Las autoridades en el departamenteo de Atlántico enfrentan nuevamente la preocupación por los saqueos a vehículos de carga en la Costa Caribe, tras un incidente que dejó al descubierto la persistencia del fenómeno en la región.
Un camión perteneciente a Bavaria quedó atrapado en una cuneta en el municipio de Palmar de Varela, circunstancia que fue aprovechada por numerosas personas para apropiarse de su mercancía.
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Según relataron testigos, la escena se desarrolló en cuestión de minutos. Grupo tras grupo de habitantes del sector se acercó al vehículo inmovilizado y comenzó a cargar canastas de cerveza hasta que el camión quedó prácticamente vacío.
La situación se prolongó pese a la presencia de uniformados de la Policía Nacional, que, de acuerdo con versiones ciudadanas, no lograron disuadir el saqueo ni restablecer el orden en la vía.
Las versiones ciudadanas apuntan a que el saqueo ocurrió “incluso ante la presencia de uniformados de la Policía Nacional”, lo que ha generado inquietud entre los gremios de transporte y la comunidad empresarial.
Este tipo de episodios, en el que la autoridad se ve superada o pasiva ante los hechos, debilita la percepción de seguridad en las vías y refuerza la sensación de impunidad.
La reiteración de estos incidentes destaca la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y reacción inmediata para proteger tanto la integridad de los conductores como la mercancía que circula por las principales arterias del país.
Las empresas transportadoras, por su parte, han intensificado sus llamados a un mayor acompañamiento policial y a la aplicación efectiva de sanciones para quienes participen en saqueos.
El municipio de Palmar de Varela, ubicado en el departamento del Atlántico, ha sido escenario de episodios similares en el pasado, lo que evidencia una tendencia preocupante en las carreteras de la región Caribe. El hecho reciente, aunque no dejó personas lesionadas, reactivó el debate sobre la capacidad de respuesta estatal ante situaciones que ponen en riesgo la seguridad y el patrimonio de las empresas transportadoras.
Voceros locales y transportadores han advertido sobre la normalización del saqueo en las rutas del país, especialmente cuando los accidentes o percances viales dejan expuestos los vehículos con mercancía.
Las reacciones no se hicieron esperar en las redes sociales, “La gente no respeta por eso pasa lo que pasa ombe tengamos conciencia”; “Los dueños de lo ajeno”; “¿Para cuando Policia filmando y denunciando?“; ”Es que la autoridad ya no vale una monda"; “POR ESO ! es que la naturaleza les pasa factura, por ni con palo ni con rejo”; “Que bueno saber que el pueblo es peligroso...”: fueron algunos de los mensajes.
Saqueo masivo luego de que un camión se volteara en la vía Medellín-Costa Caribe: todo quedó en video
Momentos de tensión y descontrol se registraron en la carretera que une Medellín con la Costa Atlántica, a la altura del municipio de Yarumal, después de que un camión que transportaba alimento para perros volcara en plena vía.
Lo ocurrido puso en evidencia no solo el riesgo constante en las rutas del norte antioqueño, sino también la precaria autoridad que enfrentan las instituciones en zonas marcadas por la presencia de grupos armados.
Lejos de prestar asistencia al conductor, que salió ileso del accidente, cerca de 50 personas se congregaron rápidamente para apropiarse de la carga. Las imágenes de decenas de individuos, incluidos mujeres y hombres, tomando los bultos en medio de la confusión, evidenciaron la rapidez con la que la situación escapó de cualquier control institucional.
La presencia de la Fuerza Pública no logró contener el saqueo. Los uniformados, al considerar el riesgo de un enfrentamiento con la multitud, optaron por no intervenir de manera directa. Este episodio destaca la vulnerabilidad de las autoridades cuando deben actuar en escenarios donde la tensión social y la amenaza de violencia están latentes.
En el lugar se escucharon insultos y amenazas dirigidas a los militares. Uno de los saqueadores, molesto por la atención de los uniformados, preguntó: “¿Aquí todo el mundo roba y a mí es el único que me tiene identificado?”. Las agresiones verbales no solo se limitaron a los funcionarios, también a la prensa.