El corredor vial que conecta el interior del país con Buenaventura atraviesa un momento de alta presión operativa debido a problemas de infraestructura, aumento del flujo de carga y constantes interrupciones que han generado preocupación en el sector empresarial y transportador.
De acuerdo con información publicada por BLU Radio, varios tramos estratégicos funcionan actualmente con capacidad limitada, lo que ha incrementado los tiempos de desplazamiento y los costos logísticos asociados al comercio exterior colombiano.
Uno de los principales factores que explica la situación es que cerca de 10 kilómetros de la vía alterna interna operan en calzada sencilla, lo que reduce la capacidad de circulación y provoca congestiones frecuentes. A esto se suma un crecimiento del 16 % en el tráfico de vehículos de carga, lo que ha intensificado la presión sobre una infraestructura que, según los gremios, ya mostraba señales de saturación desde años anteriores.
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El sector empresarial del Valle del Cauca advirtió que la situación podría afectar la competitividad regional y nacional si no se toman decisiones rápidas en materia de infraestructura. Juan Manuel Sanclemente, director ejecutivo del Comité Intergremial y Empresarial del Valle del Cauca, señaló que el punto crítico se concentra precisamente en el tramo que opera con menor capacidad. “Hoy la vía alterna interna de Buenaventura presenta su mayor punto crítico: cerca de 10 kilómetros operan en calzada sencilla, generando congestión y altos costos logísticos. El Comité Intergremial Empresarial del Valle del Cauca solicita al Gobierno Nacional la doble calzada”, afirmó el dirigente, citado por BLU Radio.
Desde el gremio transportador también se insistió en que el problema no es reciente y que los efectos sobre la operación diaria se han acumulado con el tiempo. Nidia Hernández Jiménez, presidenta ejecutiva de la Federación Colombiana de Transportadores de Carga, explicó que la falta de eficiencia logística ha generado pérdidas significativas para el sector. “Estamos siendo afectados por una ineficiencia logística que lleva años en Buenaventura. La situación es muy crítica para el sector transporte; solamente en 2025 vivimos 35 bloqueos que nos generaron una pérdida de tiempo de más de 387 horas”, dijo la dirigente, citada por ese medio de comunicación.
Los transportadores aseguran que la combinación de congestión y bloqueos impacta directamente los costos operativos, ya que obliga a extender jornadas, reorganizar rutas y asumir gastos adicionales asociados a demoras. Esta situación, explican, termina trasladándose a toda la cadena productiva, afectando tanto a exportadores como a importadores que dependen del puerto para mover mercancías hacia mercados internacionales.
Buenaventura es considerado un punto estratégico para el comercio exterior colombiano por su ubicación sobre el Pacífico y por el volumen de carga que moviliza. Por esta razón, cualquier limitación en su acceso terrestre genera repercusiones que van más allá del ámbito local. Los gremios advierten que, si la infraestructura no se amplía, el corredor podría convertirse en un cuello de botella permanente que limite la capacidad de crecimiento del comercio internacional del país.
En medio de este panorama, empresarios y transportadores coinciden en que la construcción de la segunda calzada representa una solución estructural necesaria para aliviar la congestión y mejorar la eficiencia logística. Según explican, ampliar la capacidad vial permitiría reducir tiempos de tránsito, disminuir costos y aumentar la confiabilidad del corredor para las operaciones de carga.
La preocupación también está relacionada con la continuidad de las operaciones portuarias. Aunque en el puerto se han impulsado medidas para agilizar procesos internos y optimizar la salida de contenedores, los gremios sostienen que estos esfuerzos pierden efectividad si el acceso terrestre continúa limitado. El flujo logístico depende tanto de la operación portuaria como de la infraestructura vial que conecta el puerto con el resto del país.
El impacto económico de la congestión no solo afecta a las empresas transportadoras. Los sectores productivos advierten que los retrasos en las entregas pueden influir en la competitividad de productos colombianos en mercados internacionales, especialmente en un contexto donde la eficiencia logística es un factor clave para mantener relaciones comerciales sostenibles.