La muerte de una mujer de 70 años dentro de un dispensario en Cúcuta (Norte de Santander) refleja la gravedad de la crisis en el sistema de salud colombiano, especialmente en el acceso a medicamentos esenciales para personas con enfermedades crónicas y familiares en condición de discapacidad.
La escena ocurrió el 24 de febrero en la sede Caobos de Cafam, cuando la mujer, identificada como Cecilia Quintero, buscaba insumos médicos tanto para su hijo, que utiliza silla de ruedas y requiere atención permanente, como para su esposo, recientemente operado del corazón.
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Testigos relataron que tras discutir con un funcionario por la demora en la entrega de medicamentos, la mujer se desplomó ante la mirada de otros usuarios, quienes intentaron auxiliarla sin éxito.
En un video grabado poco antes de su muerte, Cecilia detalló la situación angustiante que vivía su familia: “Soy madre de un hijo discapacitado, en un 70% en silla de ruedas, le ordenan pañales, metadona y desde septiembre no le entregan”, expresó para un periodista de la región.
La mujer, con voz firme pero notoriamente cansada, expuso que no solo reclamaba por los insumos pendientes para su hijo, sino también por medicamentos vitales para su esposo y para sí misma.
“El pendiente de diciembre lo sacaron porque dizque ya estaba vencido y ellos mismos lo botaron. Ahora dicen que no le entregan, los de enero no lo están entregando, que lo entregan hasta yo no sé cuándo, habiendo pañales ¿por qué no me entregan el pendiente de enero? Estamos en febrero acabándose ”, añadió en medio de su protesta.
Durante su relato, Cecilia contó la situación con los medicamentos: “He visto y me consta que venden medicinas de uso institucional, ¿y de dónde las sacan? De las farmacias. Lo que Petro es muy cierto, de que acaparan la medicina y las venden por fuera a, a ellos a quien les da la gana".
Fue así como la adulta mayor reveló la enfermedad de su esposa y la que ella padecía. " “tengo a mi esposo que toma Rivaroxabán de 20, que es vital para él, porque tiene problemas vasculares, operado del corazón, y resulta que no se los quieren tampoco entregar. Tampoco le entregan la propafenona, la propafenona, que es también de uso vital, porque es para la arritmia cardíaca y él hace arritmias, y si no toma, se muere, igual que el Rivaroxabán. Yo me aplico nitroproyectina porque soy paciente renal y tengo ya de siete meses que no me la entregan”.
La mujer de 70 años continúo su reclamo: “dicen que no y que no hay, y siempre, ni siquiera miran los pendientes bien, porque llegan y no hay, y le ponen a uno que no hay, pero hay, y resulta que hay medicinas que resulta que no revisan los pendientes. Luego van diciendo que se vencen y que no, y no los entregan, y luego que no, que entregan hasta la otra semana, hasta los 15 días, porque ese pendiente es hasta para dentro de quince días, y viene uno y dice que ya se vencieron. ¿Entonces, qué estamos?“.
¿Qué dijo la droguería Cafam?
La droguería Cafam confirmó que, tras el reciente incidente en sus instalaciones, su personal actuó conforme a los protocolos de emergencia establecidos. El comunicado oficial expresa que “No se evidenció ninguna situación irregular con nuestros funcionarios durante la atención”, de acuerdo con un comunicado oficial.
La empresa, reconocida en Colombia por su red de farmacias y servicios de salud, subrayó la importancia de respetar los procedimientos y la confidencialidad, especialmente ante situaciones sensibles como el fallecimiento de una persona en sus instalaciones.
Droguerías Cafam enfatizó que no le corresponde pronunciarse acerca de las causas médicas del deceso. “Confiamos plenamente en que, después de la debida investigación, las autoridades competentes se encargarán de esclarecer la situación”, señaló la compañía en su declaración.
Esta posición busca dejar en claro el límite de su intervención, remitiendo cualquier esclarecimiento de las circunstancias a las autoridades competentes.