La historia de Jorge Muñoz, emblemático ventrílocuo del Show de Tato y figura de Sábados felices, expuso cómo las relaciones personales pueden afectar no solo la vida íntima, sino también las dinámicas familiares y profesionales.
En una reciente entrevista con el programa Se dice de mí, Muñoz relató el profundo distanciamiento de sus seres queridos debido a su matrimonio, así como el complejo proceso de reintegración y reconstrucción posterior a su separación.
Ahora puede seguirnos en nuestro WhatsApp Channel y en Facebook
Al describir el período en que perdió contacto con su familia, el ventrílocuo reconoció la situación de forma directa: “Fue una etapa en la que no entendía lo que sucedía”.
Y es que, de acuerdo con su relato, la presencia de sus padres y su hermana generaba incomodidad en su entonces esposa, un hecho que según sus palabras, fue socavando poco a poco sus relaciones familiares.
Esta distancia no solo afectó la esfera privada. Carolina Muñoz, hermana del humorista, también hizo evidente el impacto profesional: “Yo lo llamaba y le decía: ‘Mira, Jorgito, me llamaron para contratarte’, y él me respondía: ‘Hable con Mayren’”, narró su hermana al programa de Caracol Televisión.
Es así como Carolina se dio cuenta de que esta dinámica le producía desánimo y “sentía que el corazón se me salía cada vez que me decía que hablara con la esposa”.
La separación trajo dificultades económicas y dejó al artista en una situación delicada respecto a los bienes compartidos. “A nombre de ella estaba todo: la casa, el carro y la empresa”.
Su intento inicial de encontrar una repartición justa fracasó: “Cuando yo le dije: ‘Vamos, entonces, vender las cosas para dividir. (Le dije) lo que sí necesito, por fa, es que me des el, el nombre de la empresa para cambiar para que yo sea el representante legal’. Me dijo: ‘No. Yo llevo quince años trabajando con el show de Tato, yo no la voy a entregar’”, comenzando así la disputa legal ante la negativa de su expareja.
Su hijo, testigo de este proceso, resumió así el conflicto: “Ella quería quedarse con, pues, prácticamente la imagen de lo que era el show de Tato y, pues, es que ese era su trabajo y era su vida y era lo que había venido construyendo, incluso desde antes de que yo naciera” declaró el hijo de Jorge Muñoz a Se dice de mí.
Frente a la resistencia de su expareja, el humorista optó por ceder: “Le dije yo: ‘Hagamos una cosa. Yo te entrego la casa, el carro y tú me das el nombre de la empresa’. Y así se hizo”, relató Muñoz.
Su propia madre, interpelada sobre el resultado de las decisiones de la exesposa de su hijo y no dudó en sintetizar el sacrificio: “Pues se ha sabido quedar este hombre con una mano adelante y otra atrás después de tantos años de trabajo. No le entregó nada. Si quería la empresa, tenía que dejarle todo”.
El regreso al hogar paterno supuso un punto de inflexión emocional, ya que el reencuentro con su padre fue mucho mejor de lo que realmente pensó: “Llegamos allá a una casa preciosa. Timbramos. Cuando abrió mi papá… Como… Esa reacción de mi papá fue: ‘Hijo’. O sea, no había rencor para nada. Me abrazó y: ‘Ve y saludas a tu mamá al segundo piso’”.
El reencuentro con su madre estuvo marcado por la emotividad incontestable: “Y él me abrazó y me besó y yo también igual. Traté de, de no demostrarle, pero no pude contener las lágrimas”, mientras el propio humorista recordó la intensidad del momento: “Solo llanto y los brazos abiertos y… Fue, fue muy hermoso,” concluyó Jorge Muñoz a Se dice de mí.