Un ciudadano colombiano de 62 años sobrevivió a un ataque a tiros en la zona norte de Cochabamba, Bolivia, tras recibir tres disparos de dos sicarios que escaparon en motocicleta.
La víctima que lleva más de diez años residiendo en el país y se dedica al comercio minorista, atribuyó su supervivencia a una falla mecánica en el arma y reconoció que ignora por completo los motivos del atentado, mientras la policía intensifica los operativos y su entorno exige celeridad en la investigación, según informaron medios locales.
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El informe médico-legal confirmó que los disparos no resultaron mortales debido a una combinación de azar y un desperfecto técnico: los proyectiles rozaron la cabeza, un brazo y el dedo meñique del ciudadano, pero no alcanzaron órganos vitales.
El primer tiro produjo una herida superficial en la nuca, el segundo impactó en el dedo meñique cuando la víctima intentó cubrirse la cabeza, y el tercer disparo fue realizado al aire mientras los agresores huían, según la secuencia relatada por el abogado del colombiano, Jorge Vásquez, en declaraciones al medio local Red Uno.
El ataque ocurrió a plena luz del día en la calle Man Césped y quedó registrado por cámaras de seguridad.
El intento de homicidio bajo la modalidad de sicariato fue ejecutado por dos individuos que se aproximaron a corta distancia antes de disparar.
La fiscalía departamental y la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (Felcc) mantiene la zona cercada y analizan los casquillos colectados en el lugar, mientras se revisa el circuito de vigilancia para identificar la ruta de escape de los agresores.
La víctima niega colombiana negó enemistades y actividades ilícitas
Durante su declaración a la Felcc, el ciudadano colombiano expresó estar sumido en una “incógnita de por qué” tras sobrevivir al atentado, destacó en uno de sus informes el mismo medio local en el país Andino.
El connacional precisó no tener conflictos personales ni deudas de magnitud que pudieran motivar el ataque, y explicó que su actividad principal consiste en la venta de ropa traída de Colombia y el comercio de alquiler de lavadoras.
Respecto a sus finanzas, el compatriota que lleva más de una década en Bolivia agregó que de forma ocasional presta dinero en “montos menores”, entre 1.000 y 3.000 bolivianos (aproximadamente USD 145 a USD 435), pero no se mencionó ninguna modalidad, como la conocida en varios países del continente: “El gota a gota”.
“No creo que nadie lo vaya a matar a uno por 2.000 bolivianos; no sé si sería que me confundieron”, declaró ante los medios el abogado Vásquez. Mientras que el colombiano afirmó al mismo portal informativo local: “Estoy vivo para contar el cuento”.
El defensor del connacional aclaró que su cliente “no tiene antecedentes delictivos ni en Bolivia ni en Colombia. Es un comerciante que trae ropa de su país y tiene sus inversiones aquí”, y por este motivo ha tomado fuerza la hipótesis de confusión o el impacto de la creciente inseguridad.
Las secuelas psicológicas y exigencia de respuestas por parte del ciudadano colombiano en Bolivia
Aunque fue dado de alta tras recibir atención médica, el sobreviviente enfrenta un cuadro de afectación psicológica intensa y temor a salir de su domicilio.
Su abogado detalló que la víctima requiere terapia y apoyo tras la experiencia traumática.
De forma paralela, amigos y allegados solicitaron celeridad a las autoridades bolivianas para esclarecer la identidad de los responsables, mientras la policía mantiene activo el Plan Z para dar con los dos sicarios que se dieron a la fuga.
Al final, la defensa recordó su compromiso de adherirse a la investigación de oficio y de exigir “profesionalismo y rapidez” a la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen.