Daniel Briceño se convirtió en la gran revelación de la jornada del 8 de marzo, que eligió al nuevo Congreso de la República. El exconcejal de Bogotá y autodenominado veedor ciudadano está dispuesto a romper todos los esquemas y, contrario al más positivo de los pronósticos, sacó 262.104 votos, según el 99,82% de los puestos escrutados, con lo que superó no solo a los que serán sus compañeros de corporación, sino también a grandes caciques en el Senado.
El representante, tras protagonizar una página histórica en la política nacional, compartió con Infobae Colombia su visión sobre los resultados electorales y el escenario político que se configura en la ciudad tras esta contienda. El político, de apenas 34 años, expresó satisfacción por el respaldo recibido, el cual superó ampliamente las proyecciones iniciales y resaltó la relevancia del Congreso en el ejercicio del control político y la formulación de leyes.
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Durante la conversación, Briceño abordó la reconfiguración política en Bogotá, marcada por la fragmentación entre fuerzas y, en consecuencia, la pérdida de peso del centro tradicional; siendo para él un fenómeno que ha favorecido el avance de partidos como Centro Democrático y Pacto Histórico. A su vez, cuestionó al alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, del que está convencido que fue castigado en las urnas, pues su partido, Nuevo Liberalismo, pasó en blanco.
En otro de los apartados, también se refirió al panorama entre el Centro Democrático y Salvación Nacional, que, pese a postular candidatos diferentes, mantienen una postura cohesionada: la de derrotar al candidato oficialista, Iván Cepeda. Atribuyó su éxito a un mensaje coherente, presencia constante en las calles y propuestas concretas, diferenciándose así de los políticos tradicionales, a los que parece haberles marcado una hoja de ruta clara, con su contundente triunfo.
Infobae Colombia: Daniel, usted superó a personas de la vieja clase política tradicional como Lidio García, Nadia Blel y Norma Hurtado; e incluso JP Hernández... ¿Qué visión le genera esto? ¿Cree que pudo haber tomado la decisión de ir al Senado?
Daniel Briceño: No, en realidad no. Ni en los cálculos ni en las proyecciones más positivas me imaginé que iba a pasar algo así. Estoy muy conforme, porque la decisión de ir a la Cámara fue absolutamente consciente, basada en la necesidad de devolverle importancia y relevancia a la Cámara de Representantes, que es igual de importante al Senado.
Muchas veces se olvida que un proyecto de ley debe pasar por dos debates en cada cámara, y las reformas constitucionales también. Incluso la Cámara a veces tiene más relevancia, porque es la que juzga al presidente. Nuestra fuerza tiene que ver con una votación local que tiene repercusión nacional, y estoy muy contento. El papel en la Cámara de Representantes es absolutamente importante.
Su votación fue clave para ayudar a sus compañeros de lista del Centro Democrático. ¿Al final cuántas curules ayudó a gestionar gracias a su votación?
Hoy tenemos la mejor actuación del partido en Bogotá, 680.000 votos, de los cuales 45.200 fueron entre el voto al logo y a mi candidatura. Logramos pasar de dos a seis curules en Bogotá, lo cual es una gran noticia para el partido y en la actuación colectiva.
¿Qué opinión le merece la reconfiguración de fuerzas en la Cámara y el Senado de cara al periodo 2026-2030?
El Senado es más diverso, aunque las dos fuerzas más grandes son Pacto Histórico y Centro Democrático, pero también hay representación de Liberal, Conservador, la U y los Verdes. En la Cámara, sobre todo en Bogotá, hay una posición muy clara: de las 18 curules, quince están entre Pacto Histórico, Centro Democrático y Salvación Nacional. El gran perdedor de la elección a nivel legislativo fue el centro político, que no supo adaptarse ni interpretar, y no tuvo una propuesta clara para el país.
Se dice que uno de los perdedores fue Álvaro Uribe, aunque logró aumentar cuota en Senado y Cámara sin apoyo estatal... ¿Cómo lo ve usted?
Lo que hizo fue un sacrificio para que una nueva generación de senadores, que en lista abierta no hubiesen podido llegar, representen conocimiento, experiencia y renovación. La vigencia y la forma como empujó es de vital importancia. No lo veo como perdedor, porque el crecimiento en votación fue gigantesco.
