La misión Artemis II de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA por sus siglas en inglés) inició su retorno a la Tierra el 10 de abril de 2026, previsto para las 5:07 p.m. (hora local de Estados Unidos) tras completar diez días en órbita lunar, con los motores de la cápsula Orión encendidos a las 8:03 a.m. para la primera de tres maniobras de corrección de trayectoria, según informó la agencia espacial estadounidense.
El interrogante sobre la remuneración de los astronautas que participan en misiones de esta magnitud se responde con cifras oficiales: los integrantes activos reciben salarios anuales que, bajo el sistema federal de clasificación General Schedule (GS-13 y GS-14), oscilan entre USD90.000 y USD150.000, según datos de la NASA.
Al mes pueden devengar desde USD 7.500 a USD 12.500, que en pesos colombianos equivalen a $20.000.000 y $40.000.000 respectivamente.
El sueldo de los ministros para 2026 es $30.700.000. De los cuales, $8,4 millones son de asignación básica, $14,9 de gastos de representación y $7,3 de prima de dirección, por lo que los astronautas ganan más que altos funcionarios colombianos.
La escala salarial de los miembros de la NASA varía si se aplica la tabla correspondiente a Houston, donde la cifra puede alcanzar los USD183.000 anuales, que al cambio son aproximadamente $600.000.000.
A diferencia de las percepciones generalizadas, la política salarial de la NASA desestima el pago de sumas extraordinarias por misiones lunares, ya que los escalafones dependen del sistema general de funcionarios civiles federales, sin bonificación específica por viajes espaciales.
La relación de Colombia con la misión Artemis II
Colombia formalizó su ingreso a los Acuerdos de Artemisa como decimonoveno signatario el 10 de mayo de 2022, convirtiéndose en el tercer país de América Latina, tras México y Brasil, en adherirse a esta normativa. Esta decisión estratégica fue encabezada por la entonces vicepresidenta Martha Lucía Ramírez y respaldada por entidades como el Ministerio de Ciencias, el Ministerio TIC, la Fuerza Aérea Colombiana y la Cancillería a través de la Comisión Colombiana del Espacio.
Los Acuerdos de Artemisa buscan establecer reglas compartidas para la exploración civil y responsable de la Luna y otros cuerpos celestes, fortaleciendo preceptos vigentes del Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 —ratificado por Colombia mediante la Ley 2107 de 2021— y otros instrumentos internacionales. Aunque el acuerdo engloba a naciones como Australia, Canadá, Italia, Japón, Luxemburgo, Emiratos Árabes
Unidos y el Reino Unido entre sus fundadores, China y Rusia permanecen al margen, consolidando así un bloque competitivo diferenciado por intereses tecnológicos y geopolíticos.
La adhesión colombiana no solo incorpora al país en la planificación y el desarrollo de experimentos espaciales, sino que habilita la participación activa en proyectos colaborativos y acceso a redes internacionales para el uso seguro y sostenible del espacio exterior.
El ingreso a los Acuerdos de Artemisa representa una oportunidad inédita para Colombia, al promover la transferencia de conocimientos y fortalecer la formación de talento nacional vinculado al sector aeroespacial. Uno de los resultados tangibles de esta política es la participación en proyectos como el FACSAT-1, el segundo satélite de fabricación colombiana y el primero operado bajo la insignia de la Fuerza Aeroespacial Colombiana. Esta proyección institucional se traduce en el acceso a información científica valiosa, la integración en nuevas misiones internacionales y la ampliación de la capacidad nacional para la investigación satelital.
De hecho, la presencia de profesionales colombianos en posiciones clave dentro de la NASA refuerza esta sinergia. El marco jurídico y político nacional, articulado a través de organismos estatales, habilita la colaboración técnica y favorece la construcción de capacidades científicas y tecnológicas con impacto directo en la soberanía espacial y el desarrollo nacional.
Durante la actual misión Artemis II, la posibilidad de que Colombia contribuya a futuras expediciones lunares se ve respaldada por los principios de divulgación pública y transparencia vigentes en los acuerdos. Esta condición refuerza el potencial del país para acceder de manera equitativa a los datos científicos resultantes de exploraciones en la Luna, consolidando su presencia en los escenarios decisorios de la gobernanza espacial internacional.