Aterciopelados celebrará los 30 años de La Pipa de la Paz, uno de los álbumes más importantes de su carrera con el que será el primer concierto de su historia en el Movistar Arena de Bogotá.
La banda de Andrea Echeverry y Héctor Buitrago anunció su aparición en el emblemático recinto capitalino el próximo 30 de octubre. Allí interpretarán las canciones más destacadas de dicha producción, especialmente reinterpretadas para la ocasión junto a invitados especiales que, anticiparon, representan distintas generaciones de la música latinoamericana.
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De igual modo, se espera que otros clásicos de su carrera sean incluidos en el repertorio, en lo que apunta a una experiencia escénica que abarcará la historia de Aterciopelados, de manera similar a lo hecho tiempo atrás con El Dorado, igualmente por su 30 aniversario.
Además, como parte de la celebración del 30 aniversario, la banda tiene previsto realizar la remasterización del álbum original.
La venta de entradas para este espectáculo especial contará con dos etapas: la preventa Movistar Total, disponible desde el 24 de marzo a partir de las 02:00 p. m., y durante 48 horas o hasta agotar existencias, mientras que la venta general está prevista para iniciar el 25 de marzo a partir de las 02:00 p. m. Los seguidores tienen la posibilidad de acceder a la preventa Fan, previa inscripción a través de las redes oficiales de Aterciopelados.
‘La pipa de la paz’, y la profundización en el “alterlatino”
En pleno furor de El Dorado y Bolero Falaz, Aterciopelados coincidió durante la gira con Héroes del Silencio, gracias a los cuales conocieron a Phil Manzanera, reconocido por su trabajo como guitarrista de Roxy Music en los años 70, y luego como productor de los propios Héroes del Silencio y otros nombres claves del rock latinoaméricano de la época como Os Paralamas do Sucesso o Fito Páez, por lo que fue elegido para producir su tercer larga duración, y uno muy esperado en el panorama musical.
Con esa experiencia detrás de la consola, La pipa de la paz es singular al poner en común dos inquietudes relativamente opuestas: la urgencia de alcanzar un sonido más prolijo y accesible, pero a la vez profundizar en sus exploraciones alrededor del folclor.
“Este álbum se convierte también en una protesta y en una forma de ratificar que el que la banda se vaya volviendo más pop, no significa que venda sus ideales. Un mensaje como ‘Tampoco busco su comprensión, ni endulzarles la oreja’ (extraído de la canción No Necesito) no es para los fanáticos, sino para toda esa estructura mainstream a la que estaban entrando”, reflexionó el escritor Pablito Wilson al sumar La pipa de la paz en su libro Rock colombiano 100 discos 50 años.
Bajo esa premisa, hay una fusión de elementos del rock más pulidos y menos deudores del punk que en El Dorado, a los que se sumaban incursiones en géneros tradicionales colombianos como música andina, joropo, percusión latina y vallenato.
En sus letras, Andrea Echeverri aborda temas de reivindicación femenina (Chica Difícil, Cosita Seria o su versión del clásico de Lisandro Meza, Baracunatana, son algunos de los mejores ejemplos), la defensa de la selva amazónica, el reconocimiento de raíces indígenas y sus comentarios sobre el conflicto armado colombiano, y la cultura derivada del narcotráfico, sirviendo como ejemplo más claro Miss Panela.
No faltaron los invitados, destacando Enrique Bunbury cantando Te Juro Que No a dúo con Echeverri, el bajista Chucho Merchán tocando el contrabajo en Chica Difícil, la agrupación llanera Cimarrón aportando el cuatro y el arpa de La Culpable, y hasta Julio Correal fue acreditado haciendo coros en Miss Panela.
El disco vendió cerca de 700.000 copias y es considerado como un clásico del rock latinoamericano, y particularmente de la movida “alterlatina” que era tendencia en los 90.
Este disco marcó un hito al convertirlos en la primera banda colombiana nominada a un Grammy en la categoría de Mejor Álbum Latino/Alternativo, siendo la primera de sus cinco nominaciones en dicha categoría.