La discusión sobre el estado de las finanzas públicas volvió al centro del debate político y económico en Colombia. Esta vez, el foco estuvo puesto en el nivel de endeudamiento del país y en las proyecciones que maneja el Gobierno para los próximos meses, en medio de presiones fiscales, altas tasas de interés y un escenario internacional todavía marcado por incertidumbre.
Durante una intervención ante la Comisión Tercera de la Cámara de Representantes, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, aseguró que la deuda neta de la Nación podría ubicarse por debajo del 56% del producto interno bruto una vez se conozcan las nuevas cifras económicas del Departamento Administrativo Nacional de Estadística y se cierre una serie de operaciones financieras relacionadas con deuda externa en francos suizos.
El anuncio aparece en un momento sensible para el Gobierno, especialmente después de que distintos sectores económicos encendieran alarmas por el comportamiento reciente de las cuentas fiscales y el aumento de las necesidades de financiamiento del Estado.
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Según explicó el jefe de la cartera de Hacienda, parte de los indicadores actuales todavía reflejan ajustes temporales asociados a operaciones de swaps y colaterales de deuda, movimientos financieros que han impactado la medición oficial del endeudamiento público. “Van a quedar prácticamente iguales la deuda neta y la bruta y vamos a observar cuáles son las cifras reales”, afirmó el ministro durante el debate legislativo.
El dato cobra relevancia porque en marzo la deuda neta del Gobierno Nacional fue calculada preliminarmente en 58,7 % del PIB. Ahora, el Ejecutivo sostiene que ese porcentaje podría corregirse a la baja una vez se completen los procesos financieros en curso.
Más allá de las cifras, el mensaje del ministerio buscó responder a las críticas sobre un supuesto deterioro estructural de las finanzas públicas. Ávila insistió en que el crecimiento reciente de la deuda no puede interpretarse como un incremento permanente ni descontrolado. “No es exacto que estemos teniendo un incremento ni en el costo ni en la cantidad de la deuda bruta y neta del Gobierno”, sostuvo el funcionario.
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Aun así, el ministro reconoció que el panorama fiscal sigue enfrentando tensiones importantes. Una de las principales tiene que ver con la diferencia entre los ingresos tributarios y las obligaciones de gasto que debe asumir el Estado. De acuerdo con sus cálculos, el hundimiento de varias reformas e iniciativas tributarias en el Congreso y en las altas cortes ha impedido recaudar cerca de $47 billones, recursos que el Gobierno esperaba incorporar para aliviar las cuentas públicas.
“Hay un problema fiscal que ha venido creciendo como consecuencia de esto y tenemos que enfrentarlo y resolverlo”, señaló. El Ejecutivo también atribuye parte de la presión financiera a obligaciones heredadas de años anteriores. Entre ellas aparece el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc), mecanismo creado para contener el impacto del alza internacional de los combustibles sobre los consumidores colombianos.
Según Ávila, durante los últimos cuatro años el país destino cerca de $80 billones para cubrir ese déficit. A eso se suman pagos relacionados con subsidios de energía y gas, además de compromisos asociados a líneas de crédito internacionales. En materia tributaria, el ministro destacó que el recaudo presentó un crecimiento de 13% con corte a marzo. Sin embargo, admitió que ese avance todavía resulta insuficiente frente a las necesidades presupuestales del país.
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También cuestionó algunos esquemas de beneficios tributarios aplicados a grandes grupos empresariales bajo estructuras holding, argumentando que esas exenciones han reducido el potencial de recaudo. Otro de los puntos que marcó el debate fue la postura del Gobierno frente a las decisiones recientes del Banco de la República. Ávila reiteró sus críticas al incremento de 200 puntos básicos en la tasa de interés de referencia aplicado entre enero y marzo.
Para el ministro, la medida fue “desproporcionada, equivocada e inconveniente”, especialmente porque considera que la inflación actual no responde principalmente a un exceso de demanda interna. En cambio, señaló factores externos como el aumento internacional del petróleo, los fertilizantes y otros insumos importados como responsables de buena parte de la presión inflacionaria.
“Subir la tasa de interés interna aquí en Colombia no tiene ningún efecto sobre el costo de los fertilizantes que pasan por el estrecho de Hormuz”, aseguró. Frente a ese panorama, el Gobierno afirmó que concentrará sus esfuerzos en reducir costos de producción dentro del sector agropecuario, especialmente en el mercado de fertilizantes.
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“La manera de controlarlo no es a través de la tasa de interés de referencia, sino controlando los factores que están incidiendo en el crecimiento de los costos de producción de alimentos”, explicó Ávila. El ministro agregó que ya se adoptaron medidas para estabilizar los precios de fertilizantes durante los próximos meses y confirmó que entidades como Bancóldex y Finagro cuentan con recursos para ampliar el acceso a crédito en el campo.