Arrancar el año nunca es barato, pero enero de 2026 dejó claro que en algunas ciudades del país el costo de vida se disparó más que en otras. Así lo evidenció el último informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Dane, que mostró una variación mensual nacional de 1,18%.
Detrás del promedio nacional hay una historia muy distinta según la ciudad. Transporte, restaurantes, alimentos y arriendos marcaron la diferencia y armar el ranking deja ver en qué lugares el bolsillo sintió más duro el golpe.
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Bucaramanga encabezó el listado como la ciudad con la mayor variación mensual del IPC en enero, al registrar un aumento de 1,87%, muy por encima del promedio nacional.
¿Qué pasó en la capital santandereana? El informe del Dane mostró fuertes alzas en comidas fuera del hogar, con incrementos de hasta 4,58%, y un salto llamativo en el transporte urbano, que subió 10,78% en el mes. A eso se sumaron aumentos en el arriendo imputado, frutas frescas y carne de res, componentes que pesan con fuerza en el gasto de los hogares. En pocas palabras: comer, moverse y vivir fue más caro en Bucaramanga para arrancar 2026.
Aunque Bucaramanga lideró, no estuvo sola. El informe ubicó a varias ciudades con variaciones mensuales por encima del 1,3%, un nivel que ya prende alertas para analistas y consumidores.
En este grupo aparecen ciudades como Ibagué, Manizales y Armenia, donde el aumento estuvo impulsado principalmente por el transporte, los restaurantes y hoteles y algunos servicios asociados a vivienda. En estos casos, el inicio de año vino acompañado de ajustes tarifarios y mayores costos operativos que terminaron trasladándose al consumidor final. Especialmente en las grandes capitales, el rubro de comidas fuera del hogar fue uno de los que más presión metió al IPC, reflejando el impacto del aumento de costos laborales y de insumos.
En el otro extremo del ranking aparece Sincelejo, que registró la menor variación mensual del IPC en enero, con 0,66%, casi la mitad del promedio nacional. Aunque también hubo incrementos en transporte urbano y algunos alimentos, estos fueron parcialmente compensados por caídas en electricidad, paquetes turísticos y productos básicos como el arroz y los huevos. Esto permitió que el costo de vida en la capital sucreña subiera a un ritmo más lento frente a otras ciudades.
Con el informe del Dane está claro que, no todas las canastas pesan igual en cada ciudad. En enero, las divisiones que más empujaron la inflación fueron restaurantes y hoteles (2,94%), transporte (2,14%) y alimentos y bebidas no alcohólicas (1,66%) a nivel nacional.
Las ciudades donde estos rubros tienen mayor participación en el gasto de los hogares fueron, justamente, las que terminaron encabezando el ranking de las más caras. Además, los ajustes en tarifas de transporte urbano y servicios asociados a vivienda explican buena parte de las diferencias regionales.
Con una inflación anual que ya se ubica en 5,35%, el dato de enero confirma que el arranque de 2026 fue más costoso de lo esperado, especialmente en algunas capitales. Para los hogares, la lectura que deja la publicación de los resultados del IPC es que, la ciudad donde se vive importa, y mucho, cuando se habla del costo de vida. El ranking del no solo pone números sobre la mesa, también muestra dónde el bolsillo empieza el año con más presión y dónde, al menos por ahora, el golpe fue un poco más suave. De cara a los próximos meses, el reto estará en ver si estas diferencias regionales se mantienen o si el encarecimiento termina extendiéndose a más ciudades.