La tragedia aérea en Puerto Leguízamo, Putumayo, en la mañana del domingo 22 de marzo de 2026, que deja 68 personas fallecidas y decenas de heridos, también expuso las graves limitaciones de respuesta en una de las zonas más apartadas del país.
El comandante del Cuerpo de Bomberos, Eduardo Sanjuan, relató al medio Blu Radio que tuvieron que recurrir a jabón en polvo Fab para poder extinguir el incendio del avión de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), ante la falta de insumos especializados.
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“Este tipo de incendios no se apaga con agua. Se apaga con espuma, y nosotros no contamos con espuma”, explicó.
Ante la emergencia, los bomberos solicitaron apoyo a la comunidad. Comerciantes y habitantes respondieron llevando detergente, que fue utilizado como alternativa improvisada.
“Pedimos jabón Fab y con eso, después de tres horas, logramos liquidar el incendio”, aseguró.
La situación fue crítica desde el inicio. El avión cayó envuelto en llamas y con explosiones constantes debido a la munición que transportaba, lo que obligaba a los socorristas a lanzarse al suelo para protegerse.
A esto se sumó otro problema estructural: la falta de combustible. Según Sanjuan, solo pudieron atender la emergencia gracias a un suministro previo entregado por la Armada días antes.
El cuerpo de bomberos de Puerto Leguízamo cuenta con 22 unidades, pero solo 11 estaban disponibles de planta en el momento del siniestro, y con recursos limitados.
La magnitud del accidente —128 personas a bordo, 57 heridos y varios desaparecidos— superó la capacidad hospitalaria del departamento, obligando a evacuar pacientes críticos hacia ciudades como Florencia y Bogotá.
El siniestro, ocurrido pocos minutos después del despegue, dejó en evidencia no solo la gravedad del impacto humano, sino también las debilidades logísticas y operativas en regiones apartadas del país.
La aeronave, un Hércules C-130 identificado como FAC 1016, transportaba principalmente personal militar cuando se precipitó a tierra en inmediaciones de la zona urbana, generando una emergencia sin precedentes en este municipio amazónico.
De acuerdo con reportes oficiales, entre las víctimas mortales se encuentran en su mayoría integrantes del Ejército Nacional, además de miembros de la tripulación y uniformados de la Policía.
Las labores de búsqueda se extendieron durante horas en medio de condiciones adversas, mientras equipos de rescate intentaban ubicar a desaparecidos y recuperar cuerpos en una zona de difícil acceso.
El incendio posterior al impacto agravó el panorama. La presencia de munición en la aeronave provocó detonaciones intermitentes que complicaron las labores de los socorristas, quienes trabajaron sin el equipamiento adecuado.
La falta de espuma especializada obligó a improvisar soluciones con insumos básicos, una situación que ha generado fuertes cuestionamientos sobre la preparación institucional para enfrentar emergencias de gran escala en territorios alejados.
En paralelo, la atención a los heridos desbordó la limitada infraestructura médica local. Los centros asistenciales de Puerto Leguízamo no contaban con la capacidad suficiente para atender a decenas de lesionados de gravedad, lo que obligó a activar un puente aéreo para trasladarlos a otras ciudades.
Aeronaves militares y medicalizadas fueron desplegadas para evacuar a los pacientes hacia hospitales de mayor complejidad, en un operativo que involucró múltiples instituciones.
El accidente también desató una controversia política en torno al estado de la flota aérea militar. Se conoció que la aeronave tenía más de cuatro décadas de uso y había sido incorporada al país tras prestar servicio en el exterior.
Desde distintos sectores se han elevado críticas tanto a decisiones pasadas de adquisición como a la falta de renovación durante los últimos años.
Mientras tanto, el Gobierno ha señalado la necesidad de avanzar en planes de modernización, aunque reconoce dificultades administrativas que han retrasado estos procesos.
Las autoridades descartaron inicialmente la hipótesis de un ataque armado, pese a que la región es considerada estratégica y con presencia de grupos ilegales.
Sin embargo, las causas exactas del accidente aún no han sido establecidas y permanecen bajo investigación.