La Armada de Colombia localizó y destruyó un depósito ilegal con 500 kilogramos de material explosivo de fabricación artesanal en zona rural de Tumaco, departamento de Nariño.
El hallazgo, ejecutado en coordinación con la Policía Nacional, se produjo en la vereda La Espriella y permitió neutralizar una posible amenaza contra la fuerza pública y la población civil en el sur del país. De acuerdo con la información oficial, tropas del Gaula Militar Tumaco identificaron el escondite, donde se hallaron ocho costales que contenían la sustancia explosiva.
Técnicos especializados de la Seccional de Investigación Criminal (Sijín) realizaron pruebas en el sitio y confirmaron la alta capacidad de detonación de los materiales incautados.
Según el reporte de la Armada de Colombia, los explosivos habrían sido destinados a la fabricación de artefactos explosivos improvisados, con el objetivo de perpetrar ataques en la región.
Vínculos con grupos armados y respuesta institucional
Las primeras investigaciones apuntan a que el material pertenecía al Grupo Armado Organizado Residual (GAO-r) Iván Ríos, una estructura que opera en el litoral pacífico colombiano. Las autoridades señalaron que la destrucción in situ del explosivo se realizó bajo estrictos protocolos de seguridad, evitando riesgos para los habitantes de la zona.
La institución naval rechazó de manera contundente las intenciones de grupos armados de emplear explosivos en contra de los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario.
De igual modo, la autoridad militar reiteró su compromiso de proteger a la población civil y de neutralizar amenazas criminales en el Pacífico sur. “Una vez asegurada el área, el material fue destruido en el lugar, siguiendo los protocolos de seguridad, evitando así posibles acciones terroristas”, detalló el comandante de la Brigada de Infantería de Marina No. 4, coronel Jorge Enrique González Orejuela.
Ofensiva contra infraestructuras ilegales en el Pacífico sur
El hallazgo del depósito de explosivos se suma a una serie de operativos recientes en la región. En marzo de 2026, la Armada de Colombia informó la destrucción de al menos 30 laboratorios para el procesamiento de pasta base de coca en los departamentos de Nariño y Cauca.
Estas acciones, coordinadas entre diferentes batallones fluviales, permitieron afectar recursos de organizaciones delictivas y debilitar su capacidad operativa en zonas rurales del litoral pacífico.
En el desarrollo de esta ofensiva, las tropas inutilizaron infraestructuras ilegales, incautando 5.573 galones de insumos líquidos y 921 kilogramos de insumos sólidos empleados en el procesamiento de sustancias ilícitas. Con base en cifras oficiales, los golpes representaron una afectación económica superior a $1.400 millones para las organizaciones criminales.
El coronel Misael Arnol Mosquera Badillo, comandante encargado de la Brigada de Infantería de Marina No. 4, declaró que “la coordinación entre los diferentes batallones fluviales permitió afectar directamente a los grupos armados organizados residuales Iván Ríos, Alfonso Cano y la estructura E30 Rafael Aguilera”.
La Armada de Colombia aseguró que mantendrá operaciones sostenidas contra el narcotráfico y la criminalidad organizada en el litoral del Pacífico sur. El coronel Mosquera Badillo ratificó que la institución “continuará debilitando las economías ilícitas y contribuyendo a la seguridad y estabilidad de la región”.
Estrategia de seguridad regional
Las operaciones recientes forman parte de una estrategia integral que involucra la cooperación entre distintas unidades de la Infantería de Marina y busca restringir el avance de actividades ilícitas en territorios históricamente afectados por la presencia de actores armados ilegales.
Según la propia institución naval, estos esfuerzos se orientan a contrarrestar las fuentes de financiación de grupos armados y a fortalecer la seguridad de comunidades ubicadas en zonas rurales de Nariño y Cauca.
El hallazgo y destrucción del depósito de explosivos en Tumaco representan un nuevo golpe a las estructuras criminales que operan en el suroccidente de Colombia, en medio de una ofensiva que combina acciones de inteligencia, cooperación interinstitucional y presencia militar sostenida en áreas de alto riesgo.