La desarticulación de la banda criminal Los Stone marcó un hito en la lucha contra el secuestro y la extorsión en Cundinamarca y Bogotá.
En el operativo conjunto participaron la Gobernación de Cundinamarca, la Policía Nacional, el GAULA y el Grupo de Operaciones Especiales, quienes lograron la captura de seis personas.
La estructura, señalada por las autoridades de cometer secuestros y extorsiones bajo la fachada de grupos guerrilleros, quedó al descubierto tras una operación simultánea en Viotá, Sibaté y Bogotá.
Los presuntos delincuentes enfrentan acusaciones por secuestro extorsivo agravado, extorsión agravada, concierto para delinquir y tráfico de armas de fuego. Durante los allanamientos, las autoridades incautaron teléfonos celulares empleados para realizar llamadas intimidatorias y un vehículo utilizado en las actividades delictivas.
¿Cómo operaba la banda?
Las investigaciones revelaron que Los Stone intimidaban a sus víctimas haciéndoles creer que estaban en manos de estructuras armadas organizadas. Esta estrategia aumentaba la presión psicológica y favorecía el pago de sumas elevadas.
Uno de los episodios más recordados fue el secuestro del sacerdote Carlos Saúl Jaimes Guerrero, ocurrido el 17 de junio de 2025 en la vereda Atala, municipio de Viotá.
Durante 40 días, la víctima permaneció retenida mientras los captores exigían 10.000 millones de pesos a cambio de su liberación. Para presionar a la familia, enviaban videos en los que el religioso aparecía rodeado de hombres armados con fusiles y uniformes militares.
La investigación determinó que los responsables no formaban parte de ninguna guerrilla, sino que se trataba de delincuentes que simulaban pertenecer a los frentes Carlos Patiño e Isaías Pardo, mediante el uso de prendas militares y escenarios fabricados.
El gobernador Jorge Emilio Rey explicó a Alerta Bogotá la dimensión territorial del golpe: “Son responsables del secuestro del padre Carlos Jaimes, y con este golpe se cierra cualquier posibilidad de que esta estructura siga delinquiendo en el corredor del Tequendama”.
La estructura de la banda estaba bien definida: existía un cabecilla y roles operativos claros, lo que facilitaba la ejecución y coordinación de los delitos.
Las autoridades lograron identificar la presencia de la banda criminal en al menos cinco municipios de Cundinamarca: Viotá, Silvania, Fusagasugá, Sibaté y Guachetá. El grupo mantenía una red de extorsión dirigida principalmente a comerciantes y propietarios rurales.
El impacto de sus actividades delictivas se reflejaba en las rentas ilegales que generaban, estimadas por las autoridades en 150 millones de pesos mensuales. El uso de amenazas y la suplantación de grupos armados facilitaban la obtención de estos recursos ilícitos.
Según el gobernador Rey, algunos de los capturados habían tenido vínculos con estructuras armadas ilegales presentes en la región hace más de dos décadas. “Parte de los integrantes de esta banda hicieron presencia o pertenecieron a esa estructura hace 22 o 25 años. No podemos permitir que se reorganicen como disidencias”, advirtió al medio radial.
El corredor del Tequendama, por su proximidad a Bogotá, representa un punto estratégico para la expansión de actividades delictivas de alto impacto. Las autoridades consideran que este golpe limita el accionar criminal en ese territorio.
Tras la captura de los integrantes de “Los Stone”, las autoridades reiteraron su compromiso para enfrentar estructuras que se valen del nombre de grupos armados con fines criminales. Enfatizaron que la coordinación interinstitucional ha sido clave para identificar y neutralizar este tipo de organizaciones.
Además, hicieron un llamado a la ciudadanía para que denuncie cualquier caso de extorsión o secuestro, recordando la existencia de la línea 165 del GAULA y la campaña “Yo no pago, yo denuncio”.
El caso del sacerdote Jaimes y la caída de “Los Stone” permanecen bajo seguimiento judicial, mientras las autoridades mantienen operativos activos en distintos puntos del territorio.