Un nuevo robo armado ocurrió en el occidente de Bogotá dejó a una familia sumida en la angustia y la incertidumbre. Una madre y su hija fueron despojadas de su vehículo y separadas de su perro, todo en cuestión de minutos y bajo amenaza de armas de fuego.
El episodio, registrado en la noche del sábado 17 de abril, comenzó cuando las víctimas estaban a punto de ingresar a su vivienda. En ese momento, un grupo de al menos cuatro sujetos armados las interceptó, ejecutando una acción coordinada que incluyó disparos para intimidar y acelerar el desalojo del vehículo.
Los delincuentes aprovecharon la confusión y el miedo de las ocupantes, quienes tuvieron dificultades para quitarse el cinturón de seguridad debido a la presión.
Entre los elementos que más indignación provocó se encuentra la desaparición de la mascota familiar. El perro, llamado Tiny, permanecía dentro de la camioneta y fue llevado junto con el carro.
El paradero del animal sigue siendo desconocido, y la familia ha solicitado ayuda urgente de la ciudadanía para lograr su pronta recuperación.
Detalles del incidente
El robo de su camioneta derivó en una búsqueda desesperada por la mascota, a quien consideran parte fundamental de su hogar.
El hecho ocurrió la noche del sábado 18 de abril, cuando Alba Matallana y su hija regresaban a su residencia. Según relató Matallana a Alerta Bogotá, “Estaba ingresando con mi hija y nuestra mascota a nuestro lugar de residencia y fuimos abordadas por tres sujetos que se bajaron de una camioneta Duster”.
La secuencia fue rápida y violenta. Los delincuentes, armados, obligaron a madre e hija a descender del vehículo. “Me apuntaron en la frente. No sé cómo logré zafar el cinturón de seguridad y pude bajar. Ellos empezaron a disparar al aire y se subieron al carro”, recordó la afectada durante la entrevista radial.
El automóvil hurtado es una Toyota TXL gris plateada con placas JLT-155. Dentro del vehículo permanecía la perrita Tiny. En medio de la desesperación, la propietaria suplicó a los asaltantes: “Lo que más clamábamos a estos sujetos era que nos dejaran la perrita. Sin embargo, hicieron caso omiso. Emprendieron la fuga por la avenida Boyacá y luego tomaron la 26”, relató Matallana.
Las imágenes captadas y los relatos de testigos apuntan a la participación de al menos cuatro personas: tres de ellas actuaron directamente en la intimidación con armas, mientras que una cuarta apoyaba desde otro vehículo. Esta modalidad refuerza la preocupación de las autoridades y de los habitantes del sector, que perciben un incremento en el nivel de organización de los actos delictivos.
Las afectadas describieron el momento como una experiencia marcada por el miedo paralizante. La reacción instintiva ante la amenaza armada fue de bloqueo, lo que dificultó que pudieran salir rápidamente del auto mientras los agresores disparaban para presionarlas.
El hecho fue denunciado a la policía, que ahora trabaja para identificar a los responsables, recuperar el vehículo y dar con el paradero del animal. La familia y vecinos han recurrido a redes sociales y a la comunidad local para pedir cualquier información que ayude en la ubicación.
La difusión del caso a través de la emisora radial desencadenó una serie de llamadas extorsivas a la familia. “Nos han pedido dinero a cambio de devolvernos a Tiny, pero cuando pedimos pruebas de supervivencia envían fotos de perritos parecidos que sabemos que no son ella”, explicó la dueña.
La situación ha incrementado el malestar y la incertidumbre familiar. Las autoridades han recomendado que cualquier información sobre el paradero del vehículo o la mascota sea reportada únicamente a la línea 123, desaconsejando responder a números desconocidos o no oficiales.