El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) presentó el Boletín Técnico Trabajo Infantil (TI) Octubre - diciembre 2025. En el mismo precisó que el trabajo infantil todavía a miles de menores en Colombia, con una tasa oficial de 2,8% para el último trimestre de 2025. Aunque la cifra muestra un descenso respecto al 2,9% registrado un año antes, el fenómeno persiste y sigue siendo motivo de alerta para organismos internacionales.
No obstante, en la actualidad, Colombia registra una de las tasas de trabajo infantil más bajas de su historia reciente. Sin embargo, esto representa todavía a cientos de miles de menores entre cinco y 17 años en actividades económicas o no remuneradas. La incidencia es alta en áreas rurales y entre varones, mientras que el denominado trabajo infantil ampliado —que incluye labores domésticas y de cuidado no remunerado de más de 15 horas semanales— afecta más a niñas y adolescentes.
Dónde se concentra la mayor incidencia
Según la entidad estadística, “los centros poblados y el rural disperso concentraron la mayor incidencia, con una tasa de 5,2%, mientras que en las cabeceras urbanas fue de 1,8%”. El organismo detalló que 302.000 menores participaron en alguna actividad laboral durante el último trimestre de 2025, frente a los 311.000 reportados en 2024.
Por género, el 74,5% de los menores trabajadores son hombres (225.000), y el 25,5% son mujeres (77.000). El grupo de 15 a 17 años reúne el 80,3% de los casos, mientras que el rango de cinco a 14 años representa el 19,7%.
Cifras del trabajo infantil ampliado en Colombia
El panorama se vuelve más complejo al considerar el trabajo infantil ampliado. El Dane explicó que “la población que trabaja en el sentido amplio corresponde a la suma de quienes realizan actividades económicas y quienes dedican 15 horas o más semanales al trabajo doméstico o de cuidado no remunerado en sus hogares”.
Durante el último trimestre de 2025, la tasa de trabajo infantil ampliado por labores domésticas y de cuidado no remunerado se ubicó en 10,8% a nivel nacional, por encima del 10,7% de un año antes. Esta disparidad es mayor en ciertas áreas: 16,5% en centros poblados y zonas rurales dispersas, frente a 8,7% en cabeceras urbanas.
Por sexo, la tasa es notoriamente superior entre niñas y adolescentes, con un 13,4%, mientras que en los varones es de 8,4%. Esto revela que las tareas no remuneradas afectan principalmente a las mujeres jóvenes.
Respecto a los grupos de edad, la tasa de trabajo infantil ampliado fue de 5,4% para menores de 5 a 14 años y de 28,9% entre 15 y 17 años, indicando un aumento respecto al año anterior.
Por qué trabajan los niños
Sobre las razones, el Dane resaltó que destacan la búsqueda de autonomía económica, la necesidad familiar y el aporte a los gastos del hogar o estudios. Precisó que los menores que trabajan lo hacen, principalmente, porque:
- Les gusta trabajar para tener su propio dinero: 52,8%.
- deben participar en la actividad económica de la familia: 20,4%.
- y deben ayudar con los gastos del hogar o costearse el estudio: 15,0%.
Las diferencias territoriales también son importantes. En centros poblados y zonas rurales dispersas, la tasa de trabajo infantil ampliado alcanza el 16,5%, mientras que en las cabeceras urbanas la cifra baja a 8,7%. Además, el trabajo doméstico no remunerado recae en mayor medida sobre niñas y adolescentes, una situación que, según la entidad, evidencia la dimensión estructural del problema.
Impacto y consecuencias del trabajo infantil en Colombia y el mundo
A escala internacional, datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Unicef señalan que 138 millones de niños y niñas están involucrados en trabajo infantil. La agricultura concentra el 61% de estos casos, seguida por el sector servicios con un 27% y la industria con un 13%, que incluye actividades como minería y manufactura.
El 16 de abril, durante la conmemoración del Día Mundial contra la Esclavitud Infantil, se recuerda la urgencia de enfrentar este reto. Especialistas, como Luis Alberto Rengifo, de la Universidad Católica de Colombia, advirtieron que “la esclavitud infantil deriva en experiencias traumáticas que afectan el desarrollo afectivo, físico, emocional, social y cognitivo de las víctimas”.
Rengifo añadió que “entre las consecuencias más graves están el bajo desarrollo de habilidades básicas para el aprendizaje escolar, así como las dificultades en la lectoescritura y un crecimiento intelectual limitado”