Se habla de diferencias entre Centro Democrático y Salvación Nacional, y se dice que ese partido pudo haberles quitado curules. ¿Cómo analiza este escenario?
Ellos tienen un proyecto. No tengo ningún problema con ellos. Los ataques no vinieron de las directivas, sino de la contienda misma. El bloque de Salvación suma veintiún senadores y en Bogotá suman siete representantes. Es un bloque que va a actuar unido, porque tenemos coincidencias generales. Ahora tenemos dos candidaturas distintas a la presidencia, pero siempre trabajaremos juntos en los objetivos generales del país. Esa rivalidad es solo de competencia electoral, políticamente no genera mayor división.
¿A qué atribuye que su mensaje haya llegado a más de 260.000 personas solo en Bogotá? ¿Cuál fue la clave para comunicar sus propuestas?
La clave siempre ha sido control político, resultados y presencia en la calle. La gente busca alternativas y política distinta. Las políticas impulsadas por la alcaldía fueron derrotadas y la presencia de políticos tradicionales también resultó afectada. La gente busca ideas claras y coherencia. El mensaje es distinto porque manejo austeridad, libertad de empresa, educación y otras áreas, pero lo que la gente premia es la coherencia. Aquí hay un proyecto que trabaja por la opinión y nunca se despega de la calle.
¿Cree que en Bogotá hubo voto castigo contra Carlos Fernando Galán?
Sí, lo castigaron, sin ninguna duda. Es uno de los grandes perdedores. No ha sabido interpretar los temas. Todos le agradecen lo del metro, pero eso no fue lo que prometió y el bogotano entiende que eso no es de él. Prometió seguridad y no ha avanzado, es un absoluto fracaso. Basuras y espacio público también son fiascos. La gente no ve gestión ni avances y eso se cobra en las elecciones.
¿Qué le dice a sus contradictores, que no lo querían ver en la Cámara de Representantes y hablaban de inhabilidades?
Aquí hay un proyecto diferente, más allá de las narrativas que se han inventado. La gente no come entero. No pueden cuestionar nada más allá del debate de ideas. He sido muy respetuoso, no ataqué ninguna candidatura. Ellos sí atacaron nuestra candidatura, pero no les dio resultados. Tendrán que generar otras estrategias o dejar de hacerlo, porque la gente sabe cuándo hay trabajo y resultados.
Usted compartió una foto en redes sociales donde aparece en la Cámara cuando era estudiante de colegio... ¿Cómo se van cumpliendo los sueños?
Sí, de forma impresionante. Jamás imaginé que esto iba a pasar. Recuerdo que cuando era estudiante de colegio y visité la Cámara, nunca pensé que algún día estaría ocupando una curul como representante. Con trabajo y constancia se pueden lograr y sacar las cosas adelante. Ayer, precisamente, me acordé de esa foto, fui y la busqué porque quería recordarme a mí mismo de dónde vengo y todo el esfuerzo que ha significado este camino.
Ha sido un proceso largo, con muchos retos, pero ver ese recuerdo y compararlo con lo que estoy viviendo ahora me hace sentir satisfecho por lo que se ha logrado hasta este momento.
Algunos políticos que venían haciendo buen trabajo se quedaron por fuera. Un nombre: Carolina Arbeláez de Cambio Radical... ¿Qué opinión le merece?
En el caso de Caro, eso no fue responsabilidad de ella, porque a Caro la premian los bogotanos. Saca su votación, una muy buena, pero lastimosamente creo que lo que la deja por fuera realmente es que la lista y la coalición no pegó, no funcionó. Era la única persona que tenía reconocimiento, trabajo y responsabilidad, y lastimosamente esa coalición se la inventaron entre los partidos, va más allá de la misma Carolina y no llegó al umbral.
Le va a hacer mucha falta al Congreso, al país. Por su parte, Julia Miranda también es una gran pérdida para el Congreso, pero ella recibe el castigo de una mala Administración distrital. Perdemos a una persona decente, honrada y conocedora.
¿Y en el Senado?
Pues hay algunos que me podrían parecer buenas personas, pero digamos, hay unos verdes que salen como Angélica (Lozano), pero eso sí es un voto castigo que no, no me da guayabo. Lo que pasa es que usted pasar de ser petrista a ser antipetrista, la gente castiga eso y eso, yo creo, que es muy importante que la gente lo sepa.