El 31 de marzo habrá nueva reunión de la junta directiva del Banco de la República. Todo indica un inminente ajuste de la tasa de interés, que es el porcentaje al que el Emisor le presta o recibe dinero de los bancos comerciales, usualmente a un día, utilizado para controlar la inflación (meta del 3%) y estabilizar la economía, con lo que influencia el costo de los créditos y ahorros.
Por supuesto, en el mercado hay inquietud. La expectativa general apunta a un alza de 100 puntos básicos (pb), que llevaría la tasa de 10,25% a 11,25%, en medio de una coyuntura de alta inflación, por encima del 5%, y presiones de origen interno y externo, como el aumento del reciente aumento del salario mínimo y los efectos de fenómenos climáticos sobre el costo de los alimentos.
La medida busca frenar el avance de los precios en un entorno nacional e internacional desafiante.
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Las expectativas del mercado reflejan precaución y análisis detenido. Según una encuesta de Citi, la mayoría de las 25 entidades financieras y centros de pensamiento consultados prevé un incremento de 100 pb, mientras que siete instituciones esperan un alza de 75 pb.
Itaú, que se ubica entre los que anticipan el ajuste mayor, resalta que la inflación núcleo permanece elevada y acumula 52 pb de incremento en lo que va del año, acompañada de una inflación general cercana al 6,1%.
Además, Citi señala que la tendencia alcista en los precios internacionales del petróleo Brent, de referencia para Colombia, cercanos a USD100 por barril, suma presión sobre combustibles y fertilizantes. La situación incide en los costos internos y complica el panorama de precios al consumidor.
Razones para un aumento de la tasa de interés
Desde la óptica de la Tanto la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria), la acción del Banco de la República se justifica por la continuidad de la inflación en niveles elevados.
“Esta decisión obedecería a la persistencia de una inflación aún superior al 5%, explicada en buena medida por el aumento del salario mínimo, unas expectativas que se alejan del rango meta y los fenómenos climáticos que afectan los precios de algunos alimentos. Esto ocurrirá a pesar de las reducciones del precio en la gasolina en el componente de los regulados”, precisó la organización que preside Jonathan Malagón.
Asobancaria también advirtió que se mantienen presiones fiscales que estimulan la demanda interna, así como factores del entorno internacional que podrían elevar los riesgos inflacionarios en Colombia.
Según la entidad, “subir la tasa contribuiría a frenar el incremento de la inflación en un momento de profunda incertidumbre”. La postura del gremio vincula el endurecimiento de la política monetaria tanto al control de los precios como a la estabilización macroeconómica ante escenarios imprevistos.
Proyecciones y advertencias sobre la política monetaria
Bancolombia coincide en la identificación de riesgos crecientes para la economía nacional. “En este contexto, esperamos que la Junta Directiva del Banco de la República aumente en 100 pb su tasa de interés de política monetaria, hasta 11,25%. Así, el primer trimestre de 2026 estaría marcado por una postura más restrictiva de lo previsto, tal que la tasa llegaría hasta 12,75%”, anticipó el banco.
Para la entidad, la decisión ocurre en un entorno de deterioro en el balance de riesgos inflacionarios, con fuerzas internas y externas ejerciendo presión.
Destacó que “el entorno internacional comienza a jugar un rol cada vez más determinante en la configuración de la política monetaria. La reciente ‘super semana’ de decisiones evidenció un cambio en el tono de los bancos centrales, en un contexto marcado por la creciente incertidumbre derivada del conflicto en Irán”, señaló.
Bancolombia considera que la subida busca demostrar el compromiso del Banco de la República con la estabilidad de precios. Según su análisis, la magnitud del ajuste responde tanto a la trayectoria reciente de la inflación como a la necesidad de evitar el deterioro de las expectativas en medio de riesgos persistentes. A su vez, advirtió que “al mismo tiempo, la decisión reafirma que el ciclo de política monetaria aún no ha concluido”.
Influencia internacional y expectativas económicas a mediano plazo
El contexto internacional complica el escenario para la política monetaria en Colombia. Citi destaca que el precio internacional del petróleo Brent, de referencia para Colombia, estacionado cerca de USD100 por barril, y la crisis en Irán repercuten en los costos de energía, transporte e insumos agrícolas dentro del país.
Fenómenos climáticos siguen impactando el rubro de alimentos, lo que agrava la dificultad de alcanzar los objetivos de inflación del Emisor. Si bien la reducción en el precio de la gasolina da respiro a los precios regulados, los expertos consultados estiman que las presiones inflacionarias persistirán en el corto y mediano plazo.