David Murcia Guzmán, antiguo accionista mayoritario y representante legal del polémico esquema de captación de dinero DMG, ha presentado una queja disciplinaria de alto perfil contra su exabogado Abelardo de la Espriella, hoy candidato a la Presidencia de Colombia.
Así lo confirmó Sondra Macollins, abogada y representante de Murcia Guzmán que, en diálogo con el periodista colombiano Daniel Coronell, precisó que la denuncia fue radicada ante la Comisión Seccional de Disciplina Judicial de Bogotá.
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Según la jurista y también aspirante presidencial, De la Espriella habría incurrido en una supuesta violación grave de sus deberes profesionales, deslealtad, faltas éticas; igualmente, señaló que el abogado no devolvió 5.000 millones de pesos que le habían sido entregados por el propio Murcia como honorarios.
“Se trata de dignificar la profesión del abogado. No puede ser que vayamos por la vida violando los derechos de nuestros representados y que no pase absolutamente nada (...) él faltó a sus deberes importantes de la profesión, al deber de la dignidad del derecho, faltó al deber de la representación, al deber de la lealtad, y la honradez. Y sobre todo, abandonó a un cliente, abandonó el poder sin una verdadera justificación, entre otras cosas”, manifestó Macollins.
También, agregó que “habían una contraposición de intereses con la defensa versus quien estaba detrás de este proceso, que era en su momento el señor presidente Álvaro Uribe Vélez. Y su padre, el padre del abogado (Abelardo de la Espriella), estaba aspirando a una notaría en la ciudad de Bogotá, hecho que se dio posterior a la captura del señor David Murcia Guzmán”, resaltó.
De igual manera, Sondra Macollins aclaró que su denuncia no tiene ninguna relación con su campaña política.
“La política no puede ser una excusa para pasar por encima de la ética, del derecho. El derecho debe primar las garantías del cliente, deben primar las acciones de un abogado que mantenga la ética, que respete el código disciplinario y pues, con mayor razón, si ese abogado en el pasado ha sido cuestionado y hoy pretende ser el defensor de toda una patria. Si como ha actuado como abogado va a defender la patria, pues hay que tomar acciones”, comentó.
Detalles de la denuncia disciplinaria
En el documento inicialmente difundido por el periodista Daniel Coronell y obtenido por Infobae Colombia, David Murcia Guzmán sostiene que el abogado no dejó constancias de presuntas irregularidades en su captura efectuada en 2008.
“El 19 de noviembre de 2008 fui capturado en la ciudad de Panamá, por autoridades colombianas, y trasladado a Colombia al día siguiente, siendo puesto a disposición de las autoridades el 20 de noviembre de 2008, fecha en la cual se hizo aparecer formalmente mi captura como si hubiese ocurrido en territorio colombiano (...) esta circunstancia constituyó una irregularidad grave, con posibles implicaciones en materia de legalidad de la captura, debido proceso, cooperación judicial internacional y soberanía, la cual nunca fue alegada, cuestionada ni controvertida por mi abogado defensor”, precisó el hoy condenado.
Además, el documento plantea que el entonces defensor habría vulnerado la confidencialidad profesional al emitir declaraciones sobre su cliente.
“El abogado denunciado realizó declaraciones públicas en medios de comunicación, afectando mi honra, buen nombre y presunción de inocencia, rompiendo de manera flagrante el deber de confidencialidad, incluso después de renunciar a la defensa y, como consecuencia de ello, poniendo una carga extra sobre mi defensa que pesó en el resultado final de mi condena”, mencionó.
Otro aspecto que resalta la denuncia es la existencia de presuntos conflictos de interés mientras De la Espriella representaba a Murcia Guzmán, ya que, según Macollins, la proximidad del abogado con el entonces presidente Álvaro Uribe—quien designó al padre de De la Espriella como notario público—afectó la imparcialidad profesional requerida.
“El 16 de marzo de 2009, el padre del abogado denunciado fue nombrado Notario Público por el Gobierno Nacional, circunstancia que, al menos, plantea un serio cuestionamiento ético sobre la independencia, lealtad y buena fe que debieron regir la defensa encomendada”, indicó.
Frente al cobro de 5.000 millones de pesos por honorarios, David Murcia Guzmán explicó:
“En la primera audiencia, cuando la Fiscalía exhibió un audio donde mi dos de mis empleados estaban coordinando la entrega de una suma equivalente a $760’000.000 de pesos colombianos, para el abogado Abelardo de la Espriella (...) mi defensor de manera abrupta, irresponsable y mediática, renunció públicamente a mi defensa, afirmando haber sido “engañado” por mí, sin agotar los deberes mínimos de lealtad, reserva profesional y diligencia, y sin devolver los honorarios pagados, ni rendir cuentas, ni ofrecer explicación jurídica alguna. Tal actuación me dejó en absoluta indefensión”, sostuvo.
Respuesta de Abelardo de la Espriella
Tras conocerse la denuncia, el empresario y aspirante presidencial le salió al paso a la denuncia expuesta por David Murcia Guzman, e incluso, sostuvo que la deuda proviene del antiguo accionista mayoritario de DMG.
“Eso es un mito urbano. Dicen que De la Espriella se quedó con 472 millones de dólares de DMG. Yo pregunto: ¿qué película o qué serie están viendo? Es decir, ¿qué abogado le maneja la plata a su cliente? Eso es mucha película y mucha serie de televisión. Eso es falso de toda falsedad”, manifestó De la Espriella en una entrevista concedida a El Klub de La Kalle.
Además, el jurista precisó que “el señor DMG me quedó debiendo plata como 700 millones, creo. Eso fue hace como 18 años. Ahí está el contrato. Y lo que yo cobré como abogado, lo facturé y pagué mis respectivos impuestos”.
Finalmente, recalcó que, durante su etapa como abogado, no ha tenido ninguna sanción o procedimiento en su contra. “Todos los señalamientos que hay contra mí es por mi ejercicio profesional y quiero dejar esta claridad. En 22 años de ejercicio profesional no tengo ni una sanción penal ni una sanción disciplinaria. ¿Qué quiere decir eso? Que actúe conforme a derecho”, concluyó.