Una noche en el barrio Carrizal de Girón terminó en tragedia tras un ataque con arma blanca que, dejó una persona muerta y tres más heridas.
El suceso tuvo lugar en la madrugada del domingo 22 de febrero de 2026, alrededor de las 2:10 a. m., donde las autoridades recibieron una llamada de alerta sobre varios civiles heridos.
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De acuerdo con información publicada por Vanguardia, las víctimas fueron identificadas como Germán Enrique Ariza Montenegro, Sara Liseth Vera Hernández y Alberto Ruiz, que sufrieron lesiones de gravedad variable.
Además, Bladimir Zea Peña resultó herido de gravedad y fue trasladado al Hospital de Girón, donde falleció pese a los esfuerzos del personal médico.
El medio local precisó que uno de los lesionados persiguió al agresor tras el ataque, lo que permitió a la Policía ubicar y capturar al presunto responsable, identificado como Jhoan Mauricio López Hernández.
López Hernández presentaba una herida en la pierna y recibió atención inicial en un centro asistencial antes de ser trasladado a la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de Bucaramanga. Allí quedó a disposición de la Fiscalía por los delitos de homicidio y lesiones personales.
Según la información publicada, el ataque se registró en el contexto de una reunión nocturna, aunque las circunstancias y motivos permanecen bajo investigación.
Las autoridades confirmaron que la rápida intervención de la Policía fue posible gracias al aviso de uno de los heridos, quien alertó a las patrullas sobre el paradero del agresor.
“Uno de los lesionados siguió al atacante, facilitando su ubicación y captura en flagrancia”, explicó la Policía en declaraciones recogidas por el medio.
El caso ha generado conmoción entre los residentes del sector, quexpresaron su preocupación por la violencia en la zona. Familiares de las víctimas y vecinos solicitaron mayor presencia policial para prevenir hechos similares.
De acuerdo con las autoridades, la investigación busca esclarecer las circunstancias exactas del ataque y determinar si existía algún vínculo previo entre el agresor y las víctimas.
Por último, las autoridades locales reiteraron el llamado a la comunidad para suministrar información que permita avanzar en el esclarecimiento del caso y evitar nuevos episodios de violencia en el municipio.
Justicia propia dejó un muerto en la comuna 8 de Bucaramanga
Un episodio de violencia estremeció la comuna 8 de Bucaramanga, tras el hallazgo del cuerpo sin vida de un hombre dentro de una vivienda, la noche del miércoles 18 de febrero de 2026.
El hecho fue confirmado por la Policía Metropolitana, que atendió el llamado de la comunidad y encontró a la víctima con múltiples heridas de arma blanca y sin documentos que permitieran establecer su identidad inmediata.
La patrulla acordonó la escena y recabó testimonios de vecinos, quienes señalaron que el fallecido habría sido acusado durante la mañana de abusar sexualmente de una menor de 14 años.
La noticia del presunto abuso circuló rápidamente y, según los relatos recogidos, familiares de la menor se movilizaron hasta la residencia del sospechoso, donde se registró la agresión mortal.
El comandante de la Policía Metropolitana, en declaraciones para Vanguardia, señaló que la investigación preliminar apunta a que “algunas personas habrían tomado la justicia por sus propias manos, ocasionando este lamentable hecho”.
La autoridad confirmó la captura de dos mujeres, identificadas como Ingrid y Karen, quienes fueron señaladas por la comunidad de participar activamente en el homicidio. Ambas fueron puestas a disposición de la Fiscalía para responder por el delito de homicidio.
Según el reporte oficial, el presunto abuso no fue denunciado ante las autoridades judiciales al momento del suceso, hecho que pudo incidir en la reacción violenta por parte de los familiares de la menor.
El cuerpo de la víctima fue trasladado al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, donde permanece en proceso de identificación para avanzar en el esclarecimiento del caso.
Este hecho reavivó el debate sobre la justicia por mano propia en sectores donde la percepción de impunidad provoca respuestas extremas.