Alarcón, informó que el animal podría regresar a su hábitat natural si su recuperación resultaba satisfactoria. Erika Álvarez, directora regional Sumapaz de la CAR, subrayó que este fue el primer ocelote recibido en la provincia, lo que marcó un precedente en la región.

El ocelote pertenece al grupo de los siete felinos silvestres que existen en Colombia y ocupa el tercer lugar en tamaño entre ellos. Su función ecológica es esencial, ya que ayuda a controlar poblaciones de roedores, iguanas y serpientes, contribuyendo así al equilibrio del ecosistema.

El tráfico ilegal, la destrucción de hábitat y los atropellamientos en vías rurales representaron amenazas constantes para el ocelote. Las autoridades reiteraron la gravedad del tráfico ilícito de fauna y la necesidad de denunciar cualquier tenencia o avistamiento de animales silvestres para preservar la biodiversidad.

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