El candidato presidencial Abelardo de la Espriella expuso durante una entrevista su propuesta para transformar el sistema penitenciario colombiano, centrada en la construcción de diez mega cárceles en zonas alejadas, la liquidación del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) y la entrega de la administración de esos centros a operadores privados bajo esquemas de concesión a largo plazo.
La propuesta parte de un diagnóstico que el candidato resumió con una cifra concreta: según sus palabras, el 75% de las extorsiones que ocurren en Colombia tienen origen dentro de las cárceles del país.
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Con ese dato como punto de partida, De la Espriella argumentó en entrevista con Caracol Radio que la ubicación geográfica de los penales y el control efectivo sobre los reclusos son dos de los problemas estructurales que deben resolverse de raíz, antes de que la situación se agrave aún más.
“Diez megacárceles en la mitad de la nada, en donde no entre ni siquiera la señal de la Santa Cruz”, afirmó el candidato, describiendo el tipo de aislamiento que considera indispensable para cortar los vínculos entre los reclusos y las redes criminales que operan desde el interior de los penales hacia el resto del país.
Un modelo de concesión a largo plazo
Para financiar la infraestructura, De la Espriella descartó que el Estado asuma la inversión. En su planteamiento, serían particulares quienes pondrían el capital, a cambio de concesiones que podrían extenderse “a cincuenta, setenta, ochenta años, lo que sea”. Los privados administrarían los establecimientos, mientras el gobierno ejercería la supervisión a través de un nuevo cuerpo de prisiones.
“Ponen la plata ellos, se les entrega una concesión (...), ellos la administran”, explicó, señalando que esta fórmula permitiría avanzar sin comprometer las finanzas públicas en un momento que describió como crítico: “aquí no va a quedar ni la olla raspada, esto va a ser un desastre”. El candidato presentó el esquema de concesión como la única vía viable para ejecutar el proyecto sin depender del presupuesto nacional.
La salida del Inpec
Un componente central de la propuesta es la eliminación del Inpec, al que De la Espriella calificó en términos duros durante la entrevista. “El Inpec es un cáncer para la justicia colombiana y para la sociedad colombiana. Hay que sacarlo, hay que atacar ese cáncer”, sostuvo, después de que uno de los entrevistadores señalara que la entidad está “muy mal administrada”.
En su lugar, el candidato propuso crear un cuerpo de prisiones integrado por veteranos y reservistas de la fuerza pública, adscrito al Ejército de Colombia. Según su visión, ese organismo sería el encargado de garantizar la seguridad en los nuevos establecimientos “con total rigurosidad”, bajo una estructura de mando diferente a la que hoy opera el sistema carcelario.
La referencia a El Salvador y los cuestionamientos por derechos humanos
Al ser consultado sobre si las megacárceles seguirían el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele, De la Espriella respondió afirmativamente y defendió los resultados de esa experiencia.
Cuando el entrevistador le planteó las críticas internacionales en materiade derechos humanos que ha recibido el modelo salvadoreño, el candidato fue directo: “¿Con quién tiene problemas de derechos humanos? ¿Con las mismas farsantes politiqueros de ONG fletadas por la izquierda internacional que defienden a los bandidos?”.
El candidato dejó en claro que no considera vinculantes esas críticas para su eventual gobierno: “A mí no me importa. Yo no soy políticamente correcto (...). Lo que quiero hacer lo voy a hacer sin ser políticamente correcto, en el marco de la constitución y la ley”.
De la Espriella también aprovechó el espacio para distanciarse de lo que describió como la dinámica habitual de la política colombiana: “En la política la gente habla pajas, reuniones interminables, comité, subcomité, vamos a crear una comisión y no hacen un carajo”. Frente a eso, reivindicó su origen empresarial como garantía de resultados: “Yo vengo de la empresa privada, yo no soy un mercader de ilusiones, yo soy un empresario de realidades”.