El bloqueo de comunidades indígenas en el centro administrativo de La Alpujarra, en Medellín, ocurrido el 16 de marzo de 2026, generó una fuerte reacción de la candidata presidencial Paloma Valencia, que durante un encuentro abierto del Centro Democrático, advirtió que de llegar a la presidencia no permitirá bloqueos ni violencia en las protestas sociales. Su apuesta, agregó, combina una invitación al diálogo con una condena clara a las vías de hecho en el país.
La protesta inició a las 4:30 a. m., cuando cerca de 2.000 indígenas de los pueblos embera, guna dule y zenú mantuvieron bloqueados los accesos a la alcaldía, gobernación y otros edificios clave de Medellín mediante una cadena humana. La magnitud del despliegue obligó a suspender actividades presenciales en el complejo y a que los funcionarios adoptaran teletrabajo para contrarrestar el impacto de las actividades cotidianas.
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Frente a esta situación, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, calificó el hecho como un ataque de tinte político, mientras algunos manifestantes reconocieron que actuaban bajo órdenes, sin precisar un pliego de exigencias definido. Ante este escenario, la aspirante presidencial fue enfática en su postura, en caso de ser elegida como la primera mujer mandataria de los colombianos en más de 200 años de historia republicana, en la contienda del 31 de mayo.
“A las comunidades indígenas hay que decirles con todo cariño que el camino de bloquear al resto de los ciudadanos lo único que hace es generar resentimientos. Que cuando uno quiere un país, lo que tenemos es que sumar, que la diferencia no sea factor para propiciar el odio, para propiciar las divisiones, sino todo lo contrario, para que todos los colombianos podamos aportarle a este país”, expresó la congresista de oposición, en relación con esta problemática.
La dura advertencia de Paloma Valencia en caso de ser elegida presidenta
Y es que al ser consultada por la política que adoptaría ante la movilización social, la candidata no dudó. “En mi gobierno, los indígenas van a tener las puertas abiertas, todos los sectores sociales tendrán las puertas abiertas, pero en mi gobierno no vamos a admitir ni los bloqueos ni la violencia de ningún segmento social, óiganlo bien, de ninguno”, afirmó Valencia en una charla con su colectividad, en la que también participó su fórmula, Juan Daniel Oviedo.
La dirigente advirtió que el bloqueo y el enfrentamiento “nos deja con una Colombia chiquita, con una Colombia fracasada, con una Colombia que se empobrece”. Valencia puntualizó que la protesta indígena, aunque legítima en la demanda de derechos, debe evitar acciones que “generen caos”. E invitó a las comunidades a presentar sus reclamos “con afecto, con alegría, sin causarle traumatismos a nadie, para que en vez de tener enemigos de las causas indígenas”.
El bloqueo en La Alpujarra afectó la movilidad y la gestión pública en el corazón de Medellín, pues las manifestaciones indígenas impidieron desde temprano el acceso a la Alcaldía, la Gobernación, el Palacio de Justicia y el Concejo Municipal. Esto obligó a que los usuarios postergaran citas y realizaran trámites por vías digitales, además de otra serie de traumatismos que causaron indignación entre los ciudadanos, pese a voces de respaldo a la movilización.
A la protesta indígena se sumaron situaciones críticas en la red vial de Antioquia. Datos de la Secretaría de Movilidad consignan que la autopista Medellín-Bogotá permaneció cerrada en el sector Cañoalegre, tras un deslizamiento de 40.000 metros cúbicos de material, obligando a los viajeros a tomar rutas alternas por Puerto Berrío. De igual forma, la vía Medellín-La Pintada fue bloqueada totalmente en Santa Bárbara y el acceso a Urabá se restringió fallas de puentes